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Pity Martínez con LA NACION: cómo se ganó el respeto en River

El Nº 10 superó las flojas tareas y las críticas, y se volvió un pilar en la estructura de Gallardo, el DT que siempre confió en él

Jueves 14 de septiembre de 2017
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Gonzalo Martínez ahora sonríe; había llegado en 2015 por 40 millones de pesos
Gonzalo Martínez ahora sonríe; había llegado en 2015 por 40 millones de pesos. Foto: AFP

La imagen será recordada bastante tiempo y valdrá la pena revivirla. La reacción de Marcelo Gallardo tras el tanto de Gonzalo "Pity" Martínez ante Banfield lo dijo todo: primero, un festejo con puños y ambos brazos extendidos hacia delante, y luego, un aplauso sostenido durante varios segundos. El gol refleja dos situaciones más que satisfactorias para el DT. La primera, una confección de jugada ideal, con varios conceptos que quiere para su equipo. La segunda, la ratificación del presente del número 10, un jugador al que bancó una y otra vez, y hoy puede disfrutar.

Todo River se hace eco del presente del Pity. Y hasta él mismo sabe que su rendimiento está en un pico que parece no tener límites. "Ya vengo desde el semestre pasado levantando el nivel, es importante para mí. Tengo que tratar de seguir de la misma manera. El equipo está en búsqueda del funcionamiento, pero me siento muy bien y tengo mucha confianza", comenta Martínez, en una charla exclusiva con LA NACION. "Estamos en búsqueda de un funcionamiento. Hay muchos compañeros nuevos y tenemos que tratar de que se acoplen bien, lo más rápido posible. Los ayudamos, pero a veces cuesta más o menos. Es cuestión de tiempo, de jugar y tener rodaje para mostrar un cambio".

El volante ofensivo sabe que su adaptación al mundo River duró más de lo pensado. Llegó en enero de 2015 de Huracán por 40 millones de pesos y en su primer año convirtió cinco goles en 49 partidos, sin tener regularidad en el rendimiento. Quizá, en 2016 comenzó a levantar, pero sin afianzarse, y redondeó 37 juegos con seis gritos. Sin dudas, 2017 es su mejor año: lleva ocho tantos en 28 juegos, se consolida como un peligro constante para los rivales y en la estructura de Gallardo es titular indiscutido. Esta noche, ante Jorge Wilstermann en la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores que se jugará en Cochabamba, el 10 será una de las grandes cartas de ataque.

"Uno cuando viene de afuera se sorprende. Sabe que el club es grande, pero cuando estás acá te das cuenta que es mucho más de lo que uno pensaba. Hay que poder estar tranquilo para disfrutarlo, como me está pasando ahora. Por ahí esta camiseta exige mucho y se da lugar a que se hablen un montón de cosas. La adaptación duró un poco más de lo pensado para todos. Yo no llegué acá pensando que me iba a costar, pero ahora por suerte estoy bien y lo estoy disfrutando", analiza el Pity.

¿Qué le pide ahora el Muñeco a la hora de jugar? "Me sigue pidiendo lo mismo. Por ahí, en los primeros partidos cambié un poco la posición, y ahora volví a jugar de volante por afuera o media punta. Pero siempre quiere que vaya para adelante, encarar en el mano a mano y tratar de llegar al fondo de cancha teniendo opciones. Y, especialmente, que esté tranquilo para poder decidir bien", agrega, y luego cuenta cuáles son los conceptos grupales que quiere afianzar el DT. "Nos pide atacar en grupo y todos juntos. Especialmente para que cuando perdamos la pelota estemos juntos para recuperarla y más cerca del rival".

El 21 de marzo del presente año, en la fecha 16 del último torneo local, Gallardo eligió mandar a Pity Martínez a la banda derecha para jugar ante Lanús como visitante. Aquella noche, hizo un gol de tiro libre y participó de los otros dos goles -asistencia y pase previo a la asistencia-, empezando así una levantada que todavía no frenó. "Todo se inició en la cancha de Lanús y terminó dándose vuelta en la cancha de Boca, que fue el partido que sobresalí y me sentí muy cómodo. Convertir me da mucha confianza, de la misma manera que asistir a mis compañeros".

Si tiene que elegir dónde jugar, Pity sabe que empezando con el perfil cambiado tiene más potencial. "Me siento mucho más cómodo empezando por la derecha. Me sentí muy bien en estos partidos que estuve jugando ahí. En su momento, a Gallardo le comenté que me gusta jugar de media punta o libre por el frente de ataque. Por ahí ahora se está reflejando más. No tengo problema en jugar con uno o dos delanteros. Si hubiera tres, tendría poca participación en ataque y me tocaría más tirar centros, que no me gusta. Con uno o dos, está bueno porque asisto y llego al gol", comenta. "Somos varios compañeros fuertes en el mano a mano. Nuestro juego es de asociarse, pero en la última línea, cuando no hay opciones de pase, apostamos al uno contra uno. Buscamos luchar ahí para tratar de desequilibrar".

Ya nadie discute a Pity Martínez en River. Él tiene el mérito mayor por no haber decaído pese a las críticas. Pero también le debe mucho a Gallardo por esa ciega confianza en su Nº 10.

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