Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Christophe Krywonis: "Aprendí a manejar a los 24 años y en la Argentina"

El genial chef francés dice que disfruta mucho al volante,y que el coche le da libertad para moverse por todos lados

Sábado 16 de septiembre de 2017
0

Inquieto, creativo, apasionado, sincero y de temperamento fuerte. Así es Christophe Krywonis, el chef francés más directo que tienen los realities culinarios en los que quienes se animan a cocinar para él y otros colegas saben que su opinión es contundente y esclarecedora.

Christophe nació en la ciudad de Blois, Francia, y su acercamiento a la cocina surgió de pequeño, cuando vivió con su abuela que cocinaba muy bien. A los 18 años se instaló en París, realizó el servicio militar y se desempeñóen diferentes empleos hasta que ingresó en un restaurante como lavacopas. Ahí fue ascendiendo hasta convertirse en cocinero (había estudiado gastronomía).

A la Argentina llegó en 1989 de la mano de Francis Mallmann y encontró una nueva necesidad, el saber manejar. "Es una historia muy graciosa porque empecé a manejar acá. Con 24 años, no había tenido auto antes ni deseos de manejar tampoco, porque ni en París ni en el Caribe -donde estuve después de irme de Francia- necesité un auto; pero en la Argentina, me di cuenta rápidamente que era fundamental tener un vehículo para poder moverme de un lado para otro", comenta.

Su aprendizaje no fue fácil, porque lo hizo en un Ford K: "Era complicado y divertido, porque como soy bastante grandote el auto en esa entonces me quedaba chico. Me preocupaban sobretodo cómo accionar los pedales porque me sobraban piernas; así que me concentraba en tocarlos aunque sea con el dedo gordo del pie (risas). Pero bueno, costó pero aprendí. Luego, cuando comencé a manejar en la calle estaba muy asustado, porque soy muy responsable. Pero por suerte nunca tuve problemas".

El chef francés radicado desde hace años en nuestro país disfruta de los paisajes serranos
El chef francés radicado desde hace años en nuestro país disfruta de los paisajes serranos.

El primero vehículo que compró fue un Renault 19: "Era fantástico, un fierro, no se le rompía nada, y si se le rompía, lo arreglabas en dos segundos. Luego cambié por una Toyota RAV4 en la que tuve un accidente y volqué (por un problema técnico se le venció el eje trasero y se dio vuelta). Tras el accidente dejé de manejar por siete años, no porque haya quedado afectado sino porque me volví a París y ahí no necesitaba un auto. De vuelta aquí compré un Citroën, hasta que probé el Ford Mondeo y me enamoré", cuenta.

Y agrega: "El Mondeo me encanta porque creo que el auto debe ser versátil tanto para usar en ciudad como para irse de viaje. Si bien es un poco grande para moverse en el tránsito, tiene un manejo ágil y práctico que permite maniobrarlo de forma amigable; además, me resulta muy confortable pese a que soy corpulento".

Dice que ante un problema mecánico no mete mano: "Sé que lo mío es la cocina. Además, estos motores con tecnología de última generación electrónica es sólo enchufarlos a un aparato y se sabe qué le pasa, ¡Es magnífico!"

A diferencia de muchas personas, para Christophe el manejar es un momento de relax y más allá del tránsito complicado, le resulta agradable. Es más, dice que es un espacio donde disfruta plenamente del auto: "Como melómano, voy escuchando todo tipo de música, desde clásica hasta latina o pop; soy versátil en eso, pero también me gusta el silencio".

Se considera una persona muy responsable al manejar y lo refleja en acciones como respetar cada semáforo, no usar nunca el teléfono celular mientras conduce, y al utilizar el GPS no verifica visualmente los mapas, sino que se guía por las indicaciones de voz.

En su memoria han quedado grabados los viajes a Córdoba, provincia que recorrió en auto en lo que, según dice, fue una de las experiencias más lindas en las que usó el auto porque disfrutó las montañas, los pueblos, las sierras: "Son hermosas".

Se considera "fanático de los gadgets" y asegura: "No sé si es por la edad (risas), pero en mi próximo auto buscaré sistemas interactivos, detector de movimiento, que cambie la luz automáticamente del tablero, que te avise del vehículo de adelante y de atrás, en fin. Debe tener confort interior y no debe consumir mucho combustible para preservar el medio ambiente; es más, me gustaría que hubiera un motor híbrido en los modelos todas las grandes compañías".

Por otro lado, asegura que le gustan los autos veloces pero que no serían los que manejaría a diario: "Cuando probé el Ford Mustang quedé impresionado, me encantó, es un auto para manejar aunque sea, una vez en la vida".

Si bien, el auto de sus sueños es un Aston Martin convertible, considera que hoy el vehículo ideal para una ciudad como Buenos Aires es el SUV compacto.

Entre las reseñas vehiculares familiares destaca a su madre que "tiene un Ford Fiesta desde 1996, y ¡no lo quiere cambiar! Dice que será su último vehículo (risas). Mi hermana tiene un Ford y un Skoda, y mi padre un Mercedes-Benz. En casa, mi hija de 25 no quiere aprender a manejar porque no le interesan los autos, y la de 21 se acerca más a las motos (yo espero que pronto se vuelque a los autos)".

Finalmente, este creativo de la cocina destaca: "Si bien me gusta seducir dando de comer y proporcionar ese momento de placer al otro, el manejar mi auto me da tiempos únicos y los disfruto mucho".

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas