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Cuando los que se hipnotizan con el celular son los padres y no los hijos

Consuelo propone no tomar personal este tema tabú y ofrece soluciones

Martes 12 de septiembre de 2017 • 00:59
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Foto: Shutterstock

Hola Consuelo,

Soy de Florencio Varela, estudio en La Plata la Licenciatura en Farmacia y las materias son de muchas horas y quería comentarte de mi problema que tengo cuando vuelvo a casa. Quiero tomar mate y hablar con mi madre, porque la veo poco entre mi estudio y su trabajo, pero está todo el día con el celular. Le hablo y no me contesta y hay veces que ni me escucha porque mira novelas en el teléfono (creo que ahora mira El sultán). Y entonces como no me habla me voy de casa y me junto con mi novia o mis amigos para charlar con alguien, y ella se enoja y dice que siempre estoy en la calle. Lo que no entiendo es qué quiere, ¿que me quede al lado de ella mientras mira la novela o mira su Facebook sin hablarme? Mi madre tiene 43 y yo tengo 24. Espero que me puedas ayudar.

Saludos,

El Hijo Cansado (24)

Querido Cansado:

Es graciosa tu historia porque se mezcla un reclamo ancestral de las madres (“esto no es un hotel, querido”) con una problemática contemporánea, la dificultad para encontrar tiempo de calidad con otras personas. También es interesante porque va contra el prejuicio de que son los chicos los que están hipnotizados con los aparatos electrónicos, versión muy repetida por los adultos pero que efectivamente no es necesariamente así. A veces pasa al revés: la gente más joven, que prácticamente nació con el smartphone en la mano, está tan acostumbrada a la presencia de estas distracciones que le puede resultar más fácil tomar distancia que a las generaciones anteriores, para quienes es algo relativamente novedoso la posibilidad de consumir contenido y charlar con gente en cualquier momento o lugar. Suena a que ese es tu caso.

Mi primer consejo: no te enganches en el reclamo de tu mamá. Estudiar es muy desgastante y es natural que necesites “estar en la calle”, charlar con tus amigos y pasar tiempo con tu novia durante el tiempo que tenés libre. No te sientas culpable ni te comas la cabeza. Segundo: no te enfoques en que ella largue el celular o largue la novela (eso no va a pasar), sino en generar al menos una vez en la semana un momento para compartir sin esas cosas de por medio. A veces con las personas con las que uno convive (pareja, familia, amigos convivientes) es difícil darse cuenta de que esos momentos también hay que producirlos, que no se arman por default solo porque estén los dos en el mismo ambiente, ¿entendés? Te doy un par de ejemplos: decile que te enseñe a cocinar algo que a los dos les guste, o que querés cocinar algo rico y que ella te ayude. O traé facturas ricas y algún café o té que sepas que le puede gustar y armá una “merienda especial” para los dos (parece que solo pienso en comida, pero de verdad creo que es de las mejores cosas para unir a las personas). Si no, aunque también se trate de una pantalla, preguntale si una noche quiere ver una película con vos, algo que les guste a los dos: de ese modo, además de que la ven juntos, después tienen algo para conversar, que a veces también se complica, con la gente con la que uno vive. También podés ser más directo: si hay algo que te anda preocupando en tu vida, de la facultad o con tu novia, y pensás que te podría hacer bien hablarlo con alguien, dale una oportunidad a ella de que te ayude en lugar de ir a lo de un amigo, contale y pedile un consejo. Mi sensación es que tu mamá quiere pasar tiempo con vos pero no se le ocurre cómo: ofrecele formas concretas de estar juntos sin el celu de por medio.

Éxitos con eso, con la carrera y con todo.

Cariños,

Consuelo

Consuelo estará disponible para resolver todos los conflictos digitales que lleguen a la casilla modalesdebolsillo@lanacion.com.ar, como comentario a esta nota o a la cuenta de Facebook de LA NACION. Si la consulta es comprometedora, cuidará el anonimato del remitente.

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