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Club del Pan, el mejor hallazgo rioplatense

Sábado 16 de septiembre de 2017
PARA LA NACION
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Montevideo.- Me encanta descubrir nuevos lugares en esta ciudad en la que cuando ya hiciste de todo, aún te queda tiempo. La escala y el ritmo uruguayo permiten adoptarlos como conquista, convertirlos en un programa en sí mismo y sentir una proximidad inmediata. Uno de mis más recientes enamoramientos es con el Club del Pan, una esquina simple frente al Parque Rodó y a dos cuadras de la rambla. La focaccia es sin dudas el signature dish del lugar, para llevársela bajo el brazo o degustarla en los "zukulentos", sándwiches de cochinillo, pastrami y mostaza casera, o vegetariano con queso azul, entre otras opciones que varían según el día. El tamaño es generoso, un clásico de la gastronomía uruguaya: de uno comen dos. Así como los que no entienden nada dicen que en París las porciones son chicas, yo suelo decir que aquí son demasiado grandes. Para el cliente uruguayo, me explican, menos es sinónimo de amarrete.

El encanto del Club del Pan radica en la simpleza del lugar que invita a quedarse y con la única pretensión de hacer un producto de calidad y en equipo. Aquí los panes se elaboran a base de masa madre, levadura natural y casera que difiere de la industrial en sabor, aspecto y calidad del pan. Dicen, además, que es más amigable con el estómago. Este término que desconocía es trending topic en esta ciudad, y tiene incluso el extraño poder de zanjar cualquier conversación: masa madre suelen ser palabras mayores que dividen al universo panadero en dos. Se suma así al club de la comida orgánica, los productos raw y los superalimentos -como bayas de goji, chía, maca peruana- tan en boga en esta ciudad. Además de la focaccia, el pan de campo y el integral, esta esquina creada por dos uruguayos que reciben con bandera vasca propone panes de chocolate, hojaldres de higo, de membrillo y de queso azul, y croissants. Los croissants, más contundentes y menos aireados que los franceses, son excelentes. Se pueden acompañar con un rico latte que hace un barista bajo el mismo techo, en un mostrador de al lado a cargo de los creadores de La Madriguera, cafetería artesanal que sirve también en una antigua farmacia de Ciudad Vieja.

El panadero del Club del Pan es conocido de este lado del río. Antes de abrir esta esquina, hace dos meses, elaboraba el pan en un garaje y lo repartía en auto a bares y particulares. También estuvo asociado con los chicos de Futuro Refuerzos, otro de mis lugares favoritos, actualmente cerrado porque se mudaron y están en obra. En los próximos días inaugura en la zona del World Trade Center y luego, en noviembre, en Sinergia Design, un nuevo espacio de coworking en la zona de Tres Cruces. Cuando estaba sobre la calle Ciudadela, esa que conecta la rambla con la plaza Independencia, Futuro servía sándwiches: pan bata vegetariano, pan al vapor con cerdo braseado en cerveza, pan de remolacha con pescado. La reapertura vendrá con yapa: además de los locales, están montando una planta de elaboración y una panadería. Masa madre, por supuesto.

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