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Rugby Championship. Las enseñanzas que los All Blacks les dejaron a los Pumas

La derrota del sábado ante los neozelandeses en New Plymouth entregó apuntes para que Hourcade y los suyos preparen con intensidad el duelo del próximo sábado, contra los Wallabies

Lunes 11 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Agustín Creevy, uno de los puntos más altos que los Pumas mostraron ante los All Blacks
Agustín Creevy, uno de los puntos más altos que los Pumas mostraron ante los All Blacks. Foto: Villarpress

NUEVA PLYMOUTH, Nueva Zelanda.- Los Pumas llegaron a esta gira por Oceanía con las valijas cargadas de preocupaciones. Una larga cosecha de magros resultados y rendimientos deslucidos colocaron al equipo en el ojo de la tormenta justo en el momento de mayor exigencia de la temporada, con la carga física y mental de un plantel que disputó el Súper Rugby y que se fue de Nueva Zelanda con la acumulación de tres caídas en igual cantidad de presentaciones en el Rugby Championship . No obstante, cuando los presagios auguraban una derrota contundente para la Argentina ante el mejor elenco del mundo, lo exhibido en los primeros 60 minutos contra los All Blacks puso de pie a un conjunto albiceleste que encontró razones como para esperanzarse en el futuro inmediato. Se pudieron extraer conclusiones aunque, claro, de la apacible Nueva Plymouth se llevaron sensaciones ambiguas. En los últimos tiempos, los minutos finales ante los hombres de negro se han transformado en un karma.

¿Qué quedó a favor?

Supieron cómo volver a levantar cabeza: La Argentina arrastraba inquietudes por el déficit en su juego. Con el segmento de competencia más demandante por delante, contra los All Blacks defendieron con fiereza y metieron presión a través de las patadas. El tropezón no desacredita su encomiable producción. Resulta imposible soslayar que el equipo quiere relanzarse y el desafío ante unos Wallabies que no terminan de consolidarse aparece como una opción válida.

Creevy, a la cabeza de los puntos altos: El capitán fue la punta de lanza del espíritu combativo del pack. Siempre irrumpió con su potencia y exhibió una de sus mejores producciones en el año. Al hooker se le sumaron lúcidos rendimientos de Matías Moroni, Benjamín Macome, Tomás Cubelli y Emiliano Boffelli.

Treinta minutos sin conceder penales: Una regla no escrita en el rugby resalta que lo ideal en un partido es terminar con menos de 10 penales en contra. Los Pumas, reiterativos en cuando a la indisciplina en los últimos tiempos -incluyendo una expulsión a Tomás Lavanini contra Sudáfrica en Salta-, aquí corrigieron esta falencia y no perdieron la compostura hasta los 30 minutos iniciales, un lapso en el que los argentinos no cometieron infracciones. Quien sí lo hizo fue Beauden Barrett y sufrió una amonestación que no pudo ser capitalizada por los de Hourcade. Ya en el segundo período la ecuación se modificó: por el desgaste físico, el número de penales de los Pumas se elevó a diez.

La patada a distancia de Boffelli: Para Hourcade siempre fue un recurso útil cuando lo tenía a Marcelo Bosch en la cancha. Tras su ausencia luego del Mundial 2015, parecía un capital extraviado. Ahora fue Boffelli quien tomó la posta en los penales desde lejos. Ya había exhibido su puntería en dos ocasiones desde mitad de cancha contra Sudáfrica en Salta. Y en Nueva Plymouth volvió a tomar la responsabilidad en dos oportunidades. Aquí, la mayoría del público presente en el estadio Yarrow lanzó exclamaciones al aire cuando advirtieron la potencia y la precisión del rosarino. "Desde 50 metros sin forzar, algo que en el rugby de hoy es invaluable", lo elogió apenas finalizado el partido Juan Imhoff, otro back formado en Duendes.

¿Qué les jugó en contra?

Fallas reiteradas en los tackles: En total se contabilizaron 43, contra apenas 17 de su rival. Aun con esta irregularidad sobre sus espaldas, los Pumas llegaron a estar en ventaja 22-15 en el segundo tiempo. Los errores de los dirigidos por Hourcade quedaron demasiado expuestos, porque fueron muy bien aprovechados por un adversario al que le basta con algunos raptos de inspiración para aprovechar el más mínimo signo de vulnerabilidad. De esta manera, por sexto partido consecutivo, los Pumas sufrieron cuatro o más tries.

Desatenciones en las formaciones fijas: Cuando los albicelestes defendieron en su campo sufrieron en las salidas del scrum. En dos de esas oportunidades llegaron las conquistas de Anton Lienert-Brown e Israel Dagg, impiadosos cuando les dan licencias. "Les brindamos esas chances y ellos lógicamente las aprovechan en cada momento. También son aspectos a corregir", dijo Guido Petti.

Falta de coordinación en los últimos 20 minutos: Fue el lapso del encuentro donde los hombres de negro los desbordaron a través de un buen despliegue en lo ancho del terreno. Todavía con inconsistencia en la resolución de jugadas, no se tomaron decisiones apropiadas, se abusó de los kicks -de una patada que le bloquearon a Cubelli llegó el try de Fifita- y se pagó caro el desgaste del primer tiempo. Es el tramo donde los All Blacks se convierten en una fortaleza infranqueable para los argentinos. Cómo hacer para superar esa vara es una pregunta que para los Pumas todavía no tiene respuesta. "La cabeza y los pequeños detalles son fundamentales para soportar el ritmo en los últimos 20 minutos a estos monstruos. Nos falta mucho, por el cansancio aumentamos la cantidad de penales en el segundo tiempo. Cómo aguantarles hasta el final es la pregunta que siempre nos hacemos", analiza Jerónimo de la Fuente.

Australia, que sigue sin triunfos en esta edición del Rugby Championship, aparece en el horizonte para el próximo sábado en Canberra. Derrotados dos veces por Nueva Zelanda (y suman una igualdad con Sudáfrica), los Wallabies no sólo no ganan: tampoco ofrecen argumentos sólidos en el juego. Están terceros, detrás de los Springboks, arriba de los Pumas.

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