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La puerta de entrada al coleccionismo millennial

Pinceladas de buen gusto

Miércoles 13 de septiembre de 2017
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Cerró el domingo una nueva edición de BUE Photo, dirigida por Diego Costa Peuser, con un dato clave: la fotografía se consolida como el peldaño inicial para el coleccionismo millennial. Ocurre lo que sucede en París, Londres, Madrid o Nueva York: el que no se anima a una pintura, a una escultura o a una instalación tiene, por una cuestión generacional, un feeling especial con la foto, acelerado por el uso (y abuso) de los teléfonos inteligentes y por el precio. Una buena foto de un debutante, pequeño formato, puede costar 400 dólares. Además está la complicidad con imágenes de Instagram o Pinterest.

Aunque muchos pongan el grito en el cielo y se irriten los custodios de "la alta cultura", se ha entrenado el ojo, existe una cercanía de referencia y un precio tentador.

Coleccionar fotografías es una tendencia en muchos campos. El español Raúl, quien fuera por años conocido como "el Ángel del gol" del Real Madrid, ganó notoriedad en el mundo arty como coleccionista de fotografías, asesorado por la galerista Helga de Alvear.

Entre nosotros, el ejemplo más conocido es el de Jean Louis Larivière, franco-argentino, empresario fundador de la editorial que lleva su nombre. Desde allí difundió a "nuestros" fotógrafos y les dio chapa a Marcos López, Facundo de Zuviría, Marcos Zimmermann, Esteban Pastorino, Adriana Lestido y muchos más. Larivière eligió coleccionar fotos y viajó por América latina cuando todavía Chambi, Renó, González Palma y Coppola era "alcanzables". En estos días planea levantar una casa-museo en La Boca para colgar su colección.

En este punto va el reconocimiento para otro "fantástico" como Gastón Deleau, quien fue por muchos años coequiper de Diego Costa Peuser en BUE Photo y ahora tiene en FOLA su propio proyecto.

La fotografía es un nicho lleno de vertientes. Hay coleccionistas meteóricos y exitosos, como el cordobés José Luis Lorenzo, y visionarios, como Jorge Correa. Correa dirigía el Rabobank, como buen banco holandés con un fuerte factor arte en su ADN, cuando decidió formar una colección para la entidad. El presupuesto no daba para arrancar con pintura. Con medio millón de dólares formó una estupenda colección de fotos, asesorado por el fotógrafo Facundo de Zuviría y por Marjon Grõtius, holandesa, que vivió en la Argentina y fue crítica del Buenos Aires Herald.

Last but not least, los pioneros de la fotografía y el coleccionismo en nuestro país fueron Luz y Alfonso Castillo, una andaluza y un guatemalteco, creadores de la fundación que lleva su nombre. Entrepreneurs de la creación en el mejor sentido de la palabra. Empresario poderoso, dueño de la cerveza guatemalteca, Alfonso es fotógrafo por vocación y artista sin límites. Con Luz, apasionada y también sin límites, compraron una vieja fábrica de tortas en Villa Crespo y la convirtieron en Arte x Arte, un centro de 1700 m2 de exhibición. Bajo la dirección de Eduardo Medici exhibieron en los últimos quince años lo que importa de acá y de afuera en materia de fotografía. El último elegido fue Claudio Larrea, cuya obra viajó la semana última del corazón de Villa Crespo a la Fundación Paul Getty, California, para ser parte de la megamuestra LA LA. El camino ya está trazado.

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