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De las máquinas de coser a las cocinas: la pyme cordobesa que se reinventó para evitar la quiebra en los '90

Macoser es la licenciataria en la Argentina de la tradicional marca Singer;

Miércoles 13 de septiembre de 2017 • 18:15
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LA NACION
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Anselmo y Aquiles Macchieraldo
Anselmo y Aquiles Macchieraldo. Foto: Archivo

Emplazada sobre un predio de 18.000 metros cuadrados en la ciudad cordobesa de San Francisco, Macoser ha ganado fama en todo el país a causa de su producto estrella: las máquinas de coser que fabrica desde hace casi 65 años, cuando Anselmo y Aquiles Macchieraldo fundaron la empresa familiar.

"La máquina de coser tiene una virtud entre los electrodomésticos: es un producto que no se hereda de madre a hija sino de abuela a nieta", asegura Roberto Macchieraldo, director general de la compañía. "Hay muchas máquinas de coser que tienen más de 100 años y es uno de los pocos artículos del hogar que genera riqueza y ahorro", agrega.

Como en la historia de tantas pymes, el derrotero de Macoser no está exento de episodios difíciles. "A finales de la década del 90, la máquina de coser vivió una crisis por las importaciones", recordó el directivo. "Buscamos otro artículo para el hogar y en ese momento nació la idea de fabricar de cocinas.

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Así, a la tradicional marca Singer -que Macoser gestiona en el país desde 1984- se sumó una variada gama de productos de cocción -cocinas, hornos eléctricos de empotrar y anafes a gas e inducción- bajo la marca Florencia. A la fecha, posee una cuota del 60% en el mercado de máquinas de coser domésticas y del 15% en equipos de cocción.

"Reinventarse es tener productos tradicionales pero competitivos, ofrecerle alguna alternativa distinta al usuario todos los días", dice a LA NACIÓN Ricardo Giletta, gerente general de la firma. Esta innovación implica desde eficiencia energética para sus productos de cocción eléctrica hasta la automatización de procesos internos y empezar a pensar .

Para esto, fue fundamental la capacitación que recibieron del programa ProPymes, creado por el Grupo Techint. "Somos clientes de Siderar desde hace más de 15 años, cuando empezamos a fabricar cocinas. Ese tipo de fomento es una herramienta fundamental para que las pymes podamos ganar ese espacio de competencia tan necesario", dice Giletta

Presente prometedor

Desde 2006 a esta parte, Macoser ha invertido $ 150 millones en sus operaciones. Como consecuencia de su progreso, logró aumentar su plantilla de empleados en un 25% hasta alcanzar 250 empleados en las plantas de Córdoba y 50 en sus oficinas de Buenos Aires. Además, su producción creció 65% y su facturación anual asciende a los $ 555 millones.

Por ahora, sus productos se destinan al mercado interno pero la empresa está buscando llegar a otros países de la región. "Tenemos muy claro que si queremos un país con una mejor distribución del ingreso y menor desocupación tenemos que ir a los mercados internacionales, fundamentalmente en América latina", asegura Giletta.

En particular, los atrae la posibilidad de importarle a países más chicos, como Uruguay, Paraguay y Bolivia a partir de 2018. "El desafío es ofrecer mejores productos para los consumidores de nuestro mercado y muy pronto del mercado externo", dice un confiado Giletta. "Ese es el sentido de vida que tiene Macoser."

En este contexto, pidió que se trabaje para evitar una apertura exacerbada de las importaciones. "China trabaja con condiciones muy distintas. Creo que la economía se tiene que ir abriendo pero en condiciones de competencia igualitaria".

Como en buena parte de las pymes argentinas, Macoser tiene un componente familiar muy importante. "A nosotros nos enorgullece ser de San Francisco y colaborar para el desarrollo en nuestra comunidad", afirma Lucía Reinero, gerente administrativa. Nuestro desafío es ganar mercado y competitividad sin perder esa esencia familiar."

Filmación y producción: Diego Levy

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