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Menos firmes para negociar su salario

Jueves 21 de septiembre de 2017
LA NACION
Foto: Shutterstock

Los expertos están de acuerdo en que no se discuten la capacidad, el compromiso ni la habilidad de las mujeres para trabajar. Simplemente no son buenas negociadoras cuando se trata de su propio salario. Es una materia pendiente, sin dudas, pero algo está cambiando. Sólo como uno de tantos ejemplos, la cadena BBC, con base en Londres y financiada con fondos públicos, tuvo en julio su propio escándalo. Después del pedido del Parlamento de que se transparentaran los salarios de aquellos empleados con un sueldo superior al de la primera ministra Theresa May, de 162.126 euros, se dieron a conocer los sueldos de 96 estrellas del canal con una sorpresa: en la misma posición, los hombres ganan más que las mujeres, y la mujer con ingresos más altos recibe la cuarta parte del salario del ejecutivo con el sueldo más alto.

Mientras la igualdad de género forma parte del discurso de las compañías para promocionar su cultura y su marca empleadora, todavía, como en el caso de la BBC, se practica el "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". De hecho, la cadena selecciona cada año a 100 mujeres influyentes en el mundo y les plantea desafíos. Este año, uno de ellos es el techo de cristal en el mundo empresarial.

Los casos que salen a la luz son muchos, en la Argentina y en el mundo. En nuestro país, según la última encuesta salarial de la consultora Mercer, en 2016 un director de una compañía grande ganaba $ 196.273 al mes, mientras que su par femenino embolsaba $ 177.010; un gerente ganaba $ 76.287, pero una gerenta, $ 70.755; un analista, $ 30.476, y una analista, $ 26.113. Los puestos en la base de la pirámide tienen igual remuneración.

¿Por qué comienzan con el mismo salario pero a medida que crece la carrera profesional se amplía la brecha? "Dentro de los rangos salariales, las mujeres suelen quedarse en el piso, mientras que los hombres rápidamente llegan al punto medio o al más alto", dice Cristina Bomchil, directora de la consultora Valuar. "La mujer es capaz de ceder en su salario si le interesa el proyecto o si hay flexibilidad. Se planta menos en materia económica. El hombre suele ser más hábil para negociar, está más entrenado para ello".

El headhunter Edgar Medinaceli, area manager de la consultora norteamericana Russell Reynolds, asegura que es un mito creer que a la hora de contratar una empresa tiene dos ofertas, una para hombres y otra para mujeres, o que prefieren contratarlas porque se ahorran un porcentaje salarial. "Pero sí es cierto que las mujeres no suelen llegar a ciertos puestos. Puede ser que los reclutadores teman que una mujer entre los 30 y los 40 años quede embarazada, aunque hoy también se da una discriminación a la inversa, porque las compañías necesitan contratar mujeres para llegar a metas de diversidad." Esto todavía es una tendencia incipiente. Un análisis de su base de datos -de cinco millones de personas en el mundo- permite inferir que por cada 30 CEO hombres hay sólo una mujer; por cada 10 directores, tres directoras, y por cada 10 gerentes, seis gerentas.

El gobierno corporativo con perspectiva de género y también el entrenamiento para negociar el salario y la posición son parte de los objetivos que se propone la fundación FLOR, cuya cabeza, la economista Andrea Grobocopatel, fundó el Grupo Los Grobo. Ahora está dedicada a temas de liderazgo femenino y diversidad, además de ser cochair del W-20. Ella opina que "hay que resolver la falta de participación femenina en los directorios, ya que sólo entre el 15 y el 20% de las posiciones está ocupado por mujeres. Pero lo más grave es que el 60% de los directorios directamente no tiene representación femenina".

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