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Julio Falcioni le da vida al corazón de Banfield con un cuarteto de pasado en Boca

El Emperador construye a una versión del Taladro que se sostiene en Dátolo, Bertolo, Cvitanich y Mouche

Lunes 18 de septiembre de 2017
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Foto: LA NACION

Para romper la línea de cinco defensores que dispuso Racing, Banfield apeló ayer a una jugada bien sencilla: tras un lateral largo por la raya, Pablo Mouche aguantó la marca de Torsiglieri, fue hasta el fondo de la cancha y envío un centro preciso al que Darío Cvitanich sólo tuvo que decirle que sí con la cabeza para vencer a Javier García. Una fórmula, dirían los antiguos relatores, vieja como el fútbol. No sólo por el desborde del wing y el cabezazo del centro delantero: Mouche y Cvitanich, dos ex Boca, son dos hombres conocidos por Julio César Falcioni, quien apuesta por la misma dupla delantera con la que fue campeón del Apertura 2011 con el xeneize.

Si todos los nombres propios dichos hasta acá tienen algo que ver con Boca, no es casualidad: de los 22 jugadores que salieron ayer al estadio Florencio Sola, ocho habían vestido la camiseta azul y oro. Por el local, además de la dupla de ataque, Jesús Dátolo y Nicolás Bertolo; Marco Torsiglieri, Marcelo Meli, Javier García y Ricardo Noir en la Academia. Para Cocca, los cuatro con pasado xeneize son apenas piezas de recambio que ayer tuvieron sus minutos para mostrarse y no lo aprovecharon demasiado. Para Falcioni, en cambio, ese cuarteto es el alma del equipo: son los nombres que le dan la jerarquía futbolística y, además, la templanza en un equipo de jóvenes.

Del equipo base con el que Banfield le peleó el torneo a Boca hasta la penúltima fecha del campeonato pasado, al Taladro se le fueron cinco jugadores: Hilario Navarro, Alexis Soto, Emanuel Cecchini, Brian Sarmiento y Carlos Matheu. Para reemplazar a esos valores, Falcioni sólo pidió dos nombres distinguidos: Mouche y Dátolo. "Somos un equipo con muchos jóvenes. Hoy terminamos con nueve chicos del club. Ellos dos, como Nico, Darío y Renato (Civelli) son los que nos deben dar la madurez para este tipo de partidos", explica el entrenador, campeón en 2008 e ídolo del club, al punto que le están preparando una estatua con su figura.

A lo largo de la temporada pasada, el Taladro transformó su estadio de Peña y Arenales en una garantía: sólo perdió dos juegos, ante el campeón Boca y, justamente, ante Racing. Este torneo lo arrancó con dos victorias en dos juegos, lo que hace ilusionar a su gente porque ven continuidad y sentido de pertenencia con el proyecto. "Somos un equipo en formación. Hoy le ganamos a Racing, que no tenía nada de alternativo, porque por Ibargüen pagaron cuatro millones de euros. Eso nos marca que estamos bien. Por ahora estamos en el lote de los que pelean. Por ahora decimos eso...", se entusiasma Falcioni sin dejar de aportar una sonrisa, fiel a su estilo.

El DT edifica sobre bases sólidas y además quiebra rachas adversas: el gol que llegó de la conocida conexión entre Mouche y Cvitanich sirvió para romper una seguidilla de nueve años sin victorias como local ante la Academia. La última había sido en el Apertura 2008 (1-0), con Jorge Burruchaga como entrenador y con un gol de Jerónimo Barrales. Además de haber sido campeón y de llevar al equipo del Sur a dar pelea en el plano internacional en cada uno de sus tres ciclos, Falcioni tiene la particularidad de haber roto varias de esas marcas como técnico de Banfield: en 2003 le puso fin a más de 40 años sin poder ganar en Liniers y el año pasado cortó la sequía de casi 15 años sin victorias en Rosario, ante Newell's. Ayer sumó una medalla más: "No son logros míos sino de los jugadores", minimizó el ex arquero.

Con interlocutores de confianza, armó un equipo a su medida. Durante los noventa minutos, incluso con la necesidad de ir a buscar el partido desde los 18 del primer tiempo, Racing sólo logró tener un tiro al arco: fue un derechazo de Noir luego de un centro atrás de Cuadra. El dato no sólo habla de las limitaciones que tuvo el equipo improvisado que armó Cocca, sino también del buen trabajo defensivo del local, que transformó a la Academia un equipo inocuo incluso con los ingresos de Triverio y Licha López.

Al muro de contención que tiene armado Falcioni, el póker de los ex Boca se encarga de darle la sorpresa. Cualquiera puede cambiar el resultado de un partido con una jugada individual o con una asociación como la que existió ayer. Quizás el único caso que sorprenda es el de Dátolo, que tras ocho temporadas fuera de las canchas argentinas volvió con una versión distinta: ya no es el zurdo que va y viene pegado a la racha como un volante utilitario y de buena pegada. Ahora muestra una versión más cerebral, con el 10 en la espalda y algunas pisadas que demuestran su técnica. Los cuatro además tienen el plus de haber sido campeones con el xeneize.

La presencia del DT fue clave para que Cvitanich decidiera regresar al club el año pasado. Y que estuvieran el capitán y Falcioni también aportó a la vuelta de Dátolo. Luego se sumó Mouche: "Que estén Falcioni, Cvitanich, Dátolo y Bertolo me convenció para venir", dijo el N° 7 al llegar. Todos ellos son el corazón de un equipo que, como todo en Banfield, late al ritmo entrenador: las banderas, las ovaciones y los mimos nunca faltan para el técnico, que se siente a gusto en el Taladro y que disfruta de tener cerca a sus ex dirigidos en Boca. Tanto le gusta que, a excepción de Bertolo, durante el segundo tiempo Falcioni sacó a Cvitanich, Dátolo y Mouche. Un poco para cuidarlos desde lo físico pero también, por qué no, para tenerlos todavía más cerca.

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