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El River suplente sufrió pero hizo los goles que le faltaron en Bolivia: le ganó 3-1 a San Martín en San Juan

Borré y Auzqui adelantaron al equipo de Gallardo, pero los locales descontaron y estuvieron cerca del empate; al final, el debutante Marcel Picazzo marcó el gol definitivo

Lunes 18 de septiembre de 2017
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San Martín de San Juan-River
San Martín de San Juan-River. Foto: LA NACION / Marcelo Aguilar

SAN JUAN.- El fútbol es un deporte que por momentos no tiene lógica. Muy pocas son las ecuaciones posibles con iguales resultados. Escasean las normas y las previsiones. La dinámica de lo impensado hace que todo pueda ocurrir. Pero, quizás, hay señales que se pueden tomar como referencia. Por eso, que River haya marcado dos goles en los primeros 25 minutos ante San Martín en San Juan es un aliento de cara a lo que el entrenador Marcelo Gallardo describió como el desafío más importante de sus tres años en el club: buscar la clasificación a semifinales de la Copa Libertadores en casa tras haber perdido 3-0 con Jorge Wilstermann. Pero, a su vez, que le hayan vuelto a marcar luego de tres tiros de esquinas sucesivos, es una preocupación. Lo que debe hacer el jueves y lo que no, sucedió.

La mayoría de los intérpretes cambiaron porque River presentó un equipo alternativo, pero los primeros gritos salieron de las gargantas de dos que dijeron presente en la derrota en Cochabamba. Borré y Auzqui festejaron en el primer tiempo en el Estadio Ingeniero Hilario Sánchez de cara a los 1500 hinchas neutrales que alentaron al Millonario. Dos llegadas, dos goles. Toda la eficacia que necesitará para golpear de entrada y lograr lo que hoy asoma como una hazaña ante el equipo boliviano.

Gallardo armó un equipo con mayoría de suplentes
Gallardo armó un equipo con mayoría de suplentes. Foto: LA NACION / Marcelo Aguilar

Eso sí, como contracara, el DT se llevará el tanto en contra de Auzqui para el 2-1 luego de un cabezazo de Barboza -de mal partido- que sacó Batalla. Tal como ocurrió en los primeros minutos en Bolivia previo al gol de Zenteno, la defensa no logró afirmarse en una catarata de pelotas al área entre los 36 y los 38 minutos de la primera parte y San Martín logró el descuento. Luego, el juvenil Picazzo puso el 3-1 en el cierre de un segundo tiempo que tuvo situaciones para ambos equipos.

Está claro que el mundo River tiene la cabeza y el corazón apuntando al próximo jueves, pese a que el festejo en tierras sanjuaninas le permite continuar en la cima de la Superliga junto a Boca, con nueve puntos sobre nueve posibles. Es que el golpe que le propinó Wilstermann dejó sentido al equipo de Gallardo, quien decidió arribar a San Juan con una delegación integrada por un puñado de titulares, mayoría de suplentes y algunos juveniles.

En el primer viaje al interior del país de los cuatro que tendrá en el calendario -restan Talleres de Córdoba en la séptima fecha, Patronato de Paraná en la decimonovena y Colón de Santa Fe en la vigesimosexta-, Moreira y Borré fueron los únicos dos hombres que volvieron a salir en el once inicial respecto del juego por Copa. Además, Batalla cumplió en su regreso al arco tras dos meses, y Rojas, de buena tarea, completó 90 minutos tras quedar marginado de los últimos dos partidos por lesión.

El Muñeco tuvo la posibilidad de observar a distintos jugadores que no suelen tener mucho rodaje, como Montiel y Saracchi, quienes hicieron un muy buen partido en defensa. Además, hizo debutar oficialmente en el club a Barboza y también, por la fatiga muscular que dejó afuera a De La Cruz, le dio la chance a Matías Moya, el juvenil enganche de la Reserva, que sumó su segundo partido en primera con 19 años.

El 3-1 en San Juan también le permitió al DT sumar dos nombres más a la lista de juveniles que hizo debutar en primera, que ya llega a 20: Alan Marcel Picazzo, delantero de 18 años quien hizo su presentación con gol, y Santiago Vera, volante derecho de 18 años. En tanto, Kevin Sibille, marcador central de 19 años, se quedó en el banco por tercera vez.

La noche sanjuanina dejó situaciones para repetir y otras para corregir. La victoria es un empujón necesario, pero el trabajo mental de los próximos días será vital. Se acercan horas intensas y de puro nerviosismo para River, que este lunes se entrenará por la tarde tras regresar al mediodía a Buenos Aires en vuelo chárter. El plantel necesita pura calma para afrontar el duelo que definirá el futuro del semestre. Por eso, no se descarta una posible concentración para martes y miércoles, lejos del Monumental y de Ezeiza. Todo está por verse.

El resumen del partido

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