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Un dirigente que frustró su carrera ascendente

Domingo 10 de septiembre de 2017
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Corresponsal en Uruguay
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MONTEVIDEO.- Nació en agosto de 1962 en Paysandú, precisamente cuando su padre trabajaba en la formación de una guerrilla con impulso revolucionario para convertir a Uruguay en un país socialista. Su infancia fue dura, porque su padre, Raúl Sendic Antonaccio, estuvo en la clandestinidad y luego cayó detenido como dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Lo pudo ver junto a su madre en algunas visitas a la cárcel.

En las elecciones de 1999, Raúl Sendic (hijo) fue electo diputado por ese grupo, aliado al Movimiento de Participación Popular liderado por José Mujica, y por entonces comenzó a presentarse como licenciado en genética humana, con medallas de oro recibidas en una universidad cubana.

Mujica lo apadrinó y lo impulsó. El Frente Amplio (FA) llegó al gobierno y Sendic fue nombrado vicepresidente de Ancap, el ente petrolero estatal. Pero su gran salto llegó en el período siguiente, con Mujica como mandatario de Uruguay y él como presidente de Ancap, con luz verde para lograr un plan de expansión.

Creó su propio sector (Compromiso Frenteamplista-Lista 711) y fue visualizado como figura de renovación en la política uruguaya.

Desde el ente petrolero Sendic construyó su candidatura, y con el tiempo se vería que la campaña proselitista se beneficiaría con una agencia de publicidad que trabajaba a dos puntas: para Ancap y para Sendic.

En las elecciones primarias de 2014 su lista fue la más votada, y entonces Mujica forzó que Tabaré Vázquez (el actual presidente) lo eligiera como compañero de fórmula. Vázquez se quedó sin opción y debió resignar a quien él quería que fuera su candidata a vicepresidente, para presentarse en fórmula con Sendic.

Ganaron las elecciones presidenciales de 2014 y asumieron en marzo de 2015. Fue en ese momento cuando Sendic empezó a ser visto como el mejor presidenciable para 2019.

Pero desde la oposición -y el propio oficialismo- empezaron a trascender problemas de gestión en Ancap, lo que se sumaba a pérdidas millonarias que dejaron al ente al borde de la quiebra. Una comisión investigadora parlamentaria desnudó numerosas irregularidades con sospechas de corrupción.

Además, también quedó al desnudo el invento de su título universitario cubano, porque ni siquiera existía la carrera que él decía que había hecho. Contradicciones, mentiras, explicaciones débiles y confusa expusieron a Sendic a las críticas más duras.

El expediente de Ancap está en la Justicia de Crimen Organizado y en el propio partido de gobierno hay convicción de que finalmente habrá un pedido de procesamiento.

En medio de esa situación se conocieron los estados de cuenta de tarjetas de crédito de Sendic con cargo a cuenta de Ancap. La tarjeta corporativa era para gastos de representación, pero aparecían varias compras personales, como bermudas en el balneario La Paloma (unos "calzoncillos", según Mujica), regalos en free shops, alguna joya y otros productos. Nada de gran monto, pero que sumaba vergüenza.

El Tribunal de Conducta Política del FA sentenció que Sendic había incurrido en falta ética y un "proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos".

No cae por "unos calzoncillos", como dijo Mujica. Sendic se vio obligado a presentar su renuncia como vicepresidente por el desprestigio en cascada, y porque en el FA empiezan a culparlo de una posible derrota electoral en 2019.

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