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Samsung Galaxy Note8: probamos el teléfono antes de su llegada a la Argentina

Segundo encuentro con el smartphone más avanzado de la compañía surcoreana, que llega a la Argentina a fin de año

Lunes 11 de septiembre de 2017 • 15:44
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LA NACION
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El Galaxy Note 8 estará en venta en la Argentina a fin de año
El Galaxy Note 8 estará en venta en la Argentina a fin de año. Foto: LA NACION

Samsung presentó el 24 de agosto el Samsung Galaxy Note8 (la compañía quitó el espacio entre el Note y el ordinal para que no se confunda con su antigua tableta Note 8... aunque no está teniendo mucho éxito).

Lo estuve probando entonces (pueden ver acá las primeras impresiones), durante la presentación, y también en los últimos días, lo que permite despejar algunas de las dudas que surgieron durante el anuncio.

El teléfono superó las reservas del Galaxy Note 7 en Corea del Sur (400 mil equipos) y sale a al venta en algunos mercados el 15 de septiembre, con un precio inusual para la compañía: unos mil dólares; no está claro el precio que tendrá en la Argentina en noviembre, pero normalmente es el doble (sin línea). Y su puesta en venta se hace mientras sigue sanando la cicatriz del Galaxy Note 7 y debe competir con el nuevo iPhone , que será presentado mañana.

La cámara

El Note8 es el primero de Samsung en ofrecer dos cámaras traseras: una normal y otra con un teleobjetivo de dos aumentos
El Note8 es el primero de Samsung en ofrecer dos cámaras traseras: una normal y otra con un teleobjetivo de dos aumentos. Foto: LA NACION

El Note8 es el primer smartphone de Samsung con una doble cámara trasera; ya presentó otro, el Galaxy J7+. El Note8 tiene una combinación similar a la del iPhone 7 Plus: una lente normal de 12 megapixeles y apertura f/1.7, y otra con teleobjetivo y apertura f/2.4 (y dos aumentos, como el iPhone 7 Plus). El gran agregado es que ambos sensores tienen estabilización óptica de imágenes, lo que asegura la calidad del registro en cualquier situación.

La combinación de apertura de las cámaras con la presencia de dos de ellas permite lo que hoy es el gran "chiche" de los smartphones: simular el bokeh hasta ahora exclusivo de las cámaras profesionales, en los que se juega con la profundidad de campo para lograr una separación entre el objeto en primer plano (en foco) y el fondo (desenfocado). Ni el Note8 ni el iPhone 7 Plus son los primeros en ofrecer esto usando dos cámaras; además del uso de dos cámaras por HTC y LG, Nokia ofrecía hace tiempo algo similar, pero tomando una sucesión de fotos con diferente foco, que luego combinaba.

La diferencia fundamental, claro, es que estos nuevos equipos logran resultados de una calidad inusitada, sobre todo porque el hardware es hoy mucho más poderoso y apela a algoritmos más avanzados para lograr que el recorte en los planos sea muy bueno (e instantáneo). Apple lo llama el modo Retrato; Samsung, enfoque selectivo, ya que es posible elegir cuánto del fondo estará desenfocado; se puede hacer antes de tomar la foto o después. Y se puede hacer con cualquier cosa: no es obligatorio que el teléfono identifique un rostro.

Ambas compañías, no obstante, chocan con limitaciones técnicas. Menores: los quisquillosos de la fotografía notarán que algunos bordes (el pelo, sobre todo, humano o animal) trae problemas; a veces un hombro que debía quedar bien recortado queda fuera de foco. Quien tenga uno de estos teléfonos podrá responder que en el 99 por ciento de los casos funciona muy bien (o el error es casi imperceptible) y lo hace con el teléfono que lleva en el bolsillo. Y el resultado, a los ojos de alguien que no sea un profesional de la fotografía, tendrá una gran calidad.

Por lo demás, la cámara es excelente, aunque eso era esperable para un equipo que es muy similar al Galaxy S8; la estabilización óptica para la lente secundaria (el tele) es especialmente útil porque al tener menor apertura requiere más tiempo de exposición en situaciones oscuras.

El lapicito

Si se le pregunta a Samsung, el lápiz con el que es posible escribir en pantalla es un diferencial fundamental de la línea Galaxy Note: Y muchos de sus usuarios (por lejos, el grupo más fiel a la marca surcoreana) lo consideran una herramienta excepcional. También habrá, sin duda, un grupo que no lo sacan nunca de su ranura más que para mostrar que está ahí.

Como sea, Samsung sigue apostando por él. Se puede hacer de todo con el lápiz, pero las dos herramientas más útiles, para mí (y más universales) son el bloc de notas que se activa al retirar el lápiz y la aplicación de dibujo.

El bloc de notas es fantástico: funciona con la pantalla bloqueada, se guarda en forma automática, admite 100 notas por sesión, después se puede revisar, etcétera. La punta del lápiz ahora es más delgada, el grosor del vidrio que la separa de la pantalla es menor, la reacción frente al registro es más veloz: la simulación de que se está escribiendo con una birome es excelente. No hace magia, entre otras cosas porque cualquiera que escriba en un bloc de papel con hojas de 7,5 cm de ancho sabe que el espacio es limitado. Pero funciona, detecta la posición de la mano para ignorar ese tacto, etcétera. También es posible escribir en forma manuscrita y que el sistema vaya transformando eso en texto.

Como en el Galaxy S8, la pantalla casi no tiene marcos laterales; sólo quedan franjas negras mínimas en la parte superior e inferior del teléfono
Como en el Galaxy S8, la pantalla casi no tiene marcos laterales; sólo quedan franjas negras mínimas en la parte superior e inferior del teléfono. Foto: LA NACION

Y usar la herramienta de dibujo tradicional, que aprovecha la tecnología de Wacom para ofrecer la detección de 4096 niveles de presión para hacer más realistas los trazos.

El Note8 permite ahora crear un Mensaje animado: el usuario hace un dibujo con el lápiz, o escribe un texto, el teléfono anima esos trazos y los transforma en un GIF animado que se puede compartir en un mensajero.

El teléfono

El Note8 tiene un pantalla de 6,3 pulgadas, apenas más grande que el Galaxy S8+ (pero igualmente impresionante por su buena calidad), y con el mismo excelente diseño sin marcos, aunque las esquinas del rectángulo son menos redondeadas. Tiene el mismo procesador (un Qualcomm Snapdragon 835 o un Exynos 8895, según el mercado; al país debería llegar el segundo), pero ofrece 6 GB de RAM, en vez de los 4 GB del S8/S8+. Esto tiene un efecto inmediato, porque con el S8 Samsung es bastante agresiva en el manejo de la memoria, y en qué aplicaciones quedan allí: ahora tiene más espacio para mantener en la RAM más herramientas, algo muy útil para la multitarea.

El conector de audio, el USB reversible y el botón que extrae el lápiz para dibujar en pantalla
El conector de audio, el USB reversible y el botón que extrae el lápiz para dibujar en pantalla. Foto: LA NACION

Mantiene el diseño de vidrio curvo (aunque no es tan pronunciado en los vértices), que se une en el marco de metal; todo esto hace que sea a la vez muy cómodo y algo resbaloso, sobre todo para algo tan largo (162 mm x 75 mm); los 64 GB de almacenamiento expandibles; el Bluetooth 5 (más alcance y más ancho de banda que la versión tradicional); la protección contra agua y polvo (IP68); la identificación biométrica por reconocimiento de iris, que funciona muy bien y rápida (y es más segura que el endeble reconocimiento facial); el conector USB-C compatible con carga rápida; el audio analógico.

Y mantiene, también, el sensor de huellas digitales en la parte de atrás, ahora junto a la cámara doble, y todavía más arriba que en el S8+. La posición es inusual e incómoda; a la larga el usuario se acostumbra, pero hubiera sido mejor más abajo de la cámara, como lo tienen los demás fabricantes. Ahora al menos entre el sensor y las cámaras está el flash, y el relieve es diferente, lo que reduce las chances de que llevemos el dedo por error a la lente. El botón para activar a Bixby, el asistente digital de Samsung -que por ahora no habla español- sigue ahí también, demasiado cercano de las teclas de volumen.

El Note8 es similar en diseño al Galaxy S8, pero con las esquinas menos redondeadas
El Note8 es similar en diseño al Galaxy S8, pero con las esquinas menos redondeadas. Foto: LA NACION

Lo otro que cambia es la batería, de los 3500 mAh del S8+ a los 3300 mAh de este modelo, que debe dejar lugar en su interior, en un volumen apenas más grande que el del S8+, para guardar el lápiz. La buena noticia es que el impacto en la autonomía es menor: la mayoría de los usuarios debería llegar al fin del día sin tener que recurrir a un cargador o una batería externa.

Hermano mayor

Así, el Galaxy Note8 se muestra como un gran teléfono, tanto como heredero de la línea Galaxy Note que nació en 2011, como "hermano mayor" de los Galaxy S8/S8+. Pero el Note8 es un teléfono caro: casi mil dólares en EE.UU., un monto similar en teoría al que Apple pedirá por su iPhone más sofisticado, lo deja fuera de presupuesto de mucha gente. Es claramente superior en lo que ofrece a lo mejor que tiene Samsung (Galaxy S8/S8+), pero no es un salto enorme; habrá que ver luego si vale la diferencia de precio frente al Galaxy S8+, que además comienza a sumar descuentos a su precio original, lo que aumentará el atractivo al transitar el fin de año.

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