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Champions League. PSG, con la "MCN", la amenaza creciente contra los poderes históricos

Reafirmó la búsqueda de su primer título con las contrataciones millonarias de Neymar y Mbappé; Manchester City también quiere dar el golpe; jaque a Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich y Juventus

Martes 12 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Lionel Messi - Neymar Jr
Lionel Messi - Neymar Jr.

Primero fueron los clubes de los socios, luego aparecieron los clubes que pertenecen a accionistas, empresas o dueños y ahora se está ante una dimensión nueva y más poderosa: los clubes-estado. O sea, equipos que tienen la inyección económica que les proporciona los recursos de un país, que además tienen delegados en esas administraciones deportivas. No es una figura para las democracias presidenciales o parlamentarias, pero sí para estados que son gobernados por grupos o dinastías familiares que no se someten al designio de periódicas elecciones.

A París Saint Germain se lo empieza a considerar en Europa como un club-estado, producto de las siderales sumas que aporta Qatar Turismo. Un caso similar representa Manchester City, solventado por fondos de Abu Dhabi y la línea aérea Etihad.

La Champions League que comienza hoy tiene a un par de clubes-estado dispuestos a romper la hegemonía tradicional de la competencia. Un dominio histórico que se simboliza en Real Madrid, campeón en tres de los últimos cuatro torneos y también en condición de vitalicio, con 12 Orejonas en sus vitrinas. Que se refleja también en los cuatro trofeos que obtuvo Barcelona en poco más de una década, desde la genial irrupción de Lionel Messi, que a los 30 años sigue en la brecha por más gloria. Que se visibiliza en la competitividad en continuado de Bayern Munich y Juventus.

Contra todo eso está dispuesto a dar batalla PSG para inscribir por primera vez su nombre entre los ganadores. No es un intento nuevo, hace tiempo que se está pertrechando progresivamente con un plantel cada vez más calificado, pero que igual le resultó insuficiente para ir más allá de los cuartos de final en las últimas cinco temporadas. Pero la eliminación del curso pasado parece haber sido una afrenta de la que quiere una inmediata reivindicación. Aunque a PSG le falten historia y trayectoria en la Champions, creía contar con las individualidades (Cavani, Di María, Verratti, Thiago Silva) necesarias para hacer valer el 4-0 de la ida. Pero ocurrió lo impensado, un 6-1, milagro propiciado en buena medida por Neymar, más allá de que muchos eligieron como la foto del partido a Messi subido a un cartel publicitario con los brazos abiertos como un salvador de cara a los hinchas. El puño de hierro con que PSG encadenó cuatro títulos consecutivos en la Liga de Francia -se interrumpió en la última temporada con la consagración de Monaco- ya no le alcanza.

PSG esperó unos meses y fue a contratar a su verdugo: Neymar llegó en un pase que fue récord, 222 millones de euros. Unas semanas más tarde se hizo con una de las mayores promesas, Kylian Mbappé, 18 años, supuestamente a préstamo, artilugio que sólo está difiriendo el pago de 180 millones de euros a Monaco para la próxima temporada. PSG se gastó 418 millones (contando la estratagema del desembolso por Mbappé) en refuerzos (Dani Alves sí se incorporó sin costo porque el pase era del lateral). Desde otros centros de poder en Europa acusan a PSG de vulnerar el Fair Play financiero, que a los clubes no les permite tener dos períodos consecutivos con pérdidas por más de 45 millones cada uno, salvo que están justificadas en obras de infraestructura o con el fútbol base.

PSG y Manchester City recibieron en 2014 una sanción que no pasó de una amonestación por presentar presupuestos inflados. La creencia es que ni la FIFA ni la UEFA se animan a ir contra PSG por los lazos publicitarios que ambas entidades tienen con Qatar, que además organizará el Mundial 2022. El punto de partida de esta espiral inflacionaria de PSG fue en 2011, cuando los qataríes hicieron su primera contratación con los 42 millones de euros por Javier Pastore. Ahora armaron un tridente de 466 millones, con Neymar arrancando un poco más atrás de Mbappé y Cavani (la "MCN"), el uruguayo que se mantiene como una carta de gol desde que en 2013 llegó desde Napoli por 64 millones.

Bayern Munich, que contrató a préstamo a James Rodríguez como principal refuerzo y comparte zona con PSG, alzó la voz contra la megalomanía monetaria. Al presidente Uli Hoennes se lo escuchó irritado: "Ningún jugador en el mundo vale más de 100 millones de euros. Hay que plantarse y decir basta". El dirigente puso de ejemplo a Bayern sobre los orígenes y la racionalidad en el uso de los fondos: "Ningún club en el mundo tiene más dinero propio que Bayern. Y recalco lo de propio".

Manchester City no le fue en zaga a los franceses en la incursión en el mercado de pases. Su dispendio de 244 millones no estuvo dirigido a nombres rutilantes como Neymar y Mbappé, sino a cubrir las necesidades defensivas de Guardiola con el arquero Ederson y los laterales Walker, Mendy y Danilo.

La presencia argentina

Cuarenta y cinco argentinos (42 futbolistas y tres entrenadores) participarán de la etapa de grupos, con 32 equipos distribuidos en ocho zonas, con los debuts de Qarabag (Azerbaiyán, ver aparte) y Leipzig. El país con más representantes (cinco) será Inglaterra, cuyos equipos en los últimos años no superaron la barrera de los cuartos de final. Le siguen España (4), Alemania, Italia y Portugal (3).

De los técnicos argentinos, Diego Simeone es el más curtido, con dos finales perdidas ante Real Madrid. La última, en 2016, lo hizo dudar sobre su continuidad, pero la motivación lo vuelve a encender: "Si seguimos así, tarde o temprano ganaremos la Champions", dijo el Cholo, que hoy debutará en Italia ante Roma, a pocas semanas de haber extendido su contrato hasta 2020. Eduardo Berrizo tendrá su primera experiencia en la competencia con Sevilla y Mauricio Pochettino intentará mejorar lo del curso anterior, cuando Tottenham no pasó el filtro de la primera rueda.

Hoy ya hay un plato fuerte con Barcelona y Juventus, finalistas en 2015. Del sorteo de grupos (los dos primeros avanzarán a los 8os de final), el que asoma más reñido es el C, con Chelsea, Atlético de Madrid y Roma, más el novel Qarabag. El defensor del título, Real Madrid, no podrá distraerse con Borussia Dortmund y Tottenham (completa APOEL de Chipre). Tras un año de ausencia, vuelve Manchester United de la mano de José Mourinho (campeón con Porto e Inter).

La final será el 26 de mayo, en Kiev, con el centro de gravedad del fútbol grande orientado hacia el Este para esa época, cuando faltará poco para el comienzo del Mundial de Rusia.ß

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