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Lo deportivo le gana la batalla a la elegancia en la moda masculina

Domingo 24 de septiembre de 2017
LA NACION
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Presentado como uno de los hombres más deseados de la Argentina, el futbolista Fabián Cubero apareció, semanas atrás, descamisado a pleno en la portada de una revista de gran tirada, en calculada y serena exhibición de una musculatura potente, como de San Sebastián de country club, ya que no penetrado de flechas sino tapizado de tatuajes de tinte negro. Signo bien gráfico de los tiempos, el desnudo parcial se ha convertido en un elemento central en la elaboración de la apariencia –tarea específica de la moda, que se ve cada vez más forzada a incorporarlo a su repertorio, manejarlo a su favor.

No se trata de desnudar cualquier cuerpo. Desfiles y publicidades privilegian aquellos que han sido pacientemente trabajados en la práctica deportiva, con férrea disciplina y sometimiento al duro esfuerzo. El músculo que no duerme está impulsado por una ambición que tampoco nunca descansa: la de seducir sin piedad –un objetivo que comparte una cierta moda, como evidencia, ejemplo entre miles, el notorio video del perfume Eros de Versace, con el carpintero Brian Shimansky en el rol del dios bebé, claro que ya muy crecido e incluso muy atractivamente conformado y vestido de escasos shorts de púgil.

El desnudo parcial se ha convertido en un elemento central en la elaboración de la apariencia
El desnudo parcial se ha convertido en un elemento central en la elaboración de la apariencia. Foto: Gza. Mariana Echaniz

Es lo que hay: la estética deportiva domina el guardarropa masculino. Ya sea de manera directa –días enteros en zapatillas y prendas de entrenamiento– o por sus repercusiones sobre el resto del vestuario, que se desestructura, se afloja, adaptándose a los modos casuales de un (no tan) nuevo comportamiento social.

Es noticia vieja, en efecto, que la informalidad va ganando por goleada el partido contra la elegancia tal como la conocimos hasta tiempos bastantes recientes. A la reserva y el aplomo esperados de un hombre adulto la moda prefiere un brío y una soltura típicamente juveniles, pero hoy juzgados aptos para todas las edades. Es bienvenida la desenvoltura extrema que facilita –¿y que quizás induzca?– el llamado sporty chic siempre y cuando los dos factores de la fórmula se conserven en exacto equilibrio, pero no en cambio cuando alienta la proclividad al desaliño, o en rioplatense, la desprolijidad.

Algunas sugerencias al respecto: basta un día apenas para que la sombra de barba imaginada como un aditamento fascinante se vuelva facinerosa. El denim, muchachos, es como el papiro: pide mucha agua. Y, en su caso, además jabón en polvo. Por popular que sea, el conjunto camiseta/bermudas no califica como vestuario. Vale solamente como estadio inmediatamente posterior al porte de pañales y pierde automáticamente todo su limitadísimo charme cuando el portador ha cumplido los 16 años. Los looks que evocan nostálgicos recitales de bandas heavy metal vintage o visitas grupales a la Aldea de los Pitufos han de reservarse estrictamente para esas ocasiones.

Pero no es por cierto inevitable la deriva de lo deportivo en laisser aller de cuarto orden. Al contrario, hay no una sino múltiples facetas en el chic deportivo, presentes en toda la producción textil. En el prêt-à-porter de lujo dos marcas practican las fusiones más ricas de posibilidades y proposiciones, para ambos géneros, con permanentes alusiones al universo deportivo. Una es Sacai, exclusiva, sofisticada, diseñada por Chitose Abe, de la esfera de Comme des Garçons, cuya primera colección de menswear data de 2009. La otra es Vêtements, diseñada por Demna Gvasalia, que en su colección invierno 2018 reúne con imaginación y juega con el léxico tradicional y las pautas del streetwear, empleando en su desfile, vale notar, modelos de todas las edades y todos los tipos físicos.

Son fértiles fuentes de referencias para los hombres que no quieren renunciar ni a un toque cierto de elegancia sin contracturas ni a la funcionalidad ya de tiempo integrada a su ADN de moda. Con imaginación y tres sesiones de gym semanales, hay estilo.

El autor ha colaborado en Vogue Paris, Vogue Italia, L'Uomo Vogue, Vanity Fair y Andy Warhol's Interview Magazine, entre otras revistas

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