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Polémica por la renovación de las estaciones del ramal Tigre

Expertos en patrimonio critican los cambios; para la empresa, la prioridad es mejorar el servicio

Sábado 16 de septiembre de 2017
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Con vecinos a favor, y otros en contra, Trenes Argentinos Operaciones (Sofse) avanza en la renovación de las icónicas estaciones del Ramal Retiro-Tigre de la Línea Mitre. Las nuevas obras cambiaron el aspecto de las antiguas casonas inglesas del ferrocarril, y el paisaje del amplio entorno arbolado y residencial que las rodeaba. El proyecto es parte de plan de modernización de las estaciones del Conurbano Norte por 214 millones de pesos que empezó a principios de año, y concluirá de forma escalonada en 2020, según adelantó la empresa.

Una de las tradicionales casas de estilo inglés está en la estación de San Isidro
Una de las tradicionales casas de estilo inglés está en la estación de San Isidro. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri

Actualmente se trabaja en las estaciones Martínez, San Isidro C, Acassuso, Beccar, Victoria, Virreyes y San Fernando, en el conurbano, y la estación Núñez, en la Capital. Mientras que algunas terminales son demolidas y levantadas prácticamente de nuevo, otras sufren modificaciones parciales. Determinados cambios son cuestionados por especialistas, pasajeros y vecinos: consideran que las intervenciones afectan el valor patrimonial de las casas de las estaciones, íconos de barrios como Martínez o San Isidro. Se trata de construcciones de estilo cottage, de perímetro libre, con cuerpo a dos aguas, y muros de ladrillos, inauguradas entre fines del siglo XIX y principios del XX, que ahora cambiaron su fisonomía y fueron rodeadas de locales comerciales.

Una de las más pintorescas, la de Martínez, dejó de lucir su característica fachada victoriana de ladrillo a la vista. Fue revocada y luego pintada. A su costado instalaron cuatro pequeños cubículos de cemento, que serán usados como negocios gastronómicos. Además, en los andenes de ambas direcciones, se colocaron nuevos refugios metalizados que interceptan la vista abierta, arbolada, típica de lo que fue una zona de quintas.

"Las obras afectan los valores patrimoniales y visuales. Fueron zonas que se consolidaron como suburbios elegantes, hitos urbanos con identidad propia que debieron ser debidamente preservados en su materialidad. Una serie de locales de ostensible indigencia estética y propósitos presuntamente comerciales, invade los entornos ya de por sí bastante degradados", dijo el investigador Oscar Andrés De Masi, autor del blog Viaje a las Estatuas.

El restaurador Marcelo Magadán opinó: "La destrucción del patrimonio ferroviario muestra a las claras la falta de sensibilidad y prudencia de los funcionarios respecto a su cuidado y preservación".

En Sofse afirmaron que se efectuaron consultas a la Comisión Nacional de Monumentos y Sitios Históricos antes de empezar las obras. Según el Decreto 1063/82, toda construcción de propiedad del Estado Nacional con más de 50 años de antigüedad, no podrá modificarse ni enajenarse sin la consulta previa a la Comisión de Monumentos, explicaron los especialistas. "En San Isidro pedimos que recuperen el ladrillo a la vista y en Martínez los autorizamos para pintar la casona", informaron desde la comisión.

Sin embargo, Sofse no consultó respecto de la instalación de los locales comerciales instalados alrededor de las casonas. La zona que rodea un bien histórico, lo que se llama área de amortiguación, debe también ser protegida, afirmaron los especialistas. "Edificio y entorno forman una unidad indisoluble que debe ser entendida y preservada en cada intervención", dijo Magadán.

Según la empresa, los trabajos se hicieron teniendo en cuenta en primer lugar los costos de los mismos: "Restaurar debidamente la casa de Martínez significaba una erogación de dinero muy importante, por eso sólo le dimos una lavada de cara. Preferimos utilizar esa plata para la modernización de la vías y otras mejoras que estamos llevando a cabo".

La estación Beccar fue demolida. Si bien no tenía las características arquitectónicas de Martínez o de San Isidro, se trataba de una construcción histórica, inaugurada a principios del siglo XX. Ahora, los vecinos dudan de que la flamante obra sea de mejor calidad que la anterior: "No me parecía fea la estación que teníamos antes. Espero que al menos no saquen el puente peatonal de hierro, tan característico de la zona", dijo Elena Díaz, una vecina.

Sofse informó que los trabajos en las estaciones son parte de un conjunto de obras que se llevan a cabo para renovar todo el ramal a Tigre de la Línea Mitre, con una inversión de 5700 millones de pesos. "Mejorará la confiabilidad del sistema, la calidad y el tiempo de viaje, y permitirá que los pasajeros viajen más cómodos y seguros, beneficiando a 69.000 usuarios por día hábil", prometieron.

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