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"Todo me da fiaca": estrategias para sacarte de la cama cuando parece una misión imposible

Cómo seguir con tu vida cuando siempre te gana el desgano

Viernes 22 de septiembre de 2017 • 00:00
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LA NACION
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Abrís los ojos a la mañana y te das cuenta de que fantaseás más con la idea de una grúa que te saque de la cama que con llevarte a alguien a la cama. Cualquier cosa que implique mover un músculo es hacer un esfuerzo inhumano. Hablar, mirar, escuchar, tocar y hasta respirar te da una tremenda pereza.

A veces es una cuestión de energía -todas pasamos por momentos en los que nos cuesta más todo-, e incluso está comprobado que el invierno suele ser ESA época del año que no invita demasiado al "hacer". O quizá lo tuyo pase más por una cuestión de actitud, como diría Fito: encarás todo con un ritmo cansino, casi como si estuvieras permanentemente haciéndole un favor a la vida. Nada te motiva ni te entusiasma demasiado como para sentir que vale la pena.

Por eso, si te identificás con alguna de estas sensaciones, leé esta nota que va para vos y para todas las que sienten que no pueden con su vida.

¿POR QUÉ NOS PASA?

Estamos cansadas

Vivimos tan aceleradas que no hay tiempo ni para registrar en qué gastamos la energía. No nos damos cuenta de que hacemos 48.000 cosas por día y encima queremos meter un millón más en el fin de semana. En este caso, no tener ganas de hacer nada es lo que te hace persona y no robot. ¡Así que abrazá tu lado humano, cortá con la exigencia y hacele cucharita a la fiaca que sentís! Tu cuerpo te pide a gritos que te metas en la cama a ver series y que no te muevas de ahí por nada del mundo. ¿Y si te enterás de que Ryan Gosling está repartiendo tocaditas de abdominales en el Obelisco? ¡Tampoco! Que ni el plan más tentador te sume obligaciones. Vos estás primero.

Estamos aburridas

Si ya sabés que no tenés nada físico porque fuiste al clínico y estaba todo bien, pero aún así te sentís desganada, quizá tu fiaca sea aburrimiento. Como seres humanos, desde la autorregulación buscamos tener el menor gasto de energía posible. Esto significa que cada vez que decidimos hacer algo, es porque queremos un beneficio, aunque sea a futuro. Y acá aparece el dilema: hoy todo TIENE que darse ya, porque si no, deja de interesarnos y nos da paja hacerlo. Lo que deberíamos revisar es qué nos pasa en lo profundo, que nos aburrimos tan rápido. Quizá no nos bancamos nuestra ansiedad o que el beneficio no sea tan genial como para hacer el esfuerzo.

Estamos desmotivadas

Si tu problema pasa por no saber qué querés hacer, entonces tu paja es más profunda, y sus síntomas suelen ser: sensación de estar a la deriva, no tener un norte claro ni ganas de hacer lo que estás haciendo hoy -porque te da igual hacerlo que no hacerlo-. Todo tiene olorcito a mediocridad, y eso apesta. Lo bueno es que sos vos la que puede cambiarlo. Sí, no es fácil, pero acá tenés que decirte a vos misma: ¡dale, no seas pajera! Encontrar tu pasión es un proceso y lleva tiempo, pero sentirte así debería ser el motor para preguntarte dónde puede estar tu pasión, qué puede ser, quién se la llevó o cuándo la perdiste; todas estas preguntas son caminos posibles.

¿CÓMO CORTARLA EN CADA CASO?

"No quiero hacer mi laburo/mi tesis"

Lamentablemente, todos los trabajos tienen cosas que son tediosas e infumables. Tratá de conectarte con cómo te vas a sentir una vez que lo hayas terminado y tachado de tu mente. Otra cosa útil es dividirlo en tareas más chicas y ponerte objetivos por día. Por ejemplo: trabajar una hora por día (si es temprano, mejor) en ese reporte o esa tesis que seguís pateando, así al final de la semana tenés 5 horas.

"Me da fiaca conocer a alguien"

Acordate de que lo importante es que vos tengas en claro qué es lo que buscás para poder elegir si querés hacer el esfuerzo o no. No todos los hombres van a enamorarte de entrada, pero tampoco tenés que salir con un goma solo porque estás soltera y tenés ganas de conocer a alguien nuevo. Internamente sabés por qué dudas. Entonces, sincerate con vos misma y elegí lo que sentís que suma.

"No tengo ganas de salir con amigas"

Identificá de dónde viene tu paja: ¿estás medio mala onda últimamente con todos? ¿Realmente el plan no te copa? ¿Sentís que vos y tus amigas están en momentos tan distintos de la vida que no se acompasan? Si no te copa el plan, quedate en tu casa. Son tus amigas, no te van a dejar de querer porque no vayas alguna vez, y si te dejan de querer..., entonces no eran taaaan amigas. Es una paja win-win.

"Me da fiaca ir al gym"

Un clásico. Hoy y siempre. Para cortar con esto, quizá la clave pase por buscarte actividades en equipo -también puede ser algo así como una fit buddy o incluso tu pareja-, así te "colgás" de la motivación del grupo hasta que recuperes la tuya. Lo importante es hacer algo que disfrutes en serio, que te quede cerca de donde vivís o trabajás y con horarios flexibles, así no te quedan excusas.

"Tengo que remarla en el sexo"

Acá, lo mejor sería estimular el deseo antes que hacerlo por obligación. Podés usar literatura erótica, mirar porno, charlar con tu pareja acerca de lo que te pasa o de lo que te gusta que te hagan o pueden simplemente acariciarse. Si tienen hijos, se recomienda que saquen de la habitación todo lo que sea de ellos y pongan el cuarto lindo, el desorden te la puede bajar en serio. Tu cuarto es tu templo íntimo.

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