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En La Pampa, se vende hacienda por no poder alimentarla

El agua cubre gran parte de los campos y no hay caminos para ingresar

Lunes 18 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
En La Pampa, se vende hacienda por no poder alimentarla
En La Pampa, se vende hacienda por no poder alimentarla. Foto: Archivo / Santiago Hafford / LA NACION

El norte de La Pampa está muy complicado por el agua desde hace un año; si no es por evaporación, no hay desagote. Nunca terminó de bajar, cuando las últimas lluvias empeoraron la situación y ya se esperan nuevas por la temporada que se inicia. Los productores no encuentran otra salida que achicarse, vender animales -la zona es primordialmente ganadera y buscar alternativas de negociación para los arrendamientos.

Sergio Gareis tiene su campo sobre la ruta 35, a siete kilómetros de Realicó; arrienda otro en la zona. "Mi ventaja es que puedo sacar la producción porque estoy sobre la ruta -dice a LA NACION. Los caminos vecinales no se pueden transitar, se hacen largos rodeos para salir; llevaban años de falta de mantenimiento y por eso no quedó nada. Ahora, en medio del barro, tampoco se pueden arreglar."

En 2016 hizo poco trigo y en esta campaña, nada, porque no hubo piso para entrar: "Las sembradoras no pasan; todavía hay lotes de soja y mucho maíz por levantar cuando falta un mes para empezar la cosecha gruesa; la siembra bajará porque hay lotes muy complicados".

Gareis vendió hacienda -hace invernada y recría porque se le terminó el grano propio y los royos quedaron bajo el agua. "Estamos cansados, con ganas de bajar los brazos; hartos de encajarnos con las máquinas, de romper equipos. Hay desánimo y mucha desilusión", se queja.

La historia de Martín Navarro es similar. De 650 hectáreas, 450 son lagunas y anegamientos. Pudo cosechar 120 hectáreas de 267 sembradas de soja y tuvo que mover 350 cabezas de ganado a una zona más alta, alquilada. "Todo está roto, no hay por dónde pasar; los alambrados, tanques y bajos están destruidos. Está comprometida la situación a futuro."

En Falucho, 20 kilómetros al sur de Realicó, Orlando Roggia lleva seis meses en emergencia. Un campo que alquila de 447 hectáreas quedó totalmente inundado y el propio está cubierto de agua en su mayor parte. Las lagunas naturales se desbordaron, las napas están altas y cuando hay algo de evaporación, los suelos están arruinados por la sal. "Los problemas sanitarios son muchos, aumentaron por la humedad -describe, la mortandad es alta, se ven muchas caídas por pérdida de magnesio. Y es un problema entrar, llevar alimentos."

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