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Segundo round entre Moro y Lula, en un día agitado por la corrupción

El líder del PT declaró de nuevo ante el juez y denunció una "caza de brujas"; Temer denunció sin éxito al fiscal general y detuvieron al empresario Wesley Batista

Jueves 14 de septiembre de 2017
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Lula, ayer, al llegar al interrogatorio con Moro, en Curitiba
Lula, ayer, al llegar al interrogatorio con Moro, en Curitiba. Foto: AFP / Heuler Andrey

BRASILIA.- Uno de los líderes más populares de la historia del país, el actual presidente de la Nación y un magnate de la carne "con inclinaciones al delito" protagonizaron ayer lo que llamaron un "supermiércoles" de la corrupción en Brasil, donde la clase política y empresarial está bajo la lupa de la justicia desde hace más de tres años.

La escena más esperada fue el cara a cara en Curitiba entre el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva con el juez Sergio Moro, en una causa de corrupción pasiva por presuntos sobornos que enfrentó a las dos figuras más emblemáticas del complejo entramado judicial que tiene en vilo a la clase política.

Durante su declaración de poco más de dos horas, el ex presidente negó los cargos en su contra; cuestionó la imparcialidad de Moro y el equipo de fiscales del Lava Jato, que lo acusan por corrupción, y aludió a una presunta "caza de brujas" que intenta "penalizarlo".

"La mayor demostración de que Lula siente que no está siendo juzgado con imparcialidad es que él mismo, al final de su testimonio, le hizo una pregunta a Moro en ese sentido", dijo el abogado del ex presidente, Cristiano Zanin Martins.

Lula llegaba a Curitiba luego de sufrir una derrota jurídica de peso, la semana pasada, cuando su ex ministro de Hacienda Antonio Palocci, detenido por corrupción y con el incentivo de la delación premiada que le rebaje la pena, lo acusó de haber celebrado un "pacto de sangre" con la constructora Odebrecht.

Moro investiga si Odebrecht puso el dinero para la compra de un terreno para el Instituto Lula en San Pablo, y si puso además a disposición de la familia del ex presidente un departamento en la vecina ciudad de San Bernardo do Campo.

Esta causa se suma a otro caso similar de julio pasado, cuando Moro lo condenó a nueve años y medio de cárcel como beneficiario de un tríplex en el balneario de Guarujá, cedido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en Petrobras. La sentencia aún debe confirmarse en segunda instancia.

Previo a su llegada, los movimientos sociales realizaron un acto de apoyo al ex presidente en Curitiba con una participación de unas 5000 personas, según los organizadores.

Lula enfrenta cinco causas penales, además de la condena de Guarujá, por cargos que van desde corrupción pasiva, lavado de dinero y obstrucción de la justicia hasta tráfico de influencias y asociación ilícita. Entre tantas contrariedades, el ex mandatario tuvo recientemente un consuelo, cuando la Fiscalía General pidió su absolución en una causa de obstrucción de la justicia por considerar que el delator que sustentó la denuncia había mentido.

Según los abogados de Lula, que intentan desactivar una a una la larga lista de denuncias contra su defendido, ese expediente ilustra la falsedad de todas las causas en su contra. El siempre vigente Lula mantiene sus aspiraciones de esquivar la cárcel y, más todavía, de volver a la presidencia en las elecciones del año que viene. A pesar de sus enredos, se mantiene como la figura con mejor intención de voto entre el electorado brasileño.

Mientras Lula y Moro se medían en Curitiba, en Brasilia el presidente Michel Temer fracasaba en su propia estrategia para aliviar sus penas judiciales. El Tribunal Supremo de Justicia ratificó la competencia del fiscal general, Rodrigo Janot, para investigar al presidente, que intentó recusarlo por su presunta "obsesiva conducta persecutoria".

Janot había denunciado a Temer por corrupción tras conocerse el audio de una charla con Joesley Batista, uno de los dueños del gigante de la carne JBS, donde parecía avalar el pago de un soborno para comprar el silencio de un diputado detenido y evitar su delación premiada.

La defensa del ex presidente alegó que era público y notorio que el fiscal "viene extrapolando en demasía los límites constitucionales y legales inherentes a su cargo", y adoptando "una obsesiva conducta persecutoria", de carácter personal.

El tercer escenario de ayer fue San Pablo, donde la Sexta Sala Penal Federal ordenó la detención del magnate de la carne Wesley Batista, el hermano de Joesley. Wesley habría utilizado información privilegiada para beneficiarse de manera millonaria al vender acciones de su grupo antes de que perdieran valor debido al escándalo por la grabación entre su hermano y Temer que puso en apuros al presidente.

Tras el operativo Talón de Aquiles, que incluyó allanamientos, la policía señaló, para quien no lo supiera, que los hermanos "tienen personalidades inclinadas al delito".

El ex presidente, enredado en causas judiciales

La situación judicial de Luiz Inacio Lula da Silva se complica cada vez más. El ex presidente brasileño enfrenta hasta el momento cinco causas penales, aparte de aquella por la cual fue condenado, por cargos que van de corrupción pasiva, lavado de dinero y tentativa de obstrucción a la justicia a tráfico de influencias y formación de organización delictiva

¿Por qué Lula declaró de nuevo frente a Moro?

El nuevo testimonio llega cuatro meses después del primero, en mayo, cuando el juez y el ex jefe del Estado estuvieron frente a frente por cuatro horas y media. Ayer Lula dio su testimonio en otro caso en el que es acusado de corrupción pasiva. De acuerdo con los fiscales, Lula recibió de la compañía Odebrecht -principal involucrada en el petrolão- un terreno valuado en US$ 3,7 millones para la construcción de la nueva sede del Instituto Lula y un departamento en São Bernardo do Campo, valuado en US$ 156.000, en el mismo piso donde vive el ex presidente

¿Sobre qué trató en mayo la primera declaración?

La primera vez que declaró ante el juez Moro, Lula era acusado de ser el beneficiario de un departamento tríplex en el balneario de Guarujá (San Pablo), ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en Petrobras. La sentencia de Moro llegó un mes después, con la condena a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero

¿Por qué no se unieron las dos causas?

Aunque ambas denuncias están relacionadas con el Lava Jato (la operación iniciada hace tres años para investigar una red de corrupción en la petrolera estatal), el Ministerio Público Federal de Brasil decidió hacer dos denuncias por separado, lo que fue aceptado por Moro para evitar que el proceso se alargara

¿Por qué Lula llegó debilitado ayer a dar testimonio?

El ex ministro de Hacienda Antonio Palocci, miembro de la cúpula del PT, complicó al ex presidente con la declaración que hizo ante Moro esta semana. Dijo que Lula, en vísperas de transmitir el poder a Dilma Rousseff, avaló en 2010 un "pacto de sangre" entre el PT y Odebrecht, que ponía a disposición del partido 171 millones de dólares

Agencias AFP, AP, DPA y Reuters

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