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Pizarrón y pases cortos: Pinola, cuando el que rompe líneas es un central

Lunes 11 de septiembre de 2017
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En un fútbol argentino donde lo que más cotiza es la búsqueda de espacios, cualquier futbolista que consiga sorprender y romper líneas será mucho más que una llave para el gol de su equipo. Le pasó a la selección argentina contra Uruguay y Venezuela, en donde no logró transformar la posesión en situaciones de riesgo, en desmarques, paredes ni diagonales para quebrar defensas sólidas, esas que se edifican desde la cantidad de futbolistas que esperan por detrás de la línea del balón y la simetría que mantienen sus líneas. Y ayer, en el Monumental, quien sorprendió fue Javier Pinola : progresó, tiró una pared con De la Cruz y hasta se dio el lujo de asistir al Pity Martínez con un centro a la medialuna del área.

¿Por qué es tan importante contar con un defensor central que pueda ser el primer eslabón de un avance? Más allá de los sistemas y los estilos, una de las máximas variables a la hora de ganar un partido se consigue por la superioridad numérica, la antesala de todo ataque respaldado. Y cuanto más se respalde un avance, cuantas más alternativas de pases tenga quien posee la pelota, más argumentos tendrá un equipo a la hora de definir una situación de riesgo.

En el torneo argentino, con la mayoría de los entrenadores jugando con línea de 4 en defensa, la principal vía de búsqueda para generar esa superioridad numérica la intentan con la proyección de los laterales. River siempre juega con laterales que se lanzan a campo rival, que tienen características ofensivas. Incluso lo hacen al mismo tiempo. Los primeros en la era Gallardo fueron Mercado y Vangioni; ayer fueron Casco (que cambió al sector derecho) y Saracchi, que se presentó por la izquierda. Pero al adversario se le agrega una preocupación extra cuando un anticipo ofensivo o un pase filtrado de un central no sólo queda en la recuperación y el apoyo con el compañero más cercano, sino que además (por características y personalidad) está en condiciones de comandar un ataque, como hacía Pinola desde la época de Nuremberg (Alemania) y Rosario Central. Fue una de las cuestiones que despertó interés en Sampaoli para convocarlo a la selección.

Ayer Casco y Saracchi se proyectaron con insistencia, aunque justo con un equipo siempre difícil de roer como el de Falcioni -por estructura, ocupación de los espacios e inteligencia táctica-, River necesitó de mucho más ingenio para quebrar su línea defensiva. El mérito millonario no estuvo en la cantidad de situaciones generadas, sino en la capacidad de sorpresa para romper líneas con un central y, antes, en jugar rápido un córner para el centro de De la Cruz y la aparición goleadora de Pinola entrando por el segundo palo.

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