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Una serie cambiante, imprevisible, pero con una certeza: Schwartzman

El equipo nacional pretende permanecer en la elite, aunque no es sencillo el escenario: está 1-1 con Kazakhstán, con el respaldo de Peque, de destacada temporada; Pella, en declive; el dobles, siempre un punto indispensable

Sábado 16 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Foto: Archivo

ASTANA, Kazakhstán.- Bulat Utemuratov, el poderoso presidente de la Federación kazaka de tenis que viaja en avión privado casi a diario y tiene, según Forbes, una fortuna de 2400 millones de dólares, desde un palco elevado observa la paliza que Diego Schwartzman le está dando a Dmitry Popko, por el segundo punto del repechaje de la Copa Davis. Son casi las siete de la tarde en este rincón de Asia central y el Peque, en la mejor temporada de su carrera, cierra el partido con un fulminante 6-4, 6-2 y 6-2 frente al 196° del tour, un rival que le lleva 26 centímetros de altura y saca a unos 200 km/h. Utemuratov, habitualmente de gesto adusto, luce todavía más contrariado viendo cómo el visitante, literalmente derrumba sobre el cemento de Astana a uno de sus tantos jugadores contratados (Popko nació en Rusia). El dirigente ensaya algunos aplausos, le estrecha la mano a Armando Cervone, el presidente de la Asociación Argentina de Tenis, y se marcha por los pasillos del Centro Nacional de Tenis. Quizás imaginó que luego de la victoria de Mikhail Kukushkin sobre Guido Pella, por 6-7 (5-7), 7-6 (7-5), 6-2 y 6-4, en el primer punto de la serie, al final del día se iría con casi todo resuelto. Pero la Copa Davis es cambiante, imprevisible y los estados de ánimo pesan. El punto del dobles [en esta madrugada desde las 5 de la Argentina, jugaban los debutantes Andrés Molteni y Máximo González frente a Kukushkin y Aleksandr Nedovyesov], como es habitual, puede marcar una tendencia. Pero todo puede suceder.

"Tenía una especie de deuda con la Davis. Me debía jugar bien y ganar un partido importante. Antes me había tocado bailar con la más fea y ahora estoy en un momento de mayor madurez y de muy buen nivel". El que se confiesa es Schwartzman, el 28 del mundo, que frente a Popko consiguió su primera victoria en la Davis. Antes, en 2015, había caído en dobles junto con Carlos Berlocq frente a los brasileños Marcelo Melo y Bruno Soares, y en singles ante el serbio Dusan Lajovic y el belga David Goffin. En Kazakhstán, el jugador entrenado por Juan Ignacio Chela es la carta principal. Es toda una experiencia hacer el ejercicio de dejar de ver la pelotita por unos momentos y fijar la mirada en los movimientos del Peque, en sus desplazamientos y apoyos, en los saltitos constantes que da, en lo bien preparado físicamente que se encuentra (obra de Martiniano Orazi, ex PF de Juan Martín del Potro). Y además, claro, gran parte del poderío de Schwartzman se basa en las devoluciones, sobre todo las de revés, que le salen muy naturalmente y con pimienta. Fue una maravilla ver cómo movió por toda la cancha a un grandote como Popko.

El ex top ten Martín Jaite, hoy comentarista de la Copa Davis por TV, fue el capitán del repechaje de 2014 ante Israel. En aquel desafío llevó a Schwartzman como quinto jugador. Demasiado evolucionó el Peque desde aquellos días. "Ha mejorado mucho todo su juego. Este año pegó un cambio muy grande desde lo físico, lo mental. Creo que cuando la pelota está en juego, es un tenista que se acerca a los primeros 15 del mundo. Mejoró su saque también. Y está más profesional. No es fácil ganar un partido así como frente a Popko, con tanta solvencia. Cuando vas mejorando y levantando el nivel, indefectiblemente tenés que cambiar cosas y estar más atento a muchos detalles. Y él lo está haciendo. Tiene muy pocas lagunas en los partidos, sobre todo cuando el rival es inferior y se corre el riesgo de subestimarlo", le expresó Jaite a la nacion.

Schwartzman le rompió el saque al kazako en seis de las diez oportunidades que tuvo. Logró 29 tiros ganadores (19 de drive, diez de revés) y consiguió porcentajes muy positivos de saque, sobre todo del segundo lanzamiento, que es cuando la tensión pesa más. Chispeante y divertido, se ganó la ovación de los aproximadamente 50 argentinos presentes en Astana. Inclusive, Schwartzman les tomó el teléfono y retrató varias selfies, con los hinchas detrás, claro.

Con un ánimo totalmente opuesto quedó Pella. El bahiense dibujó un comienzo serio, enfocado, con inteligencia. Ganó el primer set y tuvo dos set points sacando 5-4; sin embargo perdió el parcial y luego se desmoronó. "Estoy recontra híper caliente. Qué rachita que tengo, por favor... Siento que no cae ni una de mi lado. Estoy siempre ahí, ahí y pierdo. Decir que tengo que trabajar no sirve de mucho, porque ya lo hago. No hay mucho más que decir". Crudamente sincero, el zurdo describió su presente y sus encuentros de esta temporada en la Davis. En la primera rueda, frente a Italia en Parque Sarmiento, perdió sus dos singles, uno de ellos, el quinto punto de la serie ante Fabio Fognini, luego de haber ganado los primeros dos sets. Antes del match, Pella advirtió que trataría de variarle los ritmos y las alturas a Kukushkin y definitivamente lo intentó intercalando reveses de slice paralelos con cruzados con top. Esa estrategia, por momentos, no le permitió al kazako tomar ritmo y dominar con su destacado revés de dos manos.

Sin embargo, Kukushkin, que llegó al repechaje tras destacarse en el US Open (pasó la clasificación y llegó a la tercera rueda), empezó a olfatear dudas en el rival y tomó la chance que le dieron.

"Siempre el 1-1 en un viernes es importante, más allá de que teníamos posibilidades concretas de ganar los dos puntos. Kukushkin mostró muy buena categoría. El fin de semana es largo, estamos en carrera. Siempre es duro; uno quisiera estar 2-0 arriba, pero puede ser peor. Hay que tener paciencia", dijo el capitán, Daniel Orsanic, siempre analítico. La Davis es así. Y el vigente campeón resiste, lucha de pie.

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