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Las réplicas siguen causando pánico en Oaxaca

En todo el país, el sismo se cobró al menos 90 víctimas

Lunes 11 de septiembre de 2017
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JUCHITÁN, México.- Los equipos de auxilio y de limpieza comenzaron a llegar en masa a Juchitán, en el sur de México, dos días después de un devastador sismo que se cobró, sólo en esta ciudad, 37 vidas.

Foto: AP

El estado sureño de Oaxaca, donde se ubica Juchitán, fue el más afectado por el terremoto de 8,2 grados en la escala Richter, ocurrido en la medianoche del jueves, y las autoridades estatales informaron ayer que la cifra de fallecidos se elevó en su zona a 71, con lo cual el número total de muertos aumentó a 90 en todo el país. El número no fue confirmado aún de manera oficial por el gobierno central de México.

El sismo, que tuvo su epicentro en el océano Pacífico, frente a las costas del estado de Chiapas, fue el más potente del último siglo en México, aunque no el que se cobró el mayor número de víctimas.

Aviones de carga del gobierno trasladaron los suministros y se comenzaron a distribuir cajas con comida para ayudar a los afectados. Equipos de soldados y policías federales armados con palas y martillos se desplegaron por los vecindarios para colaborar en la demolición de los edificios dañados. Camiones con volquetes ocuparon algunas calles estrechas mientras comenzaban a retirar toneladas de escombros.

Unas dos docenas de residentes de un céntrico vecindario se congregaron a las puertas de la feria de Juchitán, el lugar que el ejército utiliza como base.

Protestaban porque los paquetes de ayuda que los uniformados comenzaron a repartir el sábado no llegaron a muchas de las familias afectadas. Un capitán del ejército les pidió paciencia, pero finalmente acordó llevar dos camionetas llenas de suministros y agua al barrio.

Las escenas de duelo se repitieron una y otra vez en Juchitán, localidad de 100.000 habitantes, donde un tercio de los inmuebles de la ciudad colapsaron o quedaron inhabitables.

Durante la noche, las réplicas fueron constantes. Uno de los pocos hoteles que parecían haber resistido el terremoto quedó fracturado y ladeado por una réplica de 5,6 grados.

En la pequeña plaza de la iglesia de Martes Santo, varias familias con niños y ancianos amanecieron a la intemperie, por miedo a que sus casas terminaran de desmoronarse. Tampoco quieren ir a albergues porque temen que los ladrones saqueen lo poco que les queda.

En Juchitán, también parte del ayuntamiento se vino abajo. El hospital general continuaba reubicado en su sede temporal: el gimnasio de una escuela. El movimiento telúrico destrozó el edificio del nosocomio original, por lo que el nuevo recinto albergaba pacientes ingresados previamente al terremoto y a los que resultaron heridos en él.

Agencias AP y AFP

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