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La causa más frecuente de hipotiroidismo es de origen autoinmune

Una patología frecuente y la gran mayoría de los pacientes son mujeres

Miércoles 20 de septiembre de 2017 • 00:18
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Para comenzar digamos que no se trata de una enfermedad rara ni mucho menos. Es más, es sumamente frecuente. Para hacernos una idea consideremos que se calcula que en La República Argentina hay aproximadamente 2 millones de personas que padecen esta enfermedad. La glándula tiroides es una estructura que se encuentra en la parte anterior del cuello y tiene forma de H. Para ubicarnos anatómicamente digamos que está en la región de la nuez de Adán. Esta glándula segrega una hormona que se denomina justamente hormona tiroidea.

Antes de continuar me gustaría decir dos palabras sobre lo que se entiende por hormona. Una hormona es una sustancia que es segregada por una glándula y que se vierte al torrente circulatorio, es decir a la sangre. Por intermedio de la sangre llega en consecuencia a cualquier parte del organismo para ejercer su acción específica. Esta definición se adecúa exactamente a la de la hormona tiroidea, ya que ésta es segregada por la glándula homónima. La función básica de la glándula tiroides es nada más y nada menos que controlar nuestro metabolismo.

El metabolismo no es otra cosa que las funciones biológicas de todas nuestras células. Ese metabolismo se mantiene dentro de un rango en el cual nos encontramos en condición de salud. La disminución de la hormona tiroidea, como en el caso del hipotiroidismo, disminuye ese metabolismo y de ahí las consecuencias que genera. El hipotiroidismo puede producirse por la falta de ingesta de yodo, ya que el mismo es necesario para que la glándula tiroidea fabrique la hormona correspondiente. Sin embargo esta causa ya no es frecuente debido a que el yodo es añadido a la sal común de mesa y en tanto ello todos tenemos el suministro necesario de yodo para fabricar la hormona tiroidea requerida.

La causa más frecuente de hipotiroidismo en nuestro medio es de origen autoinmune, es decir que nuestro propio organismo genera anticuerpos que atacan a la glándula produciendo hipotiroidismo. La forma de enfermedad autoinmune de la glándula tiroidea más común es la denominada tiroiditis de Hashimoto.

Respecto a quienes resultan ser más afectados por el hipotiroidismo, cabe señalar que el mismo se presenta con una fuerte prevalencia en la mujer respecto al hombre, a razón de aproximadamente diez a uno. Es decir, es más común en la mujer que en el hombre. En términos generales y como consecuencia de la disminución del metabolismo que implica la disminución de la producción de hormona tiroidea, los síntomas más frecuentes resultan ser el cansancio, la somnolencia, el aumento de peso, la sequedad de la piel, la caída del cabello, la intolerancia al frío, alteraciones menstruales, y otras tantas modificaciones o síntomas dependiendo del grado de hipotiroidismo y de la persona de que se trate. Algunas veces, y sobre todo cuando el cuadro es muy importante puede observarse un edema o acumulación de líquido en los párpados, la formación de labios gruesos, voz ronca, piel gruesa, y caída de cabello que puede ser muy importante e incluso llegar a la alopecia.

¿Qué pasa con el corazón de la gente con hipotiroidismo?

Debido a su relación con el metabolismo, el sistema cardiovascular no escapa al alcance de esta disfunción glandular. Es así que en casos de hipotiroidismo es característico la disminución de la frecuencia cardíaca, es decir el corazón late menos veces por minuto, cuadro que se denomina bradicardia. En un 30 o 40% de los pacientes es también común observar la elevación de la presión arterial, tanto es así que dentro de la sistemática de diagnóstico de un paciente que se nos presenta con hipertensión arterial se encuentra la indicación de descartar el hipotiroidismo como causa. Asimismo, es frecuente observar síntomas relacionados con el sistema nervioso. Es justamente por la disminución del metabolismo que puede presentarse un cuadro de letargo, es decir un enlentecimiento de las funciones intelectuales. También puede observarse alteraciones en la memoria, apatía, somnolencia, cefaleas, alteraciones o pérdida en la audición entre otras alteraciones de orden neurológico.

Un dato de interés para señalar: debido a la disminución del metabolismo, disminuye la producción de calor de nuestro cuerpo. En consecuencia al disminuir la producción de calor muchos pacientes refieren cierto grado de intolerancia al frío. Como podemos ver los síntomas pueden ser múltiples y muy diversos debido a que la hormona tiroidea tiene que ver con todas las reacciones celulares de nuestro organismo ya que regula una función biológica central que es justamente el “metabolismo”.

¿Cómo detectarlo?

En términos generales, el diagnóstico de hipotiroidismo se hace debido a que el médico sospecha la presencia de este en virtud de los distintos síntomas que se pueden recabar en la consulta clínica. No quisiera dejar de señalar que justamente en razón de la disminución del metabolismo, es que resulta común el aumento de peso o la dificultad que las personas refieren para controlar su peso en los últimos meses o años.

Cuando sospechamos un caso de hipotiroidismo, el diagnóstico es verdaderamente sencillo de realizar. Un simple análisis de sangre podrá determinar el nivel de hormonas tiroideas y de otra hormona que se segrega en una glándula que se encuentra en la base del cerebro denominada hipófisis, que es la llamada tirotrofina o TSH. Verdaderamente es un diagnóstico fácil de realizar. En la secuencia diagnóstica habitual también se incluye la realización de una ecografía de tiroides para diagnosticar la presencia de alteraciones glandular es tales como los llamados nódulos tiroideos.

Hecho el diagnóstico el tratamiento resulta ser bastante fácil. Se trata de administrar una dosis diaria por vía bucal de hormona tiroidea. La particularidad del tratamiento es que resulta ser verdaderamente personalizado en cuanto a la dosis. Lo habitual es que una vez que hagamos el diagnóstico de hipotiroidismo comencemos el tratamiento con dosis muy bajas de hormona tiroidea y de acuerdo a la respuesta del paciente en las distintas consultas esa dosis seguirá aumentando progresivamente hasta encontrar el nivel óptimo en el cual desaparezcan los síntomas de hipotiroidismo que generaron la consulta.

Como podemos observar el diagnóstico es realmente simple, sin embargo es necesario señalar que la aparición de los síntomas siempre es muy lenta y paulatina con lo cual en términos generales el diagnóstico por los síntomas clínicos se realiza bastante tiempo después del inicio de la enfermedad. Es por ello que solicitar hormonas tiroideas en los análisis de sangre de rutina posibilita un diagnóstico precoz y el mejor de los tratamientos.

Nuevamente, cabe señalar la importancia del diagnóstico precoz mediante los chequeos médicos de rutina. Por tanto y en consecuencia, una vez más me permito decir, realice un chequeo médico anual. Y como siempre, ante cualquier duda consulte con su médico.

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