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El boxeo se puso de pie con la inolvidable pelea entre Canelo y Golovkin

El mexicano estuvo más cerca, pero el kazako retuvo el título mundial en un combate tan electrizante que la revancha ya está en marcha

Lunes 18 de septiembre de 2017
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Foto: AFP

LAS VEGAS. Al menos en el boxeo, la soledad y la euforia pueden convivir al mismo tiempo y mutar de estado y dueño por una sóla consecuencia: el resultado de la pelea. Y este viejo adagio del ring reapareció como un fantasma infiel en el teatro de operaciones del magestuoso T'Mobile Stadium de Las Vegas, un recinto circular de tres plantas, platea, balcón español y gradas generales de asientos acolchados, cuando los 22.350 espectadores viraron sus ánimos por el "desvanecimiento" del sueño mexicano en el desierto de Nevada.

El kasako Gennady Golovkin ( 72.574 kg) , enfundado en la coraza que sus 20 peleas mundialistas, le tejieron -sin mayor riesgo ni gran jerarquía- supo sobrellevar anímicamente el desamparo y la agresividad receptiva de un silbído penetrante, el que la marea azteca que desbordó Las Vegas le tributó como si fuese el bandolero más buscado. Y en modo cruel, lo despidió con aplausos cuando bajó del ring con su corona mundial mediano (CMB-FIB-AMB), tras un empate controvertido frente a Saúl "Canelo" Álvarez (72.574 kg), oriundo de Guadalajara, que cargó con la culpa y el deshonor de un veredicto que pudo haberlo favorecido y que opacó su desempeño en uno de los mejores combates de los últimos años.

Una decisión alocada y repartida originó la igualdad.Adelaide Bird, optó por Canelo 118 -110, en modo horroroso; Dave Moretti, falló 115-113, para Golovkin, y Don Trella, sentenció empate en 114. La tarjeta de la nacion indicó 115 -113 para Canelo, en base a ganar los rounds 1,2,3,8,10,11.12 y perder los restantes.

¿Qué le faltá a Álvarez para ser reconocido como ganador? Una entrega superior. Convertir su muy buen trabajo en un faena excelente, que no pudo darse porque reguló en demasía. Especuló -excesivamente- sobre el cuadrilatero y no aumentó sus ataques en los momentos favorables. Golovkin se mostró sensible a sus golpes y por eso Canelo debió arriesgar más de la cuenta. No hacerlo es un pecado mortal para ley del boxeo mariachi, que se lo expresó con una agria despedida. Álvarez no bombardeó como lo hacía Pipino Cuevas ni combinó golpes como Julio César Chávez.

Canelo Álvarez, a los 27 años, con una carrera de 48 éxitos (34 KO), una derrota y dos empates, perdió una gran chance. Le faltó convencer un poco más para quebrar el reinado del kasako."Golovkin no es el monstruo que decían, pese a que tiene un poder diferente a otros. Pensé que iba ganando mientras peleaba, round a round", expresó tras la contienda.

¿Qué ofreció el campeón para conservar su cetro? Gennady se mostró seguro y ducho en estos escenarios hostíles. Sabe de la miseria, del dolor y el sufrimiento. Social y deportivo. Todavía conmemora la muerte de su hermano, como consecuencia del desastre nuclear de Chernovil . A los 35 años, comienza a convivir con un envejecimiento boxístico evidente, dado en sus dudas para "cruzarse" a fondo, en circunstancias óptimas y en su repetido andar sobre el ring.

Quebró a Canelo, tras perder los primeros tres rounds consecutivos, pero se quedó sin final. Y ahí estuvo la diferencia. Si bien fue parte de una gran pelea y mantuvo su corona, no logró elevarse como el N° 1 del momento, ni entrar en comparaciones con los mejores campeones de la historia. No le fue fácil protagonizar el primer gran derby de su campaña invicta de 37 éxitos(33 KO) y una igualdad.

El empate no le cae mal a la industria del cuadrilátero. Se prevee un desquite para mayo próximo, con el mismo nivel de expectativa y consumo. El boxeo necesitaba un combate así. Los fallos de este tipo, contradictorios y con apreciaciones adversas, terminan entusiasmando y anticipando lo mejor. Algo semejante ocurrió hace treinta años, cuando Sugar Ray Leonard batió a Marvin Hagler, en el Caesars Palace, donde todos opinaron en modo contradictorio. Como pasó en toda la historia de este deporte, desde que comenzaron a gestarse los clásicos del ring. Inolvidables y adaptados a la versión de quién la cuente.

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