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El hombre que nos puso a bailar

Jueves 14 de septiembre de 2017
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Chic & Nile Rodgers

Músicos: Nile Rodgers (guitarra y voz), Kimberley Davis (voz), Folami (voz), Jerry Barnes (bajo), Ralph Rolle (batería), Russell Graham (teclados), Richard Hilton (teclados), Bill Holloman (saxofón) y Curt Ramm (trompeta)/ sala: teatro Gran Rex/ funciones: ayer y anteayer/ Nuestra opinión: muy bueno

El rey del ritmo, el hacedor de hits
El rey del ritmo, el hacedor de hits. Foto: AFP / Patricio Fidal

Más que un pedido fue una orden: "Quiero que todos se pongan de pie y bailen. Este es un show de música funk y disco". Neil Rodgers acababa de pisar el escenario del Gran Rex y estaba listo para dar comienzo al primero de los shows que brindó junto a su banda insignia, Chic. Y claramente quería que las cosas se hicieran a su manera. Durante casi dos horas sonaron los hits que convirtieron a la agrupación que fundó en 1976 -junto al ya desaparecido Bernard Edwards- en un clásico del género, pero también muchas de las composiciones que Rodgers hizo para otros artistas. Lejos de pecar de soberbio, el músico neoyorquino pretendió que el público conectara de manera física y emocional con ese setlist repleto de canciones que resultaban, cuanto menos, familiares.

El comienzo fue con los músicos de punta en blanco; con Rodgers y sus dos vocalistas femeninas -la poderosa Kimberly Davis y la magnética Folami- vestidos de azul. Los dos cortes que tuvo el disco debut de la banda (Chic, 1977), "Everybody Dance" y "Dance, Dance, Dance" marcaron el inicio. Le siguió "I Want Your Love", de C'est chic (1978), que le dio rienda suelta a la legendaria guitarra funky de Rodgers. El sonido filoso, preciso, pero también distendido, fue directo a los pies del auditorio: la fiesta había comenzado.

Lo inmediato fue mirar en retrospectiva hacia el trabajo de Rodgers por fuera de la banda. Y entonces llegó el momento de recurrir a los hits que, en plena fiebre disco, compuso para otras artistas, como Diana Ross ("I'm Coming Out" y "Upside Down") y Sister Sledge ("He's the Greatest Dancer" y "We Are Family"). Davis y Folami tuvieron su chance de desplegar todo su encanto y talento como vocalistas, aunque siempre cediéndole al maestro el centro del escenario.

No por nada Rodgers se convirtió en el productor con el que todos querían trabajar en los años 80. Sabe perfectamente cómo construir un hit, y parecer haber desarrollado esa habilidad como cerebro y corazón detrás de Chic, una banda que suena apasionada, potente y divertida, pero jamás desprolija.

Además de Rodgers, Davis y Folami, la agrupación está hoy conformada por el baterista Ralph Rolle, los tecladistas Russell Graham y Richard Hilton, el saxofonista Bill Holloman y el trompetista Curt Ramm. Mención aparte merece el bajista Jerry Barnes, el hombre que marca con firmeza el pulso del funk que atraviesa a la banda. No hicieron falta pantallas gigantes ni un arsenal de luces de colores para estimular al público. Como prueba estuvo la enorme versión de "Notorious" que sonó en el Gran Rex. Nadie extrañó, ni por un momento, la impronta british de Duran Duran: esa canción, descubrimos ahora, siempre perteneció a Rodgers.

Tras hacer alusión al cáncer que logró vencer en 2013, el músico dio testimonio de su vigencia con "Get Lucky", la canción que compuso junto a Daft Punk y Pharrell Williams durante ese mismo año de renacimiento personal. Hubo guiño góspel en esas líneas de redención que citan la leyenda del ave fénix. Pero algo más emotivo venía aún en camino: sobre el final del show, Rolle tomó la voz principal desde la batería para "Let's Dance", la canción que Rodgers escribió para David Bowie. Sí, sonó a homenaje aunque sin golpe bajo. "Mi vida ha pasado esta noche por este escenario", dijo el guitarrista mientras agradecía el "olé-olé-olé" que se había ganado de manera unánime.

El cierre condujo al punto de partida, con los dos grandes éxitos que Chic aportó a la era disco. "Le Freak" sonó tan fresca y divertida como lo hacía a fines de los 70. Y luego, la explosión llegó con "Good Times", fusionada con la irresistible "Rapper's Delight", también obra de Rodgers. Para entonces, el escenario estaba lleno de fans que bailaban entre los músicos. "Buenos Aires, esto es una fiesta", anunciaba el hombre que ayudó a fabricar gran parte del sonido de los 70 y los 80. Y, una vez más, tenía razón.

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