Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Outlander: una historia de amor que supera los límites del tiempo y el espacio

Hoy, a las 22, por Fox Premium Series, comienza la tercera temporada de la ficción que cuenta el épico romance entre un guerrero escocés del siglo XVIII y una mujer del XX

Lunes 11 de septiembre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

"El tiempo no existe." Lo dice Claire Randall en uno de los primeros episodios de la tercera temporada de Outlander, serie que, curiosamente, hace del paso del tiempo su centro narrativo y emocional. Pero a lo que se refiere la protagonista de la ficción que regresa esta noche, a las 22, por Fox Premium Series, es a la relatividad de los meses, años y siglos transcurridos cuando se trata de su romance con Jamie, el escocés de las Tierras Altas que conoció, con el que se casó y del que se enamoró cuando por acción de la magia terminó varada en la Escocia del siglo XVIII junto al hombre de faldas usar y armas tomar.

En el comienzo, Jamie (Sam Heughan) lidera a los suyos en un enfrentamiento trágico
En el comienzo, Jamie (Sam Heughan) lidera a los suyos en un enfrentamiento trágico.

Basada en la exitosa serie de libros escritos por Diana Gabaldon sobre Claire, una enfermera de la posguerra y su épico recorrido a través de los siglos, la ficción ahora contará en 13 episodios el dolor de la separación entre los protagonistas y su paso a la madurez moldeado por el tiempo y las distancias. Como al final de la temporada anterior, los personajes comenzarán separados tanto por los siglos como por los continentes. Al igual que en la tercera novela de la saga, Viajera, Jamie apenas sobrevivirá a la batalla de Culloden, en la que junto a sus compatriotas intenta pelear por la instauración de un monarca escocés con resultados trágicos. Esos que motivaron que Claire, de regreso al siglo XX, creyera que había sido el lugar de la muerte de su amado Highlander.

"Esta vez no sólo tenemos que retratar las diferencias entre el siglo XX y el XVIII, sino que también nos movemos en el transcurso de ambos siglos. Veremos que la historia de Claire comienza en 1948 y continúa hasta 1968. Y lo mismo pasa con Jamie en su tiempo", explica desde Londres Ronald D. Moore, creador y productor de Outlander.

Un experto en construir historias en las que los géneros y los tonos del relato se entrelazan para crear experiencias únicas e inolvidables desde los tiempos de la celebrada serie Battlestar Galactica, Moore parece crear sus programas con un aire épico que, en el caso de Outlander, le otorga más sentido y emoción a lo que en manos de otro productor podría haber resultado un empalagoso drama romántico. De hecho, al momento de la escritura y realización de los trece episodios nuevos, él ya estaba pensando más allá.

"Ésta es una temporada de transición para nosotros. Se trata de la evolución de un programa que está basado principalmente en Escocia hacia otro, que veremos a partir de la cuarta temporada, que transcurrirá en las colonias americanas. Ahí es adonde los llevará la historia. Ahora tenemos que contar cómo Claire y Jamie se van a reunir después de veinte años de ausencia y como cruzarán el océano Atlántico, como recalarán en el Caribe y, eventualmente, en el Nuevo Mundo. Ya para la temporada cuatro los encontraremos en Carolina del Norte, empezando de nuevo como pioneros en las colonias", detalla Moore, y si algún espectador desprevenido piensa que exagera los spoilers, lo cierto es que el productor sólo adelanta lo que ya existe en los libros que llevan más de dos décadas en circulación.

Así, los lectores de antaño y los que quieran sumarse ahora también sabrán que durante gran parte del comienzo de la historia de la tercera parte de la saga -que también se refleja en la tercera temporada- los protagonistas existirán en distintos tiempos y territorios, que esa separación será tan desagarradora como formativa para ambos y que el reencuentro será aún más significativo por ello.

"Aunque sé que los espectadores siempre quieren verlos juntos, me parece que justamente por eso también disfrutarán de la separación, porque hará que quieran que se reúnan con más intensidad aún. Les dará algo que esperar y desear. Entonces, cuando finalmente suceda el reencuentro, toda la espera lo hará mucho más satisfactorio", aporta Moore, que diseñó la progresión dramática de la temporada meticulosamente y con la premisa de que la ausencia hace crecer el amor y que, en el caso de sus protagonistas, también permite un cambio en los personajes que tendrá mucha importancia cuando vuelvan a estar juntos.

"Claire había sido una enfermera de combate en la Segunda Guerra Mundial, tarea que le dio mucha seguridad y confianza en sí misma aunque, como les pasó a muchas mujeres después de la guerra, la sociedad esperaba que volviera a las costumbres de preguerra, a ser un ama de casa. Me pareció fascinante explorar esas cuestiones con un personaje como éste, que había experimentado una aventura increíble en el pasado", cuenta el productor, que, a pesar de tener la obligación de desarrollar veinte años de la vida de su personaje en pocos episodios -cuando la novela se toma más de 300 páginas en hacerlo-, de todos modos se tomó el tiempo para enfocarse en la lucha de Claire por mantener su independencia y superar los límites que le intenta imponer el mundo.

Por el lado de Jamie, en el comienzo de la temporada se lo verá como un hombre quebrado , desprovisto de ese chispazo de optimismo que siempre mostraba a pesar de haber sufrido horribles experiencias en su vida. Transformado en la sombra de sí mismo, ahora será él forastero en su propia tierra, obligado a madurar y a esperar sin esperanza alguna que llegue el momento en que vuelva a encontrarse con el amor de su vida.

Fieles a sí mismos

Tan apasionados y convencidos de su amor como Claire y Jamie, los productores y guionistas de Outlander guardan el mismo tipo de devoción con los libros de Gabaldon y su nutrida legión de fanáticos. Siempre preocupados por cómo la televisión adaptaría una de sus historias favoritas, los lectores de la saga que ya lleva ocho novelas publicadas y tiene una novena en camino (Gabaldon es tan prolífica aunque un poco más eficiente que su amigo George R. R, Martin, autor de Game of Thrones), quedaron tranquilos y satisfechos después de las dos primeras temporadas, que con pequeños pero insignificantes modificaciones respetaron la trama y desarrollo de los libros. Y lo mismo les sucederá en el futuro, según Moore.

"Cada vez que empezamos a trabajar en una temporada lo hacemos con la mente abierta. Puede ser que cubra un libro, dos o la mitad de uno. Cuando comenzamos a trabajar en ésta, pensamos que tal vez el tercer libro nos iba a ocupar dos temporadas, pero luego resultó que nos funcionó muy bien en estos trece episodios. Año a año nos volvemos a hacer la misma pregunta. A esta altura todo indica que la temporada cuatro también abarcará el libro que le corresponde y probablemente volvamos a enfrentarnos con la misma duda si hacemos una quinta", dice el productor poniendo en condicional, dice que por cábala, la continuidad de la serie más allá de la temporada que llegará el año que viene. Sin embargo, si algo probó el romántico cuento de Claire y Jamie es que mientras la viajera esté dispuesta a desafiar el espacio y el tiempo para buscar a su esposo, habrá muchas más aventuras por vivir, muchos más obstáculos que superar y muchas más historias que contar.

Cinco claves para volver a empezar

Qué pasó con Claire

Al final de la segunda temporada la protagonista regresó al siglo XX luego de descubrir que estaba embarazada.

Qué pasó con Jamie

Luego de fracasar en el intento de evitar la batalla de Culloden, Jamie convence a Claire de regresar a su tiempo para huir de lo que supone será una muerte segura para ella y su futuro hijo. Mientras, él se une al ejército cuya derrota ya conoce.

Los descendientes

Al final de la segunda temporada, la hija de Claire y Jamie, Brianna, ya una joven de veinte años, descubre su verdadero origen y es testigo de la magia de las piedras que les permitió a su madre y a la misteriosa Geillis Duncan viajar en el tiempo. También comienza la búsqueda del destino de Jamie junto a Roger Wakefield, descendiente del clan MacKenzie.

Volver del futuro

En el último episodio de la segunda temporada, Claire vive en Boston en 1968. Es doctora y enviudó recientemente, y decide regresar a Escocia junto a su hija Brianna para el funeral del reverendo Wakefield, al que conoció en su primera visita, en 1948.

Hasta la muerte

Antes de separarse, Claire y Jamie intentan detener la batalla de Culloden. Envenenan al príncipe Carlos, pero son descubiertos por Dougal MacKenzie antes de poder llevar a cabo su plan y terminan asesinándolo.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas