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El derrumbe en los segundos tiempos, un karma del que los Pumas no logran salir

Al igual que en el cruce ante los All Blacks, los últimos 40 minutos resultaron una pesadilla; "Ojalá en algún momento se dé el partido que tanto soñamos", dijo el capitán Creevy

Sábado 16 de septiembre de 2017 • 12:42
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Los Pumas sufrieron otro duro traspié en el Rugby Championship
Los Pumas sufrieron otro duro traspié en el Rugby Championship. Foto: Villar Press

CANBERRA, Australia.- Que el minuto 53 aparezca como bisagra en la gira de los Pumas por Oceanía no se antoja un capricho del destino. Tampoco lo es que en cada uno de los segundos tiempos tanto frente a Los All Blacks como ante Australia el elenco argentino haya sido borrado de los compromisos del Rugby Championship. En cuanto a los números la ecuación resulta similar: en Nueva Plymouth, los albicelestes se fueron al descanso en ventaja, situación que volvió reiterarse en Canberra. El resto de la historia también se repite: incapacidad para resolver en los metros finales, desconcentraciones y fallas pronunciadas en los primeros tackles. Todo en los segundos 40 minutos, lo más visible que dejó esta gira por Oceanía. Y mucho desde ese punto de inflexión que resultó el infortunado minuto 53: en Nueva Zelanda, cuando Sopoaga acertó a los palos una conversión tras un try de Fifita e igualó un marcador que funcionó como punto de partida para un vendaval de los hombres de negro. Frente a Australia, el reloj estaba clavado en el mismo número cuando Folau penetró la defensa, convirtió Foley (24-13) y la historia empezó a tener aroma a cosa juzgada. Regresaron los viejos errores y el derrumbe en los segundos tiempos se transformó en moneda corriente en los Pumas.

El resultado final 45 a 20 en la gélida noche de Canberra generó que la Argentina sume su cuarta derrota consecutiva en el certamen que reúne a los cuatro mejores equipos del hemisferio Sur. No obstante, el arranque del seleccionado argentino había sido para ilusionarse. Hourcade les había solicitado a sus jugadores especial atención para no sufrir tries repentinos como en cada uno de los últimos tres encuentros en los que se midieron con los Wallabies fuera de la Argentina. La estrategia se cumplió. Con una utilización del pie inteligente y criteriosa por parte de Sánchez, los Pumas pusieron la pelota en campo rival. Una acción continuada por intermedio de los delanteros le dio el primer try del partido a Landajo a los 22 minutos. Con paciencia, el movimiento previo a la conquista nació 14 fases atrás jugando con buenas conexiones.

Luego del descanso, emergieron los Wallabies con sus mejores recursos, con la cabeza fría y punzantes para definir. "En el vestuario no precisé hablar porque los mismos jugadores lo hicieron. Se dieron cuenta de la ausencia de liderazgo en la cancha. No intentaron esconderse de la falta de intensidad y las urgencias", confesó el entrenador Michael Cheika. Australia salió convencida a someter con su juego dinámico y su presión constante. Metió dos tries consecutivos que alejaron al equipo argentino del partido. Los dirigidos por Hourcade fallaron en los primeros tackles y a los 4 minutos llegó el try de Kepu. Fue demoledor el arranque de los Wallabies y enseguida anotaron nuevamente por intermedio de Folau. Con la pelota en sus manos los de Cheika perforaron y tomaron las riendas del encuentro.

A los Pumas les sigue costando una enormidad proteger aquello que consiguen en la etapa inicial. Porque resulta evidente el quedo de los argentinos después de los pequeños avances logrados. El scrum volvió a tener fallas; no pudieron traducir en puntos cuando tuvieron la pelota en su poder en los 22 metros rivales y dinamitaron todo indicio de superación. Avanzar y no marcar neutraliza toda chance de escapar de la adversidad.

Australia ya no tuvo obstáculos para ejecutar su modelo. Se lanzó a jugar en velocidad; lo hizo con precisión y variantes. En los últimos ocho minutos marcaron tres de sus seis tries. Fueron las estocadas finales. La sucesión de llegadas al ingoal argentino resultó una prolongación angustiante de los sucesos de hace una semana en Nueva Plymouth. Una imagen repetida.

Se reconoce una modificación en la disposición albiceleste, aunque ese ímpetu no haya sido un valor suficiente para vulnerar la prestancia de los australianos. Los Pumas no pudieron quebrar la tendencia y continúan con las manos vacías en este Rugby Championship. En las valijas del viaje de regreso nuevamente habrá más preocupaciones que certezas.

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