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Dos peronistas en la agenda de Macri

Sergio Suppo

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LA NACION
Miércoles 20 de septiembre de 2017 • 01:24
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Mauricio Macri tendrá que resolver problemas generados por los aciertos electorales. "Son problemas de crecimiento", celebra por anticipado y sin ocultar su sonrisa uno de los estrategas del Presidente. Si como se anticipa en las encuestas, el 22 de octubre Cambiemos extiende sus triunfos a Santa Fe y a la decisiva provincia de Buenos Aires, además de vencer en la Capital, Córdoba y Mendoza, Macri podrá decir que controla los cinco distritos electorales más grandes del país.

Cuando todavía están por verse los resultados electorales, la posibilidad que los candidatos macristas derroten a los gobiernos de Córdoba y Santa Fe ya precipitó la lucha que viene, en la que estará en juego no sólo la reelección de Macri sino además la conducción de todas las provincias. En las PASO un terremoto sacudió las hegemonías partidarias de ambas provincias.

En Santa Fe, el socialismo, que gobierna desde hace tres períodos consecutivos, quedó tercero y muy lejos el 13 de agosto, detrás del peronismo liderado por el kirchnerista Agustín Rossi y de Cambiemos. El macrismo quedó segundo a muy poca distancia del PJ pero ahora confía en ganarle a la lista de Rossi, para lo cual busca votos justicialistas que, habiendo votado en las PASO contra el ex jefe del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, ahora no están dispuestos a acompañar al kirchnerismo.

Desde el retiro de Miguel del Sel, que en 2011 estuvo a punto de dar la gran sorpresa y ser gobernador del PRO, el macrismo santafesino quedó bajo el directo influjo del Presidente. Es el propio Macri el que tracciona los votos, en especial en elecciones nacionalizadas como las de este año. En esa grieta, en la pelea del oficialismo contra el kirchnerismo, parece haberse desbarrancado el socialismo, con evidencias de un notorio desgaste por sus tres mandatos consecutivos y por la aún más larga gestión municipal en Rosario, la principal ciudad de la provincia.

El macrismo no desea terminar de hundir a los socialistas en los comicios de octubre y puede mostrar al menos dos razones para eso: necesita que mantenga y si es posible aumente algunos votos para paralizar a la lista del kirchnerista Rossi. El segundo motivo es de mediano plazo. El Gobierno cuenta con el gobernador Miguel Lifschitz como un interlocutor al que consideran razonable y moderado para las complicadas negociaciones por los fondos coparticipables que ya están en marcha.

Como un pacto electoral con el socialismo aparece imposible para el turno electoral de 2019, en Cambiemos ya se abrió la discusión sobre qué estrategia tener para ganar la gobernación de Santa Fe, de aquí a dos años. En el macrismo una pequeña revolución acaba de darle protagonismo a un grupo de concejales rosarinos, mientras en el radicalismo no surge ninguna figura con suficiente peso como para pelear por el liderazgo. Un hombre que sigue de cerca los movimientos de Santa Fe hace una apuesta: "Si nos animamos a jugar por Omar Perotti sería una apuesta audaz, pero a la vez segura. Está en sintonía con lo que Macri buscar para gobernar, gente seria que sepa hacerlo".

Perotti es senador nacional, pasó por el kirchnerismo sin convertirse a su credo y en las PASO acompañó sin exponerse a la lista derrotada por Rossi.

¿Es la misma receta que Macri le aplicará a los cordobeses? Entre su tropa, no faltan los que tienen al gobernador Juan Schiaretti como alguien que puede ser mucho más que el jefe de los caciques provinciales peronistas. "Macri no piensa en términos políticos, prioriza la gestión y la gente de Cambiemos en Córdoba no termina de darle garantías de que gobernarán mejor que Schiaretti", aventuró un dirigente de trato cotidiano con el Presidente.

La opción por Schiaretti flota en un mar de especulaciones, es una más de las muchas que se abrieron una vez que en las PASO el gobernador fracasara con un táctica agresiva contra el Gobierno nacional y sus candidatos, con el vicegobernador Martín Llaryora a la cabeza, terminara más de 15 puntos abajo que la boleta que lidera el ex árbitro Héctor Baldassi. Si el elegido de Macri es Schiaretti será una decisión imposible de admitir. En todo caso, llegado el momento, el Presidente no apoyará en forma contundente al candidato de Cambiemos ni intervendrá para sofocar las peleas que ya se dejan ver.

Los aspirantes de Cambiemos a suceder a Schiaretti son básicamente dos radicales: el intendente capitalino Ramón Mestre, de una relación complicada con la Casa Rosada, y el jefe del interbloque oficialista en Diputados, Mario Negri, convertido en el principal interlocutor del radicalismo con el Presidente, al menos en términos formales, corrido de la escena pública el mendocino Ernesto Sanz.

¿Es Negri el preferido de Macri por sobre Mestre? Hoy tiene cierta ventaja, pero nada es definitivo. Una feroz interna en la UCR cordobesa es un escollo importante tanto para Negri como para Mestre.

Como sea, en el Gobierno quieren preservar a Schiaretti como el interlocutor más confiable del peronismo del interior, sin desconocer que el gobernador tiene como su sombra a José Manuel de la Sota, quien en este turno electoral evitó participar y ahora se vuelve a mostrar como un peronista más eficiente para ganar elecciones en su territorio. En cualquier caso, Macri preferirá siempre al gobernador por sobre De la Sota. El problema para el Presidente es si el radicalismo, su principal socio partidario, no lo condiciona en su camino a la reelección con un concreto reclamo para que participe de la recuperación del gobierno de Córdoba ocupado por el peronismo desde mediados de 1999. Macri tiene una relación singular con los votantes cordobeses y su influjo puede ser decisivo aun cuando como se descuenta en Córdoba como en Santa Fe las elecciones provinciales sean en fechas distintas que los comicios presidenciales.

En cualquier caso, Macri tendrá la última palabra.

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