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Para los analistas, hay una abultada agenda pendiente

Dicen que se necesita una reforma fiscal, atacar el déficit y sostener la actividad

Sábado 16 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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BARILOCHE.- Ya quedó atrás la incertidumbre por el resultado de la elección de octubre. Luego de las PASO, economistas, analistas y empresarios dan por descontada la victoria del oficialismo. Pero, lejos de que esto brinde previsibilidad, los ejecutivos están más expectantes que nunca por la agenda que viene.

En la segunda jornada de la 38» Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el eje del debate fueron las prioridades económicas que debe tener el Gobierno. Por un lado se encuentra la gran esperada reforma tributaria, necesaria para aliviar la presión fiscal. Pero por otra parte preocupa el déficit fiscal, que se ve reflejado en el aumento de la financiación externa, la demora en la baja de la inflación y el atraso cambiario.

Para Facundo Gómez Minujín, presidente del JP Morgan, los ejes por los cuales pasan los problemas y las oportunidades en la Argentina son el déficit, la reforma de la Justicia y el mercado laboral. "Éste fue un año de transición, el año pasado fue de preparación y el que viene es de despegue. El Gobierno cumplió con la salida del cepo y el arreglo con los holdouts, ahora la pelota está del lado del Poder Legislativo, que es el que debe aprobar las medidas necesarias para que se lleven a cabo las reformas estructurales", indicó.

Luego dijo que el país está al límite máximo de la presión impositiva. "Un empresario tiene un nivel de presión impositiva insoportable; es parecido al que tienen los países desarrollados, pero no existe la misma contraprestación al ciudadano. Lo mismo ocurre con el gasto que se destina a la Justicia, pero su eficiencia no es la misma que tienen los países desarrollados", enfatizó.

Además, Gómez Minujín indicó que la única forma de bajar el déficit fiscal es haciendo que el gasto del Estado no crezca por encima de la inflación. "Prefiero tener un nivel de déficit superior a lo que el Gobierno espera, pero que el país siga creciendo", afirmó, y coincidió en la proyección de crecimiento de 3,5% del PBI para 2018 que presentó ayer el ministro Nicolás Dujovne en Diputados.

Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, también dijo presente en Bariloche y, antes de trazar su hoja de ruta para el programa macroeconómico que viene, aclaró que quiere mucho al Presidente. "Después de octubre las circunstancias le abren el camino a Macri para ocho años, pero ojo que los entornos se vuelven malísimos cuando pasa; hay que tener cuidado porque el poder emborracha", advirtió.

Y luego hizo un análisis que desalentó al empresariado: "El sector privado espera el milagro con el impuesto al cheque y la reforma tributaria, pero el gasto hay que bajarlo, ¿quién sustituye la realidad?", preguntó.

El economista proyectó dos bandos: agenda de reformas vs. agenda fiscal. "La agenda pro inversión incluye la reforma tributaria, que yo también quiero que se lleve adelante. Pero no somos Australia, hay que ordenar las instituciones primero. Con siete puntos de déficit fiscal, después es el Banco Central el que lo financia, el que saca agua de la canoa", afirmó.

Al finalizar, Melconian mostró la imagen de un cubo mágico, donde cada cara representaba un desafío por solucionar difícil de compaginar. "Hay que lograr bajar el déficit fiscal, pero sin bajar la actividad económica ni subir la presión tributaria. Queremos que baje la tasa de interés, pero sin renovar las Lebac. Es necesario subir el tipo de cambio, mejorar el salario real y reactivar la economía, pero sin despertar la inflación ni empeorar la competitividad. Es difícil lograr todo junto, pero la buena noticia es que hay países que lo han hecho", concluyó.

El economista Marcos Buscaglia afirmó que el Gobierno se enfrenta a inconvenientes: "Algunos terminan con la elección de octubre. Sin embargo, la mayoría de los argentinos prefiere una economía cerrada y un Estado grande, es difícil crecer así. Con este panorama va a seguir chocando cualquier intento de cambio", analizó. Y Gustavo Cañonero, director en Grupo SBS, dijo que el país empieza a ser normal, pero que primero "hay que demostrar que el proceso que comenzó es irreversible". Luego comparó las ventajas y desventajas del gradualismo: "Los pros son que permite quebrar el rechazo político y permite amortiguar algunos de los costos del cambio. La contra es que en la transición para bajar la inflación se necesita un tipo de cambio más apreciado, y así las inversiones también se retrasan".

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