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Copa Davis, Kazakhstán-Argentina: Guido Pella abrirá la serie ante Mikhail Kukushkin

El repechaje comenzará a las 3 de la mañana del viernes; luego Schwartzman se medirá con Dmitry Popko

Jueves 14 de septiembre de 2017 • 07:33
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LA NACION
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Schwartzman y Kukushkin, los número 1
Schwartzman y Kukushkin, los número 1.

ASTANA, Kazakhstán.- Hace diez meses, cuando una desaforada montaña humana se derrumbaba sobre el cuerpo paralizado de Federico Delbonis, en plena superficie dura del Arena Zagreb, ni el más pesimista sospechaba que tan pronto la Argentina iba a tener en jaque su lugar en la elite. Cuando el equipo capitaneado por Daniel Orsanic conquistó la Copa Davis, despojándose de un karma dañino y estresante, se razonó que el contagio y el prestigio servirían para impulsar el desarrollo del tenis en nuestro país, para cicatrizar viejas heridas y para no volver a tropezar con las mismas piedras del pasado. Algunas intenciones se cumplieron; otras, no. Desde lo deportivo, el equipo sufrió un rápido revés, frente a Italia, en Parque Sarmiento, una serie opaca en varios aspectos y en la que solamente Guido Pella y Leo Mayer (aunque actuó nada más que en dobles) estuvieron presentes del póker que había competido poco tiempo antes en Croacia. Kazakhstán, sobre superficie dura y bajo techo en el Centro Nacional de Tenis, es el desafío (desde este viernes, a las 3 de nuestro país) de un equipo en el que vuelve a estar el bahiense Pella, dos debutantes (Andrés Molteni y Machi González, citados, en principio, sólo para jugar el punto del dobles) y Diego Schwartzman, en la mejor temporada de su carrera que lo tiene entre las 28 raquetas más valiosas del circuito. Claro que la serie posee, para los argentinos, una carga emocional extra. Nadie menciona la palabra "descenso", pero se sabe que un golpe kazako significaría retroceder a la Zona Americana, algo que sería muy negativo desde lo deportivo y económico.

El sorteo de los partidos, realizado en el Museo Nacional, determinó que el primer match de la serie sea entre Pella (single 2) y Mikhail Kukushkin (single 1). A continuación, jugarán Schwartzman y Dmitry Popko (20 años, 196° del circuito). La inclusión de este joven jugador fue una sorpresa para Orsanic y Schwartzman: pensaban que la segunda raqueta sería Aleksandr Nedovyesov, que si bien tiene menor ranking (235°) que Popko, acumula siete series en la Davis. Popko actuó sólo en una ronda y fue en esta temporada. De todos modos, la esencia del rival no varía, según el Peque: "Hasta el día anterior no suelo pensar mucho en el rival, pero creía que iba a jugar contra Nedovyesov el primer día. Ahora vamos a analizar a Popko, pero los dos son bastante parecidos, agresivos, no dan mucho ritmo y les gusta este tipo de canchas duras".

En Kazakhstán, el noveno país más grande del mundo y ubicado a 16.000 kilómetros de la Argentina, no están Juan Martín del Potro, Delbonis ni Mayer. Sin embargo, por piezas individuales, el equipo nacional goza de cierto favoritismo. Es verdad que la Copa Davis es menos previsible que el circuito ATP y todo puede pasar. De todos modos, nadie en el equipo argentino es pesimista; al contrario. Las últimas horas fueron distendidas en la intimidad del grupo, aunque sin perder de foco la responsabilidad. La subestimación sería un severo error que Orsanic, el capitán del barco, no permitiría. "Cuando llegás a ciertas instancias incómodas como podría ser esta, no hay que pensar en lo que se podría haber hecho antes. Hay que enfrentar el desafío. El rival también te puede ganar, pero hay que competir, jugar al tenis y ojalá lo logremos, porque nos preparamos bien. La Argentina está en el Grupo Mundial desde hace muchos años, es un mérito enorme que no han tenido ni las mejores potencias. Y lucharemos por seguir igual", expresa Schwartzman, el muchacho eléctrico de 25 años que está jugando el mejor tenis de su vida y que internamente sabe que se debe una buena tarea en la Davis (acumula tres derrotas en 2015, dos en singles y una en dobles).

Desde que la Argentina volvió a participar del Grupo Mundial (2002), no había superado la primera rueda sólo en 2014. El grupo que capitaneaba Martín Jaite cayó en Mar del Plata, y cinco meses después logró mantenerse en la elite al vencer a Israel en Sunrise, EE.UU., en una serie que inicialmente se iba a jugar en Tel Aviv pero que el conflicto en Medio Oriente obligó a modificar (resultó beneficioso para los sudamericanos). Fue en 1992 la última vez que la Argentina perdió el repechaje y descendió: 3-2 frente a Dinamarca, en Aarhus, sobre cemento indoor. Cuando el equipo nacional perdió este año frente a Fabio Fognini y compañía, se convirtió en el noveno campeón en caer en la primera rueda; luego, ninguno de los campeones perdió la categoría en la eliminatoria.

Será el segundo enfrentamiento entre kazakos y argentinos: el primero fue en un contexto muy disímil, por los cuartos de final de 2011, sobre el polvo de ladrillo de Parque Roca. Aquel equipo cuyo capitán era Tito Vázquez se impuso por 5-0. De aquel viaje a Buenos Aires, los kazakos sólo presentarán a Kukushkin. El 78° del mundo llega de tener una valiosa actuación en el US Open: superó la clasificación y alcanzó la tercera rueda (en la primera ronda del main draw eliminó al español David Ferrer).

Mariano Hood (subcapitán), Andrés Molteni, Machi González, Diego Schwartzman, Guido Pella y Daniel Orsanic
Mariano Hood (subcapitán), Andrés Molteni, Machi González, Diego Schwartzman, Guido Pella y Daniel Orsanic. Foto: Prensa AAT

El equipo kazako no tiene tenistas nacidos en su país. Son rusos o ucranianos, contratados por Bulat Utemuratov, el poderoso presidente de la federación. Por lo general son tenistas que no tienen interés en jugar para sus países o que no tienen lugar en las formaciones y aceptan las jugosas ofertas económicas.

"Siempre enfocamos las series más allá de las instancias. Creemos que es lo mejor. Cada serie tiene su valor. Ésta es una instancia decisiva, como lo ha sido la final del año pasado. Si bien Machi y Molto son debutantes, tienen una madurez a nivel personal que ayuda a lidiar con el debut. Después, Diego y Guido son muy amigos, se conocen desde hace muchos años, también conocen mucho a Molto y a Machi. Están todos tirando para adelante, bromeando, compartiendo sensaciones. Está siendo una buena preparación, después hay que jugar y allí está la hora de la verdad", aportó Orsanic, que estará terminando su tercera temporada como capitán y luego de la serie se tomará algunas semanas para pensar sobre su futuro. Diez meses después del título tan añorado, el panorama es bien distinto. Pero en el equipo nacional sobra optimismo como para que 2017 quede sólo como un recuerdo agridulce.

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