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Boffelli: "Todavía no tomo dimensión de lo que estoy viviendo en los Pumas"

El polifuncional back es el más joven del plantel, se asentó como wing y se convirtió en una de las apariciones destacadas en 2017; cómo descubrió una virtud en los penales a distancia

Martes 12 de septiembre de 2017 • 23:59
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PARA LA NACION
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Entrenamiento de los Pumas, Emiliano Boffelli
Entrenamiento de los Pumas, Emiliano Boffelli. Foto: AFP

CANBERRA, Australia.- A Emiliano Boffelli nadie podrá achacarle que no cumplió con todos los requisitos para recibirse de Puma. El wing de 22 años, el más joven de los que componen el plantel en la gira por Oceanía, realizó su recorrido progresivamente: disputó los Mundiales juveniles de Francia 2013, Nueva Zelanda 2014 e Italia 2015. Después, representó a los Pampas XV en la Pacific 2015. En 2016 llegaría el turno de Jaguares, aunque en ese lapso el rosarino sufrió la rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda y estuvo más de seis meses inactivo. Ya en esta temporada, la carrera de Boffelli volvió a moverse con el mismo vértigo que muestra adentro de la cancha. A la explosión que exhibe desde su 1,91 metro le sumó desde el comienzo del Rugby Championship un valor añadido: la patada a distancia. Con potencia y precisión, el jugador formado en Duendes sorprendió con dos penales frente a Sudáfrica en Salta y otros dos el último sábado, contra los All Blacks, que despertaron la admiración de los presentes en el Yarrow de Nueva Plymouth. Y todas las ejecuciones salieron disparadas desde atrás de la mitad de la cancha y con holgura. "Yo no venía practicando penales o lo hacía muy poco. En Port Elizabeth, antes del primer partido con los Springboks, Hourcade me agarró y me dijo que me pusiera a patear desde lejos. Lo descubrimos en este tiempo. Y así se dieron esas ocasiones que en lo personal fueron importantes", explica Boffelli a LA NACION. Con apenas cinco encuentros en el seleccionado nacional, el polifuncional back es una de las principales promesas del rugby argentino.

-¿Siempre fuiste pateador en juveniles?

-Sí, pero no lo hacía con demasiada regularidad. Ya en la primera de Duendes lo hice circunstancialmente pero no era el encargado. Por suerte las cuatro veces que lo intenté en dos partidos importantes del Rugby Championship me salieron bien. Ahora no voy a aflojar y tengo que ensayar con mayor continuidad.

-Juan Imhoff, entre otros, te elogió por esa virtud. ¿Es un arma invaluable en el rugby actual?

-Sí, es importante, porque hay patadas a los palos que te definen partidos y más si aparece la chance desde larga distancia Y recibir un elogio de Imhoff para mí es un orgullo, es alguien a quien siempre seguí en mi posición y además nacimos en el mismo club. Todavía no tuve la fortuna de jugar con él pero ojalá que algún día pueda cumplir ese deseo.

Proveniente de una familia rosarina con larga tradición en este deporte, Boffelli asegura que nació "con una pelota de rugby abajo del brazo". El legado comenzó con su padre y continuó con sus tres hermanos varones: Camilo, Máximo y Simón. Todos ellos fueron los que iniciaron el clan. "Soy el más chico de la familia, llegué después de mucho tiempo porque yo sigo a una hermana que me lleva 13 años", cuenta con una sonrisa.

Emiliano Boffelli, en acción
Emiliano Boffelli, en acción. Foto: Reuters

-¿Es cierto que cuando eran apenas chicos tus amigos te decían que ibas a llegar a los Pumas?

-Sí, los compañeros de mi división, todavía éramos nenes. Yo les decía que no, obviamente. Ellos me motivaban y me alentaban todo el tiempo. Por suerte me crié en una familia de rugby. Desde que tengo uso de memoria me recuerdo con la ovalada en las manos.

-¿Empezaste a caer con todo lo que te pasa en los Pumas?

-No, todavía no tomo dimensión de lo que estoy viviendo. Si bien ya había tenido partidos en Jaguares, cuando me lesioné el año pasado pude frenar un poco la cabeza para luego ver todo lo que me estaba pasando. Fueron muchas emociones, un camino largo que fue desde los Plumitas hasta Pampas XV.

-¿Se fue dando todo demasiado rápido?

-A veces uno va a una velocidad tan grande que no te das cuenta que precisamente en ese momento estás cumpliendo el sueño de tu vida. Pude debutar con el seleccionado y fue un orgullo enorme. Ahora lo que me gustaría es tener una victoria con los Pumas. Cuesta pero no tengo dudas de que pronto va a llegar.

-¿Esperabas tener varios partidos seguidos como titular?

-No, para nada, porque en Jaguares no fui titular en demasiadas oportunidades. Este año cambió todo y esta continuidad me hacía mucha falta, porque a principios de 2017 tenía un partido de titular, dos no, y así sucesivamente. Era muy difícil.

-Ahora ya lo podés decir: ¿Cómo es jugar el Rugby Championship?

-Muy duro, todos los partidos son muy físicos. Hoy me acuerdo de todos los sacrificios que hice y me pongo muy orgulloso. En lo grupal, poco a poco estamos siendo cada vez más profesionales, los entrenamientos son provechosos y tratamos de darle prioridad a los descansos. Ojalá que el sábado se nos pueda dar contra los Wallabies.

-¿En cuánto influye ser el más joven de este grupo?

-Tengo un gran apoyo de todos y escucho sus consejos. En este plantel hay jugadores como Juani Hernández, Leguizamón, Creevy, gente de mucha trayectoria. Es enriquecedor entrenar todos los días con ellos y tener charlas a menudo. Y lo más importante es que lo que te enseñan luego te lo demuestran con acciones. Yo en el 2007 tenía 12 años y miraba el Mundial por televisión. Ahora tengo la chance de compartir vestuario con algunos de ellos y es impagable. Sinceramente, nunca me imaginé que eso pudiera sucederme. Desde aquella medalla de bronce el rugby argentino subió varios escalones.

-¿Podés disfrutrar del rugby cuando estás a este nivel?

-Sí, todo el tiempo. Es lo que más me divierte en el mundo, amo jugar al rugby. Por supuesto, en estos torneos tenés mucha presión que por momentos se transforma en placentera: la adrenalina del vestuario, las conversaciones. Esos nervios que me dan antes de salir a la cancha son para disfrutar. De lo contrario, no podría jugar.

-¿En algún momento pensás en la grave lesión que tuviste?

-Sí, ya pasó un año. Yo siempre intento mirar el vaso medio lleno y no puedo decir que el 2016 fue un año negativo. De todos modos, cuando me rompí los ligamentos pensé que era lo peor que me podía pasar y dos semanas después falleció uno de mis mejores amigos. En ese momento mi lesión no es que pasó a un segundo plano: ante un instante como ese estar lesionado no me significaba nada. Ahí te das cuenta que son muchos los momentos en los que nos preocupamos por cosas que no tienen sentido.

-Es complicado mentalmente cuando se hace reiterativo caerse en los 20 minutos finales con los All Blacks?

Sí, creo que nos salimos un poco del libreto porque hasta ese momento el partido se iba dando como lo habíamos planificado. Pero ellos tienen mil virtudes que justamente te hacen salir de esa idea de juego. Nos metieron mucha presión y nos hicieron sentir que son los mejores del mundo. Sabíamos que en algún momento iban a reaccionar.

-¿Cómo viviste el duelo contra ellos?

-Era mi primera vez contra los All Blacks y sentí una alegría impresionante de principio a fin. Ya desde que sonó el himno, pasando por el Haka. Fue un sueño enfrentar a los neozelandeses. Cuando llegué al hotel me puse a pensar en todo eso y me emocioné.

-¿Se le puede ganar a Australia?

-Siempre es un rival durísimo y vienen de empatar con Sudáfrica que este año levantó mucho su nivel. Y después perdieron sus otros dos encuentros pero ante el mejor equipo del mundo y en uno de ellos con un partidazo que se les escapó en el final. No creo que estén golpeados. Nuestra idea es hacer las cosas bien y siempre vamos a aspirar a un buen resultado. Ojalá que pueda festejar mi primer triunfo.

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