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Un debut soñado para Natalia Garagiola: su ópera prima ganó el festival de Venecia y hoy se estrena en los cines

Con su filmTemporada de caza, la cineasta de 35 años se muestra como un talento a seguir y ratifica 2017 como el año de las directoras

Jueves 14 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Garagiola tiene 35 años y se formó en FUC
Garagiola tiene 35 años y se formó en FUC.

Para Natalia Garagiola, la semana previa al estreno comercial en la Argentina de su primer largometraje no podía haber sido mejor. No hay campaña publicitaria que supere en efectividad a la realidad de que su ópera prima, Temporada de caza, ganó el premio del público en la Semana de la Crítica del tradicional Festival de Venecia, vivió la enorme alegría de ganar con Temporada de caza un premio codiciado en el mundo del cine (más por su valor artísticosimbólico que por los cinco mil euros que trae aparejados el lauro. ): el del público, en la Semana de la Crítica, sección paralela a la competencia oficial, donde se impuso La forma del agua, del mexicano Guillermo del Toro, que se llevó el León de Oro gracias a una película calificada por la prensa internacional como una magistral fabula de ciencia ficción con sagaces resonancias políticas.

Para una cineasta debutante como Garagiola, es un gran estímulo irse premiada de un festival por el que pasaron estrellas de Hollywood como Matt Damon, Julianne Moore, George Clooney y Jennifer Lawrence y que presentó lo nuevo de directores reconocidos como Guillermo del Toro (que se llevó el León de Oro con La forma del agua), Paul Schrader, Darren Aronofsky y Alexander Payne.

Y Garagiola loLo logró ese reconocimiento internacional con una película seca y contundente, centrada en un conflicto que se dispara con el viaje a la Patagonia de Nahuel (el también debutante Lautaro Bettoni) y el tenso reencuentro con su padre biológico (Germán Palacios) en unese paisaje gélido en más de un sentido . Hace años que ele joven no sabe nada de él. Ha crecido con su madre, que acaba de fallecer, y un padrastro (Boy Olmi), con el que tiene una relación también fría, pero cordial. Es un chico reservado que se empieza a volverse cada vez más agresivo. El silencio y la desconfianza caracterizarán su relación con ese progenitor del que sabe muy poco y con quien, es evidente, tiene una cuenta pendiente.

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"El silencio es, efectivamente, el eje central de la historia -dice la directora de Temporada de caza, que se estrena hoy en la Argentina-. Hay pocas cosas más violentas que ese tipo de silencio entre un padre y un hijo. Y con el paso de tiempo se va resignificando. Nahuel desarrolla un mecanismo de defensa agresivo porque no sabe cuál es su identidad."

La ópera prima de Garagiola, que la semana que viene será parte de la competencia Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián (la misma donde Ricardo Darín recibirá el Donostia a la trayectoria), también está fuertemente marcada por una ausencia, la de una madre cuya imagen asoma apenas unos segundos sobre el final del relato (breve aparición de la coreógrafa Diana Szeinblum), pero que notoriamente está todo el tiempo en la cabeza de Nahuel.

"La primera imagen que tuve, la que disparó la escritura de este guión, fue la de dos hombres peleando dentro de una cabaña -revela la joven directora-. Uno era mucho más joven que el otro, era una pelea muy violenta y la cabaña estaba rodeada de nieve. Yo veía esa imagen a la distancia y no notaba bien si era una especie de danza o un abrazo. A partir de ahí empecé a escribir."

Los escenarios naturales de San Martín de los Andes son retratados con maestría por la cámara de Fernando Locket
Los escenarios naturales de San Martín de los Andes son retratados con maestría por la cámara de Fernando Locket.

Garagiola terminó el guión bajo la tutoría de Mariano Llinás y Jorge Goldenberg; logró unos cuantos apoyos económicos internacionales y así pudo rodar esta película austera y rigurosa que se benefició claramente con los sólidos aportes de Fernando Lockett (fotografía), Santiago Fumagalli (sonido) y Gonzalo Tobal (montaje).

El rodaje se llevó a cabo en San Martín de los Andes y no fue para nada sencillo. "Las condiciones climáticas lo complicaron, pero también tuvimos problemas con la producción, porque nos agarró el cambio de gobierno y se demoró la llegada de la financiación del Incaa. Cuando nos dieron la plata se había devaluado un 30%, así que tuvimos que ajustarnos bastante. Y encima filmamos en temporada alta, cuando todo se encarece mucho en el sur de la Argentina. Por suerte tuvimos un equipo generoso y con mucha capacidad de reacción."

Formada en la Universidad del Cine, Garagiola, de 35 años, ya fue premiada en Cannes por su cortometraje Yeguas y cotorras (2012); es una admiradora confesa del trabajo de Lucrecia Martel y Lisandro Alonso ("Ellos dos fueron punta de lanza para una nueva manera de ver el cine acá en la Argentina", asegura), y se crió viendo las películas que sus padres les ponían a ella y su hermano cada noche, antes de que se durmieran.

"Ese ritual terminó siendo muy importante -resalta-. Muchas veces las películas se repetían. Hay algunas que vi decenas de veces, así que me las sé de memoria: La ratoncita valiente (film de animación de Don Bluth), 20.000 Leguas de viaje submarino, toda la saga de Indiana Jones, la versión de Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli... A mi viejo le gusta mucho el cine bélico. Por eso otra que vimos mucho fue Apocalypse Now. Creo que de ahí viene que siempre haya armas en mis películas (risas). Después fui descubriendo todas las películas de directores que son muy importantes para mí: Coppola, Lucas, Spielberg... Vi mucho cine de terror, también. Y aluciné cuando me encontré con el cine de Leopoldo Torre Nilsson. La casa del ángel (1957) es maravillosa, de una modernidad inusitada para la época en la que fue filmada. Esa también la vi millones de veces, pero no por mis viejos, sino por elección propia."

La cálida recepción que tuvo en Venecia Temporada de caza terminó con un nerviosismo previo ante el desafío de llegar con una ópera prima a un festival con la tradición del veneciano. "Es un lugar donde perfectamente podés sufrir un abucheo -remarca Garagiola-. No suele haber muchas contemplaciones, así que estaba un poco asustada. Pero cuando terminó la película y, mientras se encendían las luces, empecé a escuchar los aplausos fue impresionante. Sobre todo porque esos aplausos duraron mucho."

En su auspicioso debut, la directora argentina confió un rol muy importante a un actor joven prácticamente desconocido, Lautaro Bettoni, surgido de un casting de 300 candidatos. "María Laura Berch hizo una primera selección y cuando lo vi pensé muy pronto que era él. Lautaro estaba estudiando para ingresar a la carrera de Antropología y empezándose a formar en actuación en Timbre 4, el espacio de Claudio Tolcachir. Después de haber quedado en la película, entró a la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD). Fue un gran hallazgo para nosotros."

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