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Emprender y crecer de la mano de microcréditos

La historia de tres pequeños emprendedores que avanzaron con ayudas financieras; el rol de las entidades

Domingo 17 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Un cartel con luces de colores llamaba la atención de los vecinos: "Pastas caseras", decía el anuncio que, en su casa de la ciudad de Salta, había colgado Alina Varela Pantaleon. Fue hace seis años: no había entonces trabajo para su marido, que hacía tareas en obras en construcción, y juntos decidieron empezar a elaborar ravioles. "Con la plata que nos había quedado compramos unos moldes y el señor de la despensa de la vuelta nos fió la harina y unas espinacas", cuenta Alina, hoy dueña de El árbol-Pastas Ricas, que vende unas 200 cajas de ravioles por semana.

Amasar un proyecto. Alina Varela Pantaleon emprendió a partir de la necesidad de generar ingresos para su familia; recibe créditos de la ONG ProMujer y hoy sostiene su fábrica de pastas llamada El Árbol
Amasar un proyecto. Alina Varela Pantaleon emprendió a partir de la necesidad de generar ingresos para su familia; recibe créditos de la ONG ProMujer y hoy sostiene su fábrica de pastas llamada El Árbol.

En el medio, hubo un aprendizaje de varias cuestiones, como la necesidad de tomar precauciones para no quedar vendiendo por debajo del costo en un contexto de inflación. Alina fue elegida, días atrás, la microemprendedora del año, un reconocimiento de Propulsar, el premio que otorga el banco Citi a la microempresa, con el apoyo de la Fundación Avina y la Fundación LA NACION.

El proyecto salteño logró un empuje por la práctica de los microcréditos: la emprendedora cuenta que llegó hace unos años a la ONG ProMujer. Y hoy es parte de un grupo de 15 mujeres que reciben dinero de esa entidad y, a la manera de un "banco comunal", gestiona préstamos para cada integrante. Los proyectos para dar uso a los recursos son personales (Alina, por caso, tiene vigente un crédito de $ 8000 con pago quincenal de cuotas), pero todas asumen la responsabilidad de que se cancelen las obligaciones propias y de las demás. Al hablar de esos vínculos, la emprendedora cuenta que es algo "relindo y difícil" a la vez. "Estamos para ayudarnos y ésa es la prioridad, lograr que a cada una le vaya bien en su emprendimiento", relata.

Además de organizar esos grupos de microfinanzas, ProMujer, que nació por iniciativa de dos maestras, trabaja en capacitar y empoderar mujeres. Es una institución con presencia en Bolivia, Perú, Nicaragua y México, y en la Argentina actúa en provincias del Noroeste.

"En las microfinanzas, la promoción de las personas va siempre delante de los servicios financieros", dice Florencia Munaretto, coordinadora de Propulsar. Y destaca que ese rasgo se ve en el proyecto de la asociación civil Nuestras Huellas, reconocida en el rubro del premio orientado a instituciones de microfinanzas. Cuenta María Paz González, directora de esa ONG, que la iniciativa consiste en implementar una aplicación móvil para un relevamiento entre las emprendedoras de los barrios donde trabaja Nuestras Huellas. La idea es tener más información para tomar mejores decisiones, y el desarrollo de la herramienta se hace junto con Bondarea, una empresa dedicada a generar relaciones financieras entre personas y a servicios a empresas a través de una plataforma web.

Hilvanar y capacitar. Liliana Barrera está al frente de la escuela Amasol, en Ricardo Rojas, donde hay clases de costura y charlas para el crecimiento personal; tuvo ayuda de la asociación Mujeres2000
Hilvanar y capacitar. Liliana Barrera está al frente de la escuela Amasol, en Ricardo Rojas, donde hay clases de costura y charlas para el crecimiento personal; tuvo ayuda de la asociación Mujeres2000.

El aprovechamiento de las tecnologías es claves para el sector. Potenciar, una sociedad anónima de microcréditos, trabajó, con ayuda del premio Propulsar ganado en 2016, en el diseño de una microapp para la contabilidad de las instituciones.

Además de ONG y sociedades anónimas, el sector público tiene participación en el sistema. Luciano Costa, reconocido por Propulsar en la categoría Producción, recibió préstamos de la Municipalidad de Tres Arroyos para su emprendimiento Multimuebles. Luciano divide sus planes en tres tiempos: para el corto plazo prevé terminar de construir su taller propio; para el mediano plazo, su objetivo es generar mano de obra, y luego la meta es producir a partir de desechos de la actividad, sumándose a la economía que promueve el cuidado del ambiente a partir de usar como insumos lo que pudo ser basura.

Luciano empezó a hacer muebles mientras trabajaba en relación de dependencia. Él mismo decidió que su camino sería seguir por cuenta propia, incluso cuando el desafío de generar recursos para su familia se multiplicó. "Cuando le empecé a ver futuro al proyecto, fui papá por segunda vez... y de trillizos", cuenta.

Con cinco hijos, Liliana Barrera le dio forma y sentido a Amasol, una escuela de oficios (costura y belleza) que está en la localidad bonaerense de Ricardo Rojas. Costurera desde joven, Liliana fue reconocida como microemprendedora en la categoría Servicios. En la escuela trabajan tres profesoras y, además de los cursos habituales, hay talleres sobre diferentes temas, porque el crecimiento como personas de las mujeres que allí se acercan es una de las metas. Liliana llegó al mundo de los microcréditos a través de la ONG Mujeres 2000, que trabaja en Tigre, San Fernando y Malvinas Argentinas. Es otra de las cerca de 300 instituciones de microfinanzas que hay en el país, según estiman en la Red Argentina de Instituciones de Microcréditos (Radim).

Construir el negocio propio. Luciano Costa dejó su empleo en una empresa para dedicarse por completo a su iniciativa: la carpintería Multimuebles en Tres Arroyos; allí, el municipio le dio préstamos
Construir el negocio propio. Luciano Costa dejó su empleo en una empresa para dedicarse por completo a su iniciativa: la carpintería Multimuebles en Tres Arroyos; allí, el municipio le dio préstamos.

"Mi primer préstamo fue en 2011 y por $ 750; compré insumos en un mayorista para poder hacer una diferencia. Al principio, para el crédito nos organizábamos en grupos de cuatro personas; ahora son individuales, y las cuotas, semanales", relata Liliana, quien dice que hay mucho seguimiento por parte de la ONG y que antes de acordarse los préstamos hay un análisis de presupuestos tanto del familiar como del que corresponde al proyecto para generar ingresos.

Una clave de las microfinanzas es el otorgamiento de préstamos consecutivos y de montos crecientes en el tiempo para la misma persona, a medida que se concretan metas.

"Las microfinanzas son vías de empoderamiento -dice Adriana Turek, gerente de Comunicaciones Corporativas de Citi-. Las personas encuentran un modelo de atención orientado a la relación interpersonal y un lugar donde compartir experiencias y recibir apoyo y capacitación."

Innovación con impacto social

Dar soluciones a problemáticas sociales fue uno de los objetivos que, más allá de las microfinanzas, mereció un premio de Propulsar. Juan Manuel Jacinto, de 23 años, fue galardonado por el desarrollo de su app Brailling, dirigida a personas con discapacidad visual.

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