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Acusan al cirujano que mató a un ladrón

La fiscal elevó el pedido para juzgar a Villar Cataldo por homicidio

Domingo 17 de septiembre de 2017
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Foto: Archivo

Una fiscal pidió que el médico cirujano que el año pasado mató de cuatro balazos a un ladrón en la localidad bonaerense de Loma Hermosa vaya a juicio oral, pero acusado de un homicidio agravado, por lo que podría ser condenado a una pena de hasta 25 años de cárcel.

Se trata del episodio protagonizado por Lino Darío Villar Cataldo, de 62 años, de nacionalidad paraguaya, que el año pasado reavivó el debate en torno a la legítima defensa.

Si bien tanto ante la Justicia como en diversas entrevistas a la prensa Villar Cataldo siempre se mostró arrepentido y seguro de haber actuado ante el peligro que corría su vida, la fiscal de San Martín a cargo de la causa, Diana Mayko, nunca le creyó y así lo dejó plasmado en su requerimiento de elevación a juicio.

"Cuando el encartado decidió disparar contra Krabler (Ricardo, de 24 años) ya no estaba en riesgo su vida, sino sólo el derecho de propiedad que tenía respecto de un automóvil asegurado. Su conducta entonces devino desmedida, puesto que en su afán de retener su automóvil ha afectado el bien jurídico de más valor, es decir la vida", señaló la fiscal en el requerimiento al que tuvo acceso Télam. "No resulta necesario ni racional ultimar al ladrón para recuperar el botín", concluyó Mayko en su dictamen.

La fiscal pidió que Villar Cataldo -quien se encuentra en libertad por una excarcelación extraordinaria- sea sometido a juicio oral acusado de un "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", delito que prevé una pena de 10 a 25 años de cárcel.

El hecho ocurrió el 26 de agosto de 2016, minutos antes de las 20, cuando el médico se retiraba con su Toyota Corolla del consultorio de la calle Ombú al 6000, en Loma Hermosa, y fue abordado por un delincuente, que le dio un culatazo en la cabeza, se subió al vehículo con fines de robo y terminó muerto de cuatro balazos efectuados por el imputado con una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros.

El imputado declaró que siempre que sacaba el auto, "por seguridad", dejaba en el cantero de la reja de la vivienda su pistola, pero la fiscal consideró que el médico tenía el arma entre sus ropas.

"No se ha verificado la legítima defensa alegada por Villar Cataldo", afirmó Mayko.

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