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Entre "aburrida" y "capital del bienestar": cómo es Canberra, la ciudad que recibió a los Pumas

A diferencia de Sydney y Melbourne, la capital australiana es un centro político; el seleccionado argentino tuvo su primer entrenamiento de cara al partido ante los Wallabies

Martes 12 de septiembre de 2017 • 09:29
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Hourcade ya está enfocado de cara al cruce ante los Wallabies en el Gio Stadium
Hourcade ya está enfocado de cara al cruce ante los Wallabies en el Gio Stadium.

CANBERRA, Australia.- Hay quienes sostienen, un tanto por prejuicio, otro tanto con una pizca de crueldad, que Canberra es "la ciudad más aburrida del mundo". Así la retrató un informe de la BBC en 2013, cuando la capital australiana celebró sus 100 años de vida. "Si Sydney es atrevida y audaz, y Melbourne es cool y elegante, Canberra es, por lo menos en el imaginario del público australiano, aburrida y sin alma", decían. En este país, es cierto, la mayor parte de los turistas se aglutinan en Melbourne y Sydney, las ciudades más cosmopolitas y modernas. Aunque los planes de los Pumas tras su arribo a Canberra poco tienen que ver con algún tipo de excursión: tras la derrota del último fin de semana frente a los All Blacks el elenco comandado por Daniel Hourcade ya está enfocado de cara al cruce ante los Wallabies, el próximo sábado en el GIO Stadium.

En su primera jornada de entrenamiento los Pumas se trasladaron al complejo Viking Park. Allí se encuentra la cancha donde habitualmente juegan los Canberra Vikings el torneo provincial NRC (National Rugby Championship). Así, los dirigidos por Hourcade desarrollaron una práctica de mediana intensidad que contó con la presencia de Felipe Arregui, recientemente convocado, quien se sumó a la delegación en las primeras horas del martes australiano. El rosarino podría ser una opción por la lesión que arrastra Ramiro Herrera, aunque el pilar ya retomó la actividad física. En tanto que Juan Martín Hernández -ausente por lesión frente a los neozelandeses- también se sumó a las prácticas de manera normal.

En el desarrollo del día los Pumas hicieron hincapié en la defensa y los lanzamientos. Además, también entrenaron de manera separada scrum y line-out los forwards, y kicks y jugadas los tres cuartos.

La capital australiana, donde estarán toda esta semana los Pumas en su segunda gira del presente Rugby Championship, cuenta con una particularidad: fue construida desde cero, como una ciudad planificada, dejando atrás su pasado de comunidad rural. Recién comenzado el siglo XX, Sydney y Melbourne no lograban ponerse de acuerdo sobre cuál de las dos sería la sede del nuevo Parlamento. Se buscó un sitio intermedio entre ambas. Como primera medida, se realizó un concurso internacional para elegir el mejor diseño para la nueva ciudad. Ganó la pareja de arquitectos conformada por Walter Burley Griffin y Marion Mahony Griffin, y la construcción de su atrevido proyecto geométrico con círculos, triángulos y hexágonos finalmente empezó en 1913.

Con un estilo similar al de Brasilia, Canberra es la casa del Parlamento de Australia, la Corte Suprema y un gran número de departamentos gubernamentales. La ciudad cuenta con 380.000 habitantes distribuidos en siete distritos. Por aquí cuentan que los viernes por la tarde, principalmente en verano, la autopista se carga de autos con destino a Sydney. De ahí que Canberra pueda ofrecer poco más que sedes institucionales, tribunales y parlamentos.

Para algunos integrantes del plantel de los Pumas es su primera visita pero el seleccionado tiene un integrante que conoce a la perfección las calles de esta ciudad: Tomás Cubelli. El medio scrum se unió a los Brumbies a fines de 2015 para disputar el Súper Rugby y contó con el privilegio de ser parte del equipo australiano más exitoso en la historia de esta competencia. "Admito que al llegar tenía muy malas expectativas justamente por los comentarios acerca de Canberra. Por un lado, para los chicos jóvenes no es muy atrapante. Aunque la ciudad me sorprendió para bien, tiene muchas facilidades. Es muy tranquila, cómoda, poco complicada", explica Cubelli, quien en la práctica de hoy recibió la visita de una pareja de australianos que le obsequió una torta.

La falta de actividad nocturna es una de las quejas más recurrentes sobre Canberra. Pedro Rolando, argentino de 28 años, llegó a Australia en diciembre de 2012 en búsqueda de cumplir su sueño: jugar al rugby en uno de los países con mayor tradición en el mundo. Lo logró precisamente en Canberra Vikings y actualmente disputa la NRC. "Es una ciudad tranquila, no hay mucho para hacer pero tampoco es lo más aburrido del mundo. La calidad de vida es asombrosa, se puede dejar el auto abierto en la calle que nadie te va a tocar nada. Se vive muy fácil. Reconozco que cuando llegué hace cinco años me parecía algo aburrida: por ejemplo el lago Burley Griffin es lindo y enorme pero no te dejan hacer ninguna actividad deportiva. Pero una vez que comenzás a vivir acá la tranquilidad diaria marca una gran diferencia", explica el medio scrum que se inició en San Patricio.

"En realidad es una pequeña ciudad encantadora y muy ordenada, con un montón de maravillosos museos. Aunque entiendo que por esto mismo mucha gente considere que es aburrida", cuenta a LA NACION el periodista australiano Phill Lutton. "¿Quiere una vida fácil? Pruebe con Canberra", señaló en alguna ocasión el diario The New York Times. Porque así como la capital australiana tiene sus detractores, también cuenta con sus admiradores: en 2014, un informe sobre bienestar regional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) la catalogó como la "capital del bienestar. El reporte tuvo en cuenta 362 regiones de sus 34 países miembros, basándose en distintas categorías: vivienda, salud, educación, trabajo, ingreso, seguridad, medioambiente, acceso a servicios y compromiso cívico.

Entre "aburrida" y "capital del bienestar", por estos laberintos circulares rodeados de vegetación se moverán los argentinos en esta semana. Mañana, Los Pumas tendrán el clásico miércoles de descanso y al mediodía serán recibidos con un asado por el embajador argentino en Australia, Hugo Gobbi. Cuenta una leyenda canberrana que en sus calles solía verse un auto con una calcomanía que sintetizaba en buena medida el parecer de sus habitantes: "Canberra: no es tan mala". ¿Por qué no creerles?

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