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Dos tesis que se contradicen y son válidas a la vez

Juan Carlos de Pablo

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LA NACION
Domingo 17 de septiembre de 2017
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En 1967, el argentino Miguel Sidrauski (1939-1968) publicó un par de trabajos técnicos dedicados a analizar la influencia que el dinero tiene sobre el crecimiento económico.

Este año se cumple medio siglo de la referida publicación. ¿Qué importancia tuvieron en su momento, dentro de la literatura económica? ¿Qué relevancia tienen actualmente, en nuestro país?

Al respecto, conversé con el norteamericano Allyn Abbott Young (1876-1929), quien acompañó al presidente Woodrow Wilson a la conferencia de paz de París de 1919, llegando a conclusiones muy parecidas a las de John Maynard Keynes sobre las implicancias económicas del Tratado de Versalles, pero a diferencia de Keynes, por razones de lealtad a su gobierno, no hizo públicas sus ideas. Dirigió las tesis doctorales de Frank Hyneman Knight y Edward Hasting Chamberlin, que generaron Riesgo, incertidumbre y beneficio y Competencia monopolística, respectivamente. En 1928 publicó una monografía titulada Rendimientos crecientes y progreso económico, ignorada por la literatura del desarrollo económico hasta el trabajo publicado por Paul Michael Romer en 1986.

-En la monografía publicada en la American Economic Review el dinero es superneutral, mientras que en la publicada en el Journal of Political Economy no lo es. ¿Cómo puede alguien inmortalizarse sosteniendo una tesisy la contraria?

-En los modelos macroeconómicos de corto plazo se dice que el dinero es neutral cuando la emisión no afecta el valor de equilibrio de las variables reales y solo aumenta los precios de manera proporcional. Por extensión, en los modelos de crecimiento se dice que el dinero es superneutral cuando cambios en el ritmo de emisión monetaria generan el mismo resultado. El aporte de Sidrauski consistió en introducir dinero en los modelos neoclásicos de crecimiento planteados en 1956 por Robert Merton Solow y Trevor Winchester Swan.

-Insisto, ¿cómo es posible queen las dos monografías haya llegado a conclusiones opuestas?

-Porque analizó la misma cuestión en dos contextos diferentes, por lo cual analizándolos de manera simultánea aprende las condiciones bajo las cuales aparecen los referidos resultados. Salvo que contenga errores lógicos, todo teorema es cierto en las condiciones en las cuales se planteó y falso en condiciones más generales. Eso explica las diferencias.

-Siempre me llamó la atención que en el trabajo donde Sidrauski utilizó una función de utilidad el dinero es superneutral, mientras que en el otro no lo es. ¿Cómo puede ser que, cuando el ser humano es "racional", su respuesta a cambios en la velocidad con la cual se emite dinero sea tan poco plausible?

-Asociar la racionalidad con la maximización de una función de utilidad era usual hace varias décadas. La economía del comportamiento cuestionó este enfoque de manera contundente, así que le sugiero que no le preste demasiada atención.

-¿Qué relevancia les adjudicaría Sidrauski a los trabajos que publicó hace medio siglo?

-Poca, sin dudas, porque no cometía el vicio ricardiano. Observando la realidad argentina actual, muy probablemente sugeriría que le prestáramos particular atención al trabajo que publicó en 1968, que llevó como título Devaluación, inflación y desempleo, donde complementando la hipótesis de Carlos Federico Díaz Alejandro, según la cual la devaluación de 1959 fue contractiva por la redistribución de ingresos que produjo, explicó la contracción que siguió a las devaluaciones de 1959 y 1962, porque la cantidad de dinero aumentó mucho menos que el tipo de cambio. En la Argentina de 2017 la simultaneidad de metas de inflación, déficit fiscal y aumentos salariales y de tarifas públicas invita a analizar con cuidado lo que ocurrió en 1959.

-Lamentablemente, Miguel murió muy joven.

-Causando gran impacto. Al respecto, sintetizo el siguiente testimonio: "Todos nosotros somos profesores y sabemos que la mayor recompensa que cabe esperar en nuestra carrera es encontrarnos con ese raro estudiante que está dotado de la chispa del genio, que absorbe cuanto podemos enseñarle y de quien también aprendemos: es nuestro hijo intelectual, cuya gloria nos complace como propia. Así era Miguel. Su fuerza intelectual, su necesidad de aprehender las ideas, de llegar al núcleo del problema, se manifestaban en cada uno de sus trabajos y en cada conversación que se mantenía con él. Lo mismo ocurría con su carácter: era íntegro, seguro de sí, pero no arrogante; cordial, generoso y comprensivo; un ser humano verdaderamente excepcional que no tardó en convertirse en líder de sus compañeros. La muerte de cualquier joven es una tragedia personal para su familia y sus amigos. La desaparición de este joven constituye una dolorosa pérdida para nuestra profesión y para el mundo. No sólo podría haber ampliado las fronteras de nuestra ciencia, sino que también habría hecho contribuciones al análisis económico, instruyendo e informando a generaciones de estudiantes, pero su vida fue tronchada en los comienzos mismos de una carrera plena de promesas que no llegaron a cumplirse totalmente". Estas palabras fueron pronunciadas nada más ni nada menos que por el inhumano e insensible Milton Friedman.

-Don Allyn, muchas gracias.

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