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¿Cómo somos los argentinos con los inmigrantes?

Estamos entre los países que tienen una visión más negativa del impacto de la inmigración

Viernes 15 de septiembre de 2017 • 14:45
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LA NACION
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Phillipe vive a 6452 km de su casa
Phillipe vive a 6452 km de su casa. Foto: OIM

El 81% de los argentinos considera que la inmigración es mala para la economía de un país, según una encuesta internacional que realizó la consultora Ipsos y que se dio a conocer ayer.

Así, la Argentina se ubica entre los países que tienen una visión más negativa de la inmigración. Sólo el 10% considera que la llegada de extranjeros tiene un impacto positivo, respuesta que nos equipara a la opinión de los italianos y de los turcos. Sólo hay cuatro países más negativos que nosotros en la lista.

Como este estudio se viene realizando todos los años desde 2011, se puede ver que la visión de los argentinos sobre la inmigración es la más negativa de los últimos años. Además, el 54% de los argentinos cree que hay "demasiados extranjeros" en el país, seis puntos por encima del promedio mundial (48%) y e incluso que países como Francia (53%) y apenas por debajo de Serbia (56%).

"El estudio muestra que los argentinos perciben un aumento en la cantidad de inmigrantes. Sin embargo, si bien nos encontramos entre los países que no que tienen una visión más negativa sobre el impacto de la inmigración, cuando se les preguntan si cree que los extranjeros ejercen demasiada presión sobre los servicios sociales la respuesta es que no", explica Brenda Lynch, directora de cuentas y responsable de Asuntos Públicos de Ipsos en la Argentina.

El 46% de los argentinos dijo que la llegada de extranjeros está trayendo cambios que no le gustan al país y el 52% dijo que los inmigrantes ejercen mucha presión sobre los servicios públicos, respuesta que es similar al promedio. Además, el 49% consideró que es más difícil conseguir trabajo como consecuencia de la competencia que representan los inmigrantes.

Soy migrante, las historias de quienes se fueron de casa

El martes 26, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) presentará una campaña que impulsa junto con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) llamada Soy Migrante. Desde una página web oficial de la campaña se convocó a que los inmigrantes de todo el mundo a que cuenten sus historias, Allí, la gente que vive fuera de su país puede compartir su historia y su experiencia de migrar. El sitio permite buscar por país. Y allí figuran 21 historias de extranjeros que cuentan cómo es para ellos vivir en Argentina.

Rodrigo Hidalgo Moscoso vive a 1445 km de su casa
Rodrigo Hidalgo Moscoso vive a 1445 km de su casa. Foto: OIM

Como Rodrigo Hidalgo Moscoso, de 41 años, periodista y profesor, que vive a 1445 kilómetros del lugar en el que nació. "Tanto mi madre como mi padre son peruanos, oriundos de la ciudad de Arequipa, Perú. Ambos migraron a Chile en 1970, para estudiar en un país del que se enamoraron para siempre. Yo nací en Santiago de Chile en 1976, y en 1984 la dictadura militar nos obligó a huir. Perú no me gustó y luego Argentina pareció ser la otra cara de la moneda. En Argentina los pobres o feos éramos nosotros, mi familia y yo. Los argentinos eran todos rubios, más altos y fornidos. Peruanos nos decían en el colegio, casi despectivamente, y eso que ni siquiera mi piel es morena. Este país me parecía inmenso, por la amplitud de las calles y veredas mismas, y me crié en parques y plazas donde se podía jugar a la pelota hasta tarde sin tener miedo o sentir inseguridad", cuenta.

Aporte cultural

Uno de cada cuatro argentinos cree que la inmigración hace que el país se vuelva un lugar más interesante, desde el punto de vista cultural. El monitoreo de opinión pública se hizo en 16 países en los que la mayoría de la población tienen acceso a Internet. En cada país, se entrevistaron entre 500 y 1000 personas con encuestas online. Las respuestas de los argentinos con respecto a los inmigrantes nos asocian a un perfil similar los países latinoamericanos y distante de los europeos.

Básicamente, mientras que para muchos europeos, la figura del extranjero, ya sea inmigrante o refugiado, se asocia a la potencial amenaza del terrorismo, para los latinoamericanos el extranjero encarna el miedo a la inseguridad, tanto desde el punto de vista de la delincuencia como el temor a perder su trabajo por una competencia desigual.

El trabajo, titulado "Visión global de la inmigración y la crisis de refugiados" apuntó a medir cómo perciben las distintas comunidades la llegada de extranjeros, ya sea por razones económicas o por persecución. Las conclusiones apuntan a que los argentinos aún no perciben la crisis de refugiados como algo cercano, cosa que si ocurre en los países europeos y de Asia.

"Diferentes investigaciones de Amnistía Internacional han demostrado que en general la sociedad espera más solidaridad de parte de sus gobiernos. El 80 por ciento de la población está dispuesto a dar la bienvenida a las personas refugiadas. Estamos en la peor crisis de refugiados luego de la Segunda Guerra Mundial. Los líderes mundiales están en deuda y no parecen reaccionar ante la urgencia y la gravedad de la situación", señala Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Rocío vive a 1445 km del lugar donde nació
Rocío vive a 1445 km del lugar donde nació. Foto: OIM

Rocío Jesús Ortiz Herrera se define como autoexiliada por elección. "Tengo 23 años, dejé Chile a los 19, llegó un punto en el que me vi trabajando y sin poder estudiar y decidí venir a Buenos Aires, sabía que la educación era no arancelada y mi papá vive en Buenos Aires así que decidí dedicarme al teatro y ya estoy en tercer año de licenciatura en Actuación en la Universidad Nacional de las Artes. Llegué el 4 de agosto del 2013 y hubo días súper lindos. Buenos Aires con sol es hermosa, la gente vibra en otra y los parques se llenan de gente, al principio todo era como estar de vacaciones. De mi país extraño la familia, descubrí que hay momentos en los que lo único que necesitas en el mundo es tener físicamente a tu mamá al lado, tengo 6 hermanos y lo más difícil es verlos crecer por video llamadas de Facebook. Es un gran desafío estudiar gratis y buscar la manera de aportar al país", cuenta.

"Llegué a la Argentina el 15 de octubre de 2014", cuenta Phillipe, que vino de Haití, y es voluntario de Un Techo para mi País. "Fue muy fuerte porque nunca había dejado mi país por tanto tiempo, y para ir tan lejos. El primer día fue extraño, allí en Haití tenemos la costumbre de saludar a cualquier persona, y acá en Argentina no es así. Lo que me costó mucho acá fue el idioma. Extraño todo de mi país. Pero mis padres me enseñaron que nadie puede hacerte feliz, la felicidad está adentro de uno. Yo uso mi felicidad interior para estar feliz en cualquier lado; soy un haitiano y yo creo que los haitianos somos felices. Con respecto a situaciones de racismo, creo que cualquier país tiene un poquito de eso. Aquí en Argentina hay personas racistas pero hay personas buenas también, y creo que hay personas que hacen ciertas cosas porque no saben. No me importa cómo me mire una persona, yo soy Philippe; yo soy lo que soy y lo que tengo que ser."

Este y otros relatos de extranjeros viviendo en Argentina se pueden leer en la web Soy Migrante, de la OIM.

Dales un hogar, la campaña de Amnesty

El próximo miércoles, Amnistía Internacional realizará una serie de 300 conciertos en 60 países, con el título de"Dales un hogar" . Los eventos reunirán a artistas consagrados y emergentes con personas refugiadas y comunidades locales.

En Buenos Aires, participarán Lito Nebia, Miss Bolivia y Tomás Amante. Los conciertos son con estrada gratuita aunque había que reservar entradas previamente, ya que se realizarán en espacios privados. La iniciativa tiene como fin unir a la gente en una muestra de solidaridad con las personas que se ven obligadas a huir de su hogar y sensibilizar sobre las soluciones a la crisis de refugiados.

Los conciertos se celebran en apoyo de la campaña de Amnistía Internacional "Te doy la bienvenida", que pide a todos los gobiernos que hagan más para garantizar que las personas refugiadas gozan de protección y pueden disfrutar de sus derechos humanos. La campaña pretende también promover una solidaridad de base con las personas refugiadas, por medio de programas dirigidos por las comunidades para recibir a estas personas y apoyar su integración.

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