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Inés de los Santos, la sibarita

Gastronómica hasta la médula, la bartender recorre el mundo con su marido y su hija degustando sabores

Miércoles 20 de septiembre de 2017 • 14:54
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Inés de los Santos, la ocióloga experta de esta semana
Inés de los Santos, la ocióloga experta de esta semana.

"En mi caso, el ocio está totalmente planificado, meditado y presupuestado. Básicamente, se trata de comer, beber y viajar", asegura Inés, para quien la recreación no pasa por dormir la siesta. "Más que para ver un paisaje, se viaja para ir a un restaurante, un bar, una feria, una exposición", cuenta sobre las costumbres que comparte con su marido y su hija. Incluso cuando viajan a la playa en familia, se pasan el día pensando adónde van a comer a la noche y discutiendo sobre si arrancar con vino rosado o blanco: "Son cosas muy serias, tenemos grandes problemas", asevera entre risas. La mayor parte de los viajes, asegura, surgen porque ven pasajes aéreos por Internet y se tientan con algún destino. También es cierto que viajar es parte de su formación. "Por mi profesión, no puedo estar más de dos años sin ir a Nueva York, tengo que ver lo que está pasando", dice quien viaja con checklist en mano y vive el turismo como un "laburo-ocio".

"Dediqué mucho tiempo de mi vida a ir al lugar al que había que ir en el momento justo", reflexiona Inés sobre sus salidas porteñas. "Ahora vivo en un mundo de confort y voy a lo que no falla", cuenta, por lo que el matrimonio gastronómico ya no innova tanto en su elección de restaurantes o bares, "salvo algún día que decidamos experimentar o que aparezca alguna cosa nueva muy ponderable", aclara. El delivery es mala palabra para esta familia sibarita, que tampoco tiene microondas ni interés en recalentar comida. De hecho, hasta que llegó Cora, Inés y Pascal solo tenían una heladera tipo frigobar (y era para los vinos). "Siendo gastronómicos los dos, en general comíamos en los lugares donde trabajábamos. Y al trabajar de noche, de día tenía ganas de estar afuera", explica la bartender. Pero con su embarazo, la rutina doméstica cambió. No solo se compraron una heladera con freezer, sino que Inés dejó de trabajar de noche y hoy es frecuente quedarse a comer en casa.

"Soy muy amiguera, es muy importante para mí", cuenta respecto de sus afectos. "Tengo amistades de diferentes grados, me gusta mucho la gente. Además, tengo amigos en varias partes del mundo, que también son excusas para viajar", asegura. Con sus amigos locales (entre gastronómicos y abogados), salir es siempre un buen programa. "Somos todos medio noctámbulos", admite. Si bien el gusto por la alta cocina no proviene de su infancia, sí la costumbre de trasnochar. "Mucha calle Corrientes, teatro y bodegón", recuerda de su porteñísima niñez: "Yo tengo más recuerdo de irme a dormir en dos sillitas que en una cama". La costumbre del teatro la ha ido perdiendo, pero no así la del cine, su amor imposible. Hasta ir un sábado con su hija a ver una película infantil le parece un programón. Con Cora también le gusta salir a pasear por el parque o cocinar juntas. "Con ella nunca me aburro", concluye, feliz.

Ping Pong

¿Te acordás de tu primera creación? No me acuerdo del trago, pero sí del primer desafío de crear una carta, ¡me fue pésimo! Fue muy frustrante porque no me gustaba nada de lo que estaba haciendo, pero también fue muy enriquecedor que pasara eso, porque me enseñó un método que aplico hasta el día de hoy. Aprendí que nunca más iba a experimentar probando, de ahí en más empecé a bocetar y pensar; una vez que tengo la idea formulada, recién ahí la pruebo.

¿Un viaje inolvidable? Un montón. Como destino, amo Nueva York, en todas las épocas del año. Intenté vivir ahí a los 19 años y la pasé pésimo, pero el amor sigue vivo. También me gustan mucho San Pablo y Madrid.

¿Algo de lo que estás orgullosa? Mi equipo de trabajo.

¿Una situación en la que perdés la paciencia? Me molesta mucho el mal servicio, no solo en gastronomía, sino en general. Saca lo peor de mí, puedo llegar a ser muy desubicada.

¿Algo que tu hija heredó de vos? Es re mandona.

¿El mejor regalo que hiciste? Barras de tragos, a mis amigos.

¿Una película, una serie y un libro para recomendar? La última película que me fascinó seriamente fue Manchester by the Sea. La serie que estoy viendo ahora está buenísima, Ozark. El libro que más me gustó y que sigo volviendo a leer es El país de las últimas cosas, de Paul Auster.

¿El mejor recital al que fuiste? El primero de Pearl Jam en Buenos Aires fue uno de los recitales en los que mejor la pasé en mi vida.

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