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Francisco pide que la ONU intervenga en la crisis humanitaria de Venezuela

Durante el vuelo de regreso de Colombia, defendió las iniciativas diplomáticas del Vaticano y criticó indirectamente a Maduro: "No sé lo que tiene en mente", dijo sobre el mandatario

Martes 12 de septiembre de 2017
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LA NACION
Durante el vuelo de regreso a Roma, Francisco bromeó ayer con los periodistas sobre el golpe en su pómulo
Durante el vuelo de regreso a Roma, Francisco bromeó ayer con los periodistas sobre el golpe en su pómulo. Foto: Crédito

ROMA.- Pese a la maratón de cuatro días y medio en Colombia donde visitó cuatro ciudades (Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena de Indias) y el golpe que se dio en la cara al chocar con el parabrisas del papamóvil, incidente que le dejó un rostro parecido al de un boxeador, Francisco como siempre concedió una conferencia de prensa en el vuelo de regreso.

Poco después de que el Boeing 787 de Avianca despegó de Cartagena, se trasladó a la parte trasera del avión para el ya habitual ping-pong con los periodistas del vuelo papal, que duró 40 minutos.

Evidentemente cansado por un viaje intenso, el Papa por primera vez sugirió una intervención de Naciones Unidas (ONU) para paliar la crisis humanitaria en Venezuela, un país al rojo vivo que estuvo muy presente en la agenda de su visita a Colombia.

"Creo que las Naciones Unidas deben hacerse oír, para ayudar", dijo, en un giro inesperado con respecto a la postura anterior del Vaticano de promover el diálogo en ese país, al ser consultado sobre el tema.

-Habló de Venezuela después del Angelus de hoy (por ayer) y pidió que se rechace cualquier tipo de violencia de la vida política. El jueves, después de la misa en Bogotá, usted saludó a cinco obispos venezolanos. Todos sabemos que la Santa Sede ha sido y está todavía muy comprometida para un diálogo en este país. Desde hace meses usted pide el fin de todo tipo de violencia. Pero el presidente Maduro por un lado tiene palabras muy violentas en contra de los obispos y del otro dice que está con el papa Francisco. ¿Es posible tener palabras más fuertes o quizá más claras?

-Creo que la Santa Sede habló fuerte y claramente. Lo que dice el presidente Maduro que lo explique él. Yo no sé lo que tiene en la mente. Pero la Santa Sede ha hecho mucho. Ha enviado allí a ese grupo de trabajo de ex presidentes, ha enviado un nuncio de primer nivel, ha hablado, ha hablado con personas, ha hablado públicamente, yo muchas veces en el Angelus he hablado de la situación, buscando siempre una salida y ofreciendo ayuda para salir.

"Se ven claramente los efectos del cambio climático y los científicos dicen claramente cuál es el camino para salir. Hay que tomar esto en serio, no se puede bromear, es muy serio""
Papa Francisco

De esa manera, el Papa aludió a las gestiones realizadas por los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá), Leonel Fernández (República Dominicana) y Ernesto Samper (Colombia). Además, al papel de "facilitador" de una mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición que tuvo el Vaticano a fines del año pasado de la mano del arzobispo Claudio Maria Celli, experto diplomático, que terminó en el fracaso.

"Pero parece que la cosa es muy difícil y lo que es más doloroso es el problema humanitario: tanta gente que escapa, sufre... El problema humanitario que debemos ayudar a resolver de cualquier manera. Creo que las Naciones Unidas deben hacerse oír, para ayudar", agregó.

El 4 de agosto pasado, en un duro y tardío mensaje, la Secretaría de Estado del Vaticano pidió al gobierno de Maduro que suspenda la instauración de la Asamblea Constituyente por fomentar "un clima de tensión" e "hipotecar el futuro".

Invitó además a que se "creen las condiciones para una solución negociada", de acuerdo con las indicaciones fijadas en una carta de diciembre de 2016 por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. Según el número dos del Papa, que fue nuncio en Venezuela, para salir de la crisis es necesario fijar un calendario electoral, la liberación de los opositores presos, la autorización de asistencia sanitaria internacional y la restitución de las prerrogativas del Parlamento.

La de Venezuela fue la última de ocho preguntas que respondió el Papa, que se mostró muy contento por su viaje a Colombia. "Me quedé conmovido por la alegría, la ternura, la juventud y la nobleza del pueblo colombiano", dijo. Más allá de la polarización en torno del proceso de paz, se mostró optimista. "Hay pasos que dan esperanza, como el cese del fuego del ELN (Ejército de Liberación Nacional), que agradezco mucho. Pero hay algo más que he percibido, que son las ganas de ir adelante en este proceso que va más allá de las negociaciones", dijo.

Elogió, por otro lado, a Italia y Grecia "porque le abrieron el corazón a los migrantes" y los recibieron en sus respectivos países, a diferencia de sus socios europeos. Ante una pregunta sobre la nueva política migratoria del gobierno de Paolo Gentiloni, que busca reducir los desembarcos de migrantes bloqueando las salidas desde Libia, lo respaldó. Reiteró, de hecho, que "un gobierno debe manejar este problema con la virtud propia del gobernante, es decir, la prudencia". Y reiteró que, ante la oleada migratoria actual, primero hay que ver cuánto lugar hay para recibir inmigrantes; después, cómo integrarlos, y en tercer lugar, ocuparse del problema humanitario implícito.

"El hombre es estúpido, es un testarudo que no ve""
Papa Francisco

Ante una pregunta sobre cómo debería castigarse a los corruptos, el Papa evocó el caso de María Soledad Morales en Catamarca, en 1990, y un artículo de LA NACION que lo impulsó a escribir un pequeño libro.

"¿El corrupto tiene perdón? Es una pregunta que me planteé cuando hubo un acto de maltrato, abuso, de violación, de una chica, en la provincia de Catamarca, en la Argentina. Y había gente metida allí muy ligada a los poderes políticos y económicos de esa provincia", evocó. "Me tocó mucho un artículo de [Octavio] Frigerio publicado en LA NACION en ese tiempo, y escribí un pequeño libro que se llama Pecado y corrupción", agregó. "El corrupto no es capaz de pedir perdón, es como una condena, es muy difícil ayudar a un corrupto. Pero Dios puede hacerlo, yo rezo por ello", concluyó.

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