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Los investigadores no encuentran que haya contradicciones entre los gendarmes

Los cuatro que declararon ayer coincidieron en su relato; uno dijo que había escuchado a Robledo

Viernes 15 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi / Enviado especial

Monolíticos. Sin fisuras. Solventes y creíbles. Así calificaron los investigadores en la causa que indaga sobre el paradero de Santiago Maldonado las declaraciones de los cuatro gendarmes que ayer brindaron sus testimonios ante el juez Guido Otranto y relataron lo que vieron a la vera del río Chubut.

Sin contradicciones ni inconsistencias en sus dichos, los gendarmes Marcos González, Sergio Rigonatto, Jorge Fortunato y Daniel Orrego detallaron cada uno de los movimientos de esa fuerza al ingresar al lof el 1º de agosto.

"En los relatos no surgieron elementos para avanzar con una presunta responsabilidad de gendarmes en la desaparición de Santiago Maldonado", según aseguraron a LA NACION fuentes de la investigación.

Las cuatro testimoniales, que se extendieron a razón de una hora cada una, explicaron pormenorizadamente cómo fue el ingreso al predio, sus posiciones en el terreno y hasta dónde se adentraron en el Pu Lof.

Precisaron que hubo cuatro escopeteros -en la jerga de la fuerza- provistos de tres escopetas Batan, una de ellas trabada, y otra modelo High Estándar, todas con munición antitumulto, cuyo alcance en esa geografía no supera los 15 o 20 metros.

Las armas disuasivas fueron manejadas por el cabo Darío Zoilán, el cabo primero Héctor Ramírez, el sargento Juan Carlos Pelozo y el subalférez Emmanuel Echazú.

Los cuatro llegaron por distintos sectores hasta la ribera. Desde allí vieron cruzar a nado a unos encapuchados y una vez en la otra orilla escucharon sus insultos y provocaciones: "Milicos putos. Cagones. Vengan a buscarnos. A que no se animan".

Según sus afirmaciones bajo juramento, ninguno vio agresiones con piedras ni disparos.

Luego, en el momento en que uno de los manifestantes huía a caballo, llegó la orden de replegarse, impartida por el comandante del operativo, Juan Pablo Escola, que se hallaba en la parte alta del terreno.

Según las fuentes consultadas, uno de los gendarmes sí escuchó luego el relato de Neri Robledo cuando contó que había arrojado una piedra contra uno de los manifestantes. Pero aseguró que el incidente no había revestido mayor gravedad y que todos se lo tomaron a la ligera.

Hoy y mañana declararán otros ocho gendarmes. Los investigadores esperan detectar inconsistencias, tras haber leído las declaraciones que los efectivos ya realizaron tanto ante la Gendarmería como ante el Ministerio de Seguridad, que instruyó un sumario administrativo.

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