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Deportes de invierno: la situación de los esquiadores argentinos con la mira en los próximos Juegos

En pleno crecimiento, el snowboard cross busca consolidarse y cosechar mejores resultados

Jueves 14 de septiembre de 2017 • 23:59
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LA NACION
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Pensar en deportes de invierno transporta la mente a lugares nórdicos, donde por sus bajas temperaturas y centros de esquí, el surgimiento de figuras internacionales es moneda corriente. La Argentina, por su parte, respira fútbol y los deportes de nieve nunca estuvieron dentro de los objetivos. Sin embargo, sin tener el volumen de atletas respecto de otras potencias, tiene una estructura en crecimiento que, a fuerza de constancia y compromiso, busca sus resultados.

Los deportes de invierno están integrados por: esquí alpino, esquí freestyle, esquí de fondo, esquí de montaña, snowboard slopestyle y Snowboard cross. Todos están regulados por FASA y responden al calendario que impone FIS. Para participar en las competencias de dicha entidad, toda la estructura interna tiene que funcionar, y superar ciertas carreras que otorgan puntos para luego pasar a competir con los mejores.

Esta semana -del 13 al 17 de septiembre- se celebran en Bariloche los Juegos argentinos de Invierno, que reúne todas las disciplinas en un mismo lugar, y están organizados por la Secretaría de Deportes de la Nación, con el fin de desarrollar estos deportes en la Argentina. Deportistas de todas las provincias están presentes y todas las especialidades estarán disponibles para que puedan crecer como atletas y potenciar las disciplinas.

El foco, en el snowboard cross

En plena carrera
En plena carrera.

Esta disciplina consta de una carrera de descenso entre cuatro o seis riders (según el reglamento de cada competencia) sobre una pista especialmente diseñada para cada descenso que incluye saltos, curvas y giros. Solamente respetarán su andarivel para el momento de la salida y luego se desarrollará una puja, ya que vale el contacto físico y pecheo por ganar la punta y tomar de la mejor manera las curvas y contracurvas de la pista.


FASA está integrada por 10.000 socios, 20 clubes y tiene 600 atletas federados. En snowboard tiene 65 federados (53 hombres y 12 mujeres) por las dos disciplinas cross y slopestyle, de un total de 3516 atletas que tiene inscriptos FIS.

Internamente, FASA es quien estipula el calendario, fiscaliza las carreras, arma los equipos nacionales y concede las becas a los atletas. Presidida por Mariano Rodríguez Giesso desde octubre de 2014, comenzó un camino de reestructuración pensando a futuro. Nutrir el semillero, fomentar el deporte en cantidad y calidad, para luego salir a competir. "Tenemos que lograr tener una amplia base de corredores para luego poder elegir. Si sólo nos enfocamos en uno, la estrella, va a ser momentáneo porque mientras esté en un buen momento funcionaremos, pero cuando caiga su rendimiento, ahí surge el problema", comenta Rodríguez Giesso. Y añade: "Estamos trabajando junto con la Secretaría de Deportes y el Enard para que los chicos empiecen a tener mejores becas y puedan salir a competir que es donde podés medirte y mejorar".

En la Argentina no están los recursos para la práctica. No hay pistas, no hay calidad de atletas, no hay competencia. A partir de esos inconvenientes, cuando los argentinos salen a competir empiezan con una gran desventaja. En nuestro país, el polo de surgimiento de snowboarders es Chapelco, en San Martín de los Andes, pero allí los entrenamientos se realizan en tramos de pistas en snow parks, que poco tienen que ver con las dificultades de las pistas de alta complejidad. Por eso los riders emigran para adquirir el necesario roce de competencia.

Por el momento, el equipo nacional está compuesto por Steven Williams (44° en el ranking mundial de la FIS), Simón White (71°) y Tomás Galán de Malta. Son entrenados por Maxi Cataldi, de gran experiencia internacional en la disciplina. Ellos reciben una beca que proviene de la FASA, la Secretaría de Deportes, y en los años olímpicos también se suma la ayuda del Comité Olímpico Argentino. Los tres riders se entrenan en la Argentina durante los meses de invierno, pero luego viajan y viven en Europa para estar cerca de las potencias y de las competencias.

"Si bien nos falta lugar donde entrenar, tenemos nivel, pero hay una realidad que nos sobrepasa respecto de los atletas del hemisferio norte", apunta Cataldi. Y añade: "Que hayan cambiado a último momento la cantidad de riders para la segunda final (se corrió de a cuatro en vez de seis como el día anterior, bajando de 48 a 32 clasificados) nos mató anímicamente, y los europeos son buenos cuando tienen espacio sobre la pista".

El próximo año se celebrarán los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang , Corea del Sur, el gran objetivo de todos. Porque si bien en la última Copa del Mundo celebrada en Bariloche los argentinos no se clasificaron a las finales (el mejor resultado lo obtuvo Williams con su puesto 44°, en una disciplina en la que clasificaban 32), las ganas de meterse entre los 40 competidores siempre está. "Hay que pegar el salto ahora. No se me pueden seguir escapando así las oportunidades", señaló el rider luego de la segunda clasificación en el Cerro Catedral.

Los requerimientos para ir a Corea del Sur en febrero próximo son dos: primero, tener un resultado top 30 en Copa del Mundo -que Williams alcanzó en marzo pasado, en Suiza-, y luego, tener 100 puntos FIS. Aunque, si bien ambos objetivos ya los alcanzó, la meta es quedar dentro del ranking de 40 participantes, algo que se obtiene de un ranking especial entre las Copas del Mundo de 2016 y las cuatro series en 2017: Bariloche, Francia, Austria e Italia.

La primera Copa del Mundo no tuvo los resultados deseados por el equipo argentino, que esperaba dar el gran golpe, pero sí fue un éxito institucional. La FIS quedó satisfecha con la experiencia, la pista y los resultados. Pero la presión por la localía para los riders, las exigencias de la pista y la presencia de las mayores potencias internacionales apagaron la ilusión. Todavía restan competencias para alcanzar los objetivos en el camino a los Juegos, pero la idea es no dar más ventajas. La estructura acompaña, los entrenamientos están planeados, la vocación del coach es única y altísima, y a los riders les sobran ganas. Un gran contexto que por primera vez se presenta en el snowboard cross, que recién comienza y coronarlo con la clasificación de los tres atletas a los Juegos Olímpicos sería un sueño.

White, Galán de Malta, Cataldi y Williams
White, Galán de Malta, Cataldi y Williams.
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