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Para el lujo, algo más que brotes verdes

Domingo 17 de septiembre de 2017
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LA NACION
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El 31 de agosto pasado, Christophe Massoni, el CEO de Cartier para América latina y el Caribe, realizó, durante su breve visita a Buenos Aires, el anuncio que todos estaban esperando. Aunque había venido para el relanzamiento local de uno de los íconos de la marca, el reloj Panthère, la expectativa estaba puesta en lo que pudiera decir sobre el posible regreso de la firma a la Argentina, y Massoni no defraudó: confirmó que en el mediano plazo Cartier planea reabrir una boutique en Buenos Aires, de donde se fue en 2012, junto a firmas como Escada o Ralph Lauren, imposibilitadas de traer sus productos al país por las trabas a las importaciones.

El anuncio de Cartier se produjo apenas unos días después de que Rolex abriera su nueva boutique en la Argentina -en el hotel Alvear- y en la misma semana en que el diseñador español Custo Dalmau inauguraba el primer local de su marca, Custo Barcelona, en Palermo Soho.

Estos anuncios y aperturas se suman a los que este año ya han hecho otras marcas, como Armani, que estuvo en el país hasta 2009, y que reabrirá una tienda en un edificio de lujo de 22.000 metros cuadrados, en el barrio de Recoleta, que demandará una inversión de US$ 55 millones en los próximos tres años. Ermenegildo Zegna es otra casa que firmó su vuelta con un local en el Patio Bullrich, mientras que la francesa Azzaro ya inauguró en abril pasado, en Galerías Pacífico, su tienda porteña. La también célebre Paule Ka, famosa por vestir celebridades y primeras damas, comprometió igualmente su desembarco en el país, en el marco de una expansión por América latina que incluirá, en primer lugar, aperturas en Panamá y Punta del Este.

A mediados de la década, el éxodo de marcas de lujo vació los locales de la avenida Alvear, tradicional polo para este segmento. Tiendas como Louis Vuitton, una de las favoritas de la ex presidenta, se fueron para no regresar. Pero a finales de 2015, con el cambio en la política económica, un informe de la consultora Colliers generó expectativa al difundir en interés de varias firmas extranjeras por Buenos Aires, entre ellas Ralph Lauren, Ferragamo y Burberry, y el de otras más masivas, como Calvin Klein, que ya concretó su llegada con un local en un shopping.

El mercado de lujo, sin competencia directa con la industria local, está en plena expansión en el mundo, fundamentalmente impulsado por los consumidores asiáticos. Sólo en el primer semestre de este año, la firma Gucci incrementó sus ventas globales un impresionante 43,4%, mientras que Yves Saint Laurent lo hizo en otro nada despreciable 28,5%. El segmento, creador de puestos de trabajo con alto valor agregado, e impulsor del turismo, busca nuevos mercados y Buenos Aires ha vuelto a estar en su mira. Definitivamente, un sector en el que las inversiones esperadas ya son algo más que brotes verdes.

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