Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Cuando las regulaciones no van a la par de la innovación

Las llamadas nuevas economías se encuentran en muchos casos con la falta de un marco legal para operar; qué efectos produce ese vacío

Domingo 17 de septiembre de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0

Ser el precursor en un negocio siempre tuvo sus beneficios, pero en la era de la digitalización tiene una dificultad: llegar primero, muchas veces, es aterrizar en un área gris de la ley. La tecnología crece a niveles exponenciales, mientras que las reglas jurídicas están pensadas para que duren muchos años, y cada vez más, los gerentes y CEO se encuentran en un mercado cuya regulación no está al día con lo que la tecnología permite.

Hoy, esa realidad aplica por caso a las llamadas economías colaborativas, como las actividades desarrolladas por Airbnb, Uber, o el financiamiento de proyectos de persona a persona con el uso de tecnologías.

"Uber es un caso paradigmático: cuando lanzó en Buenos Aires las dos figuras reguladas eran el taxi y el remise; no había una prohibición de otras alternativas", dice a LA NACION Mariano Otero, gerente general de Uber en la Argentina. Ilustra su idea con un ejemplo: "Si llevabas a un amigo a Ezeiza y le cobrabas 300 pesos, no estaba prohibido en ninguna norma y estaba protegido por el Código Civil y Comercial".

"La ley de taxis es de la década del 50 y sufrió pocas modificaciones desde entonces, hasta que el año pasado incluyó a BA Taxi. La ley de remises tiene la prohibición de pregonar por la ciudad: si un remise hace un viaje tiene que volver a la base cuando termina; no puede estar libre por la calle. No refleja lo que la tecnología es capaz de resolver", afirma. Comenta que países como Brasil, México y Uruguay tienen leyes específicas que regulan este tipo de aplicaciones y a sus competidores como Lyft o Cabify, (este último también opera en la Argentina). Concluye con una apuesta a futuro: "Lo que tenemos que pensar en términos de legislación de movilidad no es Uber hoy en día. Los marcos regulatorios deberían discutir la tecnología que está por llegar, como los autos autónomos o los que vuelan. La tecnología que está viniendo va a avanzar por encima de la ley porque es imparable. Las experiencias pasadas lo demuestran: WhatsApp, Skype y Netflix no están regulados y logramos convivir con ellos día a día".

"El 65% de los ejecutivos creen que las regulaciones gubernamentales en su industria no han seguido el ritmo del avance tecnológico; el 78% coincide en que su organización siente que tiene el deber de ser proactivo en la redacción de normas para las industrias emergentes y el 74% de los ejecutivos dice que su organización está entrando de lleno en nuevas industrias digitales que todavía no se han definido", se lee en la última edición del estudio Techvision de Accenture, que incluyó la opinión de 5200 ejecutivos de empresas tecnológicas en el mundo (122 son de la Argentina).

Matías Arturo, director ejecutivo de Accenture Digital para Hispanoamérica, explica: "Las empresas solían estar preocupadas por lanzar productos o servicios nuevos que rara vez entraban en conflicto con la ley, porque lo que está regulado son las industrias y no los productos en sí. Hoy, las empresas de Internet crean nuevos ecosistemas digitales, con grandes cambios tecnológicos que no están previstos por los entes regulatorios". Para el ejecutivo, en el centro de la discusión por la regulación a los avances tecnológicos se encuentra la temática de la inteligencia artificial, y son las propias empresas pioneras las que impulsan controles: "Hace apenas dos años, estas cuestiones comenzaron a pensarse, con iniciativas de más de mil expertos, incluidos el físico Stephen Hawking; el cofundador de Apple, Steve Wozniak; Elon Musk, fundador de Tesla y cocreador de PayPal; Noam Chomsky y Demis Hassabis, directivo de la compañía de inteligencia artificial de Google, que en 2015 firmaron un petitorio alertando sobre los peligros de la inteligencia artificial y pidieron que ese sector fuera regulado".

Un año después se publicaron los pedidos en un reporte de Stanford University. Y en 2016 Google, Facebook, Amazon, IBM y Microsoft crearon una alianza sobre inteligencia artificial con el objetivo de ofrecer guías de prácticas a futuros investigadores que quieran unirse. La alianza está formada por algunas de las principales empresas del sector, aunque con ausencias muy significativas como Apple y Tesla, según cuenta Arturo.

En el área de bancos y finanzas, la disrupción de empresas tecnológicas en el área de bancos y finanzas es tan importante que tiene nombre propio: fintech. Si bien en el resto del mundo se dan debates agitados sobre cómo hacer que el peso de la ley sea una base y no ahogue a los nuevos jugadores que surgen en la industria, referentes del sector en el país apoyan el papel del Banco Central en cuanto a mediar y promover la interacción.

Emiliano Porciani, gerente de Digital de Banco Galicia, afirma: "Si bien la tecnología siempre le va a ganar a la regulación, hoy tenemos un Banco Central muy pro a abrir el juego para adaptar las regulaciones y permitir que actores más chicos puedan jugar el juego. En cuanto alcancen volúmenes más interesantes surgirán las reglas, aunque MercadoPago tiene un volumen igual al de un banco en materia de transaccionalidad".

El directivo del sector bancario afirma que la mesa de diálogo entre empresas fintech y bancos dentro del BCRA está cocreando un marco regulatorio que rodea a las tecnologías, como sucede con los debin para débitos inmediatos, con la tecnología biométrica para el onboarding (incorporación) de clientes, y con la mesa de crédito y ahorro alternativo para compartir datos. Reconoce que hay ciertos espacios a los que la ley no ha llegado aún. "Por ejemplo, en una billetera virtual, por la plata que circula adentro no se cobran impuestos. Como el Venmo [un sistema de pagos] de Estados Unidos, que tecnológicamente es muy posible, puede invertir toda esa plata, y no hay capitales mínimos, ni encajes regulados", dice.

Desde las fintechs, el CEO de Nubi, Martin Borchardt, dice: "En líneas generales el caso de la regulación local en la industria financiera está alineada a las mejores prácticas globales; nos encontramos con un BCRA muy proactivo a la innovación, sobre todo para la inclusión financiera. Hay caminos que se empezaron a recorrer, como la interoperabilidad entre bancos y fintech; países como Inglaterra ofrecen sandbox (ambiente de prueba) para experimentar modelos de negocios no regulados, evaluar sus resultados y generar una regulación que les permita crecer".

Sin embargo, para Martin Carranza Torres, abogado y docente especializado en tecnología, los emprendedores argentinos cuentan con desventaja, ya que "actualmente es el mercado de valores el encargado de reglamentar los mecanismos, pero respecto del blockchain y las criptomonedas pareciera haber una actitud excesivamente conservadora.

En el marco de la ley 27.349, llamada ley de apoyo al capital emprendedor, se reguló el crowdfunding o financiamiento colectivo, en referencia a "sociedades anónimas autorizadas, reguladas, fiscalizadas y controladas por la Comisión Nacional de Valores y debidamente inscriptas en el registro que al efecto se constituyan, con el objeto principal de poner en contacto, de manera profesional y exclusivamente mediante portales web u otros medios análogos, a una pluralidad de personas humanas y/o jurídicas que actúan como inversores con personas humanas y/o jurídicas que solicitan financiación en calidad de emprendedores".

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas