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El peligro del síndrome metabólico y una solución en movimiento

Domingo 24 de septiembre de 2017
PARA LA NACION
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Caminar, bailar, ir al gimnasio o andar en bicicleta pueden ser de gran ayuda para prevenir este síndrome
Caminar, bailar, ir al gimnasio o andar en bicicleta pueden ser de gran ayuda para prevenir este síndrome. Foto: Shutterstock

El común de la gente no sabe de su existencia, pero el síndrome metabólico es un gran riesgo. ¿De qué se trata? Es el conjunto de enfermedades o factores de riesgo que posee un individuo, como sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa por resistencia a la insulina, accidentes cerebrovasculares, cardiopatías, hígado graso, cáncer y demencia, entre otras. Por las graves complicaciones de salud que podría causar, es un síndrome complejo y que requiere un diagnóstico precoz.

La mejor prevención es llevar una vida sana: comer bien y hacer actividad física. No es ningún secreto, pero la mayoría de la gente aduce todo tipo de excusas para no hacerlo. Según la doctora Gacela Simán Menem, directora médica del Centro de Endocrinología, Salud, Alimentación y Nutrición, el gasto de energía diaria es la base del tratamiento del síndrome metabólico, ya sea para prevenirlo como para disminuir el impacto cuando ya tenemos alguna de estas enfermedades.

Por eso, los pasos a seguir son controlar con un médico nuestro estado, y, con su aprobación, elegir qué actividad física queremos empezar. Caminar, bailar, ir al gimnasio, andar en bicicleta, lo único que no es válido es continuar sin hacer nada. “Cada paso que damos y cada movimiento nuevo que hacemos nos ayuda a mover todo el sistema endócrino, vascular, muscular y finalmente psíquico”, incentiva la especialista.

El secreto es empezar. No esperar a mañana o al próximo lunes, sin pensar en resultados inmediatos, sino simplemente empezar. Sin copiar modas, buscando la actividad que mejor te resulte. No importa qué sea con tal de repetirlo todos los días, porque la rutina del gasto energético debe ser una actividad diaria más. Así se comienza a liberar endorfinas, interactuar con el hipotálamo, movilizar las glándulas grasas, el páncreas y el sistema digestivo. Además sumar la ingesta de bastante agua: es vital eliminar toxinas.

Si bien hoy la ciencia avanzó a niveles extraordinarios para el tratamiento del síndrome metabólico, con nuevas insulinas y antilipemiantes, entre otros, la mejor medicina es el alimento y la actividad. Dormir, comer sano, moverte y sonreír cada vez que inicies un ejercicio serán las bases de un cambio de vida total. No existe síndrome metabólico en personas activas físicamente. Y podés empezar a transitar ese camino ahora mismo, caminando por la casa mientras leés esta nota.

* El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

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