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La dosis hace al veneno

Domingo 17 de septiembre de 2017
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Cuánta sal puedo consumir sin que me mate? ¿Cuánto azúcar? ¿Cuántos cafés puedo tomar? La consulta sobre el máximo aceptado de cualquier alimento sin que se vuelva venenoso nos la hacemos constantemente. Hay una forma de medir la toxicidad que se denomina Dosis Letal Media (LD50), y representa la cantidad de miligramos, por cada kilo de peso corporal, que mataría a la mitad de las personas que la ingirieran. Es decir, que hay otro 50 por ciento restante de personas que podrían sobrevivir. El cálculo se basa en una persona de unos 75 kilogramos. Según Coffe and Caffeine FAQ, la LD50 de la cafeína es de 10 gramos, dosis letal que varía según el peso y contextura del cafeinómano.

Se considera venenoso ingerir 150 miligramos de cafeína por cada kilo de peso, una persona de 50 kilos moriría tras ingerir 7,5 gramos de cafeína pura y una de 80 kilos con 12 gramos. Una taza de café espresso tiene entre 65 y 120 miligramos de cafeína, la variación depende del tipo de granos, el tiempo de extracción y su forma de preparación. Si tomamos como ejemplo la taza de 65 mg de cafeína, una persona de 75 kilos debería beber 173 pocillos para tener un 50 % de probabilidades de morir. Si el café tiene más cafeína, el número de tazas será de 93. Es por eso que la estimación media es que la dosis letal varía entre 50 y 200 tazas de café diarios. Si vamos a la lógica posible, la dosis máxima recomendada de cafeína para un adulto es de 300 mg, lo que equivale a cinco cafés espresso o a la cafeína que contienen 12 latas de Coca Cola.

Todos los excesos son malos, y aunque parezca un chiste, el agua también puede matar. Si se toma mucha agua de golpe, los riñones no pueden procesarla y se almacena en los tejidos, y el exceso puede producir un edema cerebral. La dosis letal de agua se calcula en sólo 6,7 litros. Es decir que antes de que la cafeína haga efecto en las 200 tazas moriríamos por el exceso de agua. La dosis de azúcar es de 2,17 kilos de azúcar; de la sal se dice que cuatro cucharadas soperas pueden matar.

Por suerte, la cantidad de cafeína, el principio activo del café, necesaria para matarnos es casi imposible de ingerir. Hay estudios que explican que el cuerpo regula la cantidad de cafeína que puede ingerir y que llegado el límite individual resultará imposible, aunque tengas ganas, beber un sorbo más de café.

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