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Maíz tardío: los secretos para ganar en rendimiento

Expertos abordaron diversos temas del cultivo en el 2° Congreso de maíz tardío de Dow AgroSciences

Martes 19 de septiembre de 2017 • 15:13
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Gustavo Ferraris, del INTA, habló sobre la fertilización del cultivo
Gustavo Ferraris, del INTA, habló sobre la fertilización del cultivo. Foto: Puken

En la última campaña agrícola, más de la mitad del maíz se sembró en fechas tardías. De esta manera, esta opción de siembra sigue creciendo y de sus novedades en materia de manejo y nuevos productos se habló en el 2° Congreso de maíz tardío, que organizó Dow AgroSciences en Pilar.

Según la empresa, es posible hacer crecer los rendimientos de maíz tardío al mismo nivel de los del maíz temprano sin necesidad de hablar de rendimientos potenciales. Inclusive, destacan que el cultivo es clave ante el escenario de excesos hídricos.

"Más de la mitad del maíz argentino se sembró en fechas tardías en la última campaña. Y, dadas las condiciones de anegamiento que se ve en muchas provincias del país, el maíz tardío es la clave para poder ocupar esos ambientes", expresó Juan Lariguet, gerente de semillas de la firma.

Para Fernando Andrade, investigador del INTA Balcarce y el Conicet, entre las posibilidades de mejora del maíz tardío es clave "adecuar el manejo del cultivo, la densidad de plantas, la nutrición y la fecha de siembra". En esa línea, indicó: "consideremos que el rendimiento potencial del maíz tardío cae en la medida en que atrasamos la fecha de siembra; a más latitud, más caída".

Además de alcanzar un mismo rinde medio que un maíz temprano, el maíz tardío aporta estabilidad. "Esa estabilidad es explicada desde una base más alta de peso de grano, lo que hace que el maíz tardío, en la sumatoria de los años, termine dando en promedio, mejores rendimientos que el temprano. El tardío fija los pisos y eso es clave en el sistema productivo argentino", indicó Gustavo Maddonni, de la cátedra de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA),

"El llenado del maíz tardío esquiva a problemas climáticos. Lo interesante a ver es que con 6000 granos obtenemos casi 120 quintales por hectárea. La clave: que la fecha de siembra no determine una caída en el número de granos y que se pueda sostener el rendimiento con mayor peso", expresó.

Aníbal Cerrudo, del INTA Balcarce, se refirió a la densidad de siembra y al manejo del cereal en ambientes marginales. "En el análisis de materiales tardíos, notamos que se eleva la producción en todos los ambientes, se escapa de la fecha de estrés y la floración ocurre en febrero, una fecha mucho más favorable. En cambio, el efecto del estrés en fechas tempranas es extremadamente alto, por eso conviene tener materiales tardíos que, aunque dan una ventana de rentabilidad un poco menor, la misma será más segura", señaló.

Según el técnico, "la nobleza del maíz hacia la eficiencia del uso del agua, sumado a un esquema de manejo de bajas densidades, permitió que se abran nuevas fronteras agrícolas en el sudoeste de Buenos Aires. Donde antes era impensado la agricultura, hoy se hacen maíces que permiten una integración al sistema ganadero de la región, e inclusive se exportan desde el puerto de Necochea".

Entre otros disertantes, Gustavo Ferraris, del INTA Pergamino y Gustavo Elías, integrante del departamento técnico de Yara, se refirieron a la eficiencia de uso de nutrientes en siembras tardías. "El efecto del zinc no debe ser descuidado. Hay que aplicarlo en fecha temprana porque eso optimiza el potencial de rendimiento de un material de siembra tardía", enunció Elías. "Hay que salir del esquema mental de que el maíz tardío no necesita niveles de fertilización. Requiere menos aplicación, porque hay menor mineralización del nitrógeno en la fecha en que se lo siembra, pero eso no significa que no requiera nitrógeno", sostuvo Ferraris.

El experto precisó que el maíz tardío, manejado adecuadamente desde la fertilización, en el norte de Buenos Aires encuentra mejores rendimientos que un maíz temprano. "Un buen planteo nutricional responde de la misma manera que en cualquier maíz, y en el tardío no es la excepción. La diferencia es que se arranca desde una base más alta de nitrógeno por la fecha de siembra", desarrolló.

La fecha de siembra tardía, por una influencia básica de la temperatura, tiene una mayor cantidad de enfermedades foliares en el cultivo. "Por eso, los genotipos que se utilicen tienen que ser altamente tolerantes a esas enfermedades, o bien el productor debe armar, en caso de no contar con un genotipo tolerante, un plan de control", señalaron María de la Paz Giménez Pecci y Roberto de Rossi, del INTA Córdoba y de la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

"Dow AgroSciences es la única compañía que tiene un foco realmente puesto en este cultivo tardío. A los híbridos NEXT 20.6 PW y NEXT 22.6 PW presentados en 2016, la compañía sumó una tercera pata de ese modelo, que es el híbrido 25.8 de genética tropical, para completar de norte a sur y de este a oeste todos los ambientes de la Argentina con el mejor maíz tardío", señaló Lariguet.

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