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Un duelo al sol que merece un gran film

Javier Porta Fouz

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PARA LA NACION
Jueves 21 de septiembre de 2017
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El tenis ha sido uno de los deportes con menor suerte en el cine. El fútbol también, pero es más comprensible: alejado de Hollywood por su poca importancia en los Estados Unidos, el juego de once contra once es, por otro lado, constitutivamente de menor suspenso y muy difícil de ilustrar con justicia en la pantalla.

El tenis puede tener una cantidad enorme de momentos decisivos en un solo partido, su imagen de conjunto es más apta para el cine y hay una enorme cantidad de partidos y jugadores que merecerían sus propios relatos cinematográficos. Sin embargo, no ha habido grandes ejemplos de películas centradas en el deporte blanco. Sí películas memorables como Extraños en un tren, de Alfred Hitchcock, o Los excéntricos Tenenbaum, de Wes Anderson, han tenido componentes tenísticos. Del mismo año que Extraños en un tren es Hard, Fast and Beautiful, de Ida Lupino, melodrama centrado en una tenista interpretada por Claire Trevor. Uno de los films menos felices y más pretenciosos de Woody Allen, Match Point, usó el tenis como fondo y la pelota en el fleje de la red como banal metáfora de la suerte. Hay algunos otros casos menos relevantes, como la comedia con Chad Lowe Nobody's Perfect.

Hay una "película de tenis" que solía ser la más valorada entre los que estamos interesados en este cruce: Wimbledon (2004), de Richard Loncraine, con Paul Bettany y Kirsten Dunst. Que una película aceptable y nada extraordinaria ocupara ese lugar de referencia habla a las claras de la relación poco fructífera entre este deporte y este arte. Borg-McEnroe, producción escandinava que se centra en esos dos jugadores y los presenta con la mirada puesta en su extraordinario primer choque en la final de All England es mejor que Wimbledon. No es una película magistral ni mucho menos, pero no sería disparatado considerarla como la mejor película de la historia centrada en el tenis. Al menos hasta que nos llegue La batalla de los sexos, con Emma Stone y Steve Carell como Billie Jean King y Bobby Riggs, respectivamente, presentada en Telluride y Toronto con buenos comentarios.

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