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El papa Francisco promete tolerancia cero contra los curas pedófilos

Dijo que los que cometan abusos sexuales nunca obtendrán su clemencia; hizo un mea culpa porque la Iglesia "llegó tarde" para tratar ese tema

Jueves 21 de septiembre de 2017 • 11:02
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LA NACION

ROMA.- Acusado por algunos sectores de no hacer lo suficiente para combatir la "ruina terrible" del escándalo de abusos sexuales de chicos por parte de sacerdotes, al margen de volver a hacer un mea culpa porque la Iglesia "llegó tarde", el Papa reiteró hoy con fuerza su determinación a aplicar el principio de "tolerancia cero'".

En una vuelta de tuerca en los procedimientos, anunció que, de ahora en más, los sacerdotes hallados culpables en primera instancia por la justicia vaticana no podrán presentar un recurso. "Un sólo abuso basta para que una condena sea definitiva, sin apelación", afirmó el Papa, que también señaló que jamás habrá indulto para curas abusadores.

El Papa, ayer, durante la audiencia de los miércoles en el Vaticano
El Papa, ayer, durante la audiencia de los miércoles en el Vaticano. Foto: Reuters

"Quien es condenado por abuso de menores puede dirigirse al Papa para obtener clemencia, pero espero que quede claro que yo nunca firmé una medida de este tipo, ni nunca la firmaré", advirtió. Aludió, así, a un informe de prensa publicado en febrero pasado que lo acusó, falsamente, de haber indultado a un sacerdote condenado por abuso.

Francisco volvió a reiterar su determinación a contrarrestar el escándalo de la pedofilia en el clero al recibir por primera vez en audiencia formal a los miembros de la Comisión Para la Protección de Menores, que creó hace tres años para ayudar a combatir un escándalo que manchó como nunca la credibilidad de la Iglesia.

Formada por 15 miembros de todos los continentes, entre los cuales está el jesuita argentino Humberto Miguel Yañez, experto en teología moral de la Universidad Gregoriana, la Comisión es presidida por el cardenal estadounidense Sean O'Malley, arzobispo de Boston. En marzo pasado, esta comisión sufrió un fuerte revés cuando Marie Collins, ex víctima de abusos, que la integraba, decidió irse vistas las resistencias encontradas en la Congregación de la Doctrina de la Fe y al manifestar frustración.

Al recibir a la comisión el Sala Clementina, el Papa prefirió no leer el discurso que tenía preparado. Y volvió a hacer un mea culpa en nombre de la Iglesia católica. En el pasado, por defender su imagen, ésta practicó una política de encubrimiento de los casos, al mover de una diócesis a otra a los curas abusadores.

"Hemos llegado tarde. La antigua práctica de trasladar a la gente, de no hacerle frente al problema, adormeció a las conciencias", admitió Francisco. "La conciencia de la Iglesia ha llegado tarde: cuando la conciencia llega tarde, los medios para resolver el problema llegan tarde", agregó, al hablar con inmensa franqueza.

En este marco, reconoció que "no fue fácil" para la Comisión para la Tutela de Menores empezar su trabajo, hace tres años, vista la mentalidad reinante en la Iglesia, donde algunos aún no ven que se trata de un "problema grave".

"Han debido nadar contra la corriente, soy consciente de estas dificultades, pero es la realidad y lo digo así: hemos llegado tarde", insistió.

Como hizo en otras ocasiones, reiteró "el profundo dolor que siento en el alma por la situación de los chicos abusados".

"El escándalo del abuso sexual es verdaderamente una ruina terrible para toda la humanidad. También para la Iglesia ha sido una experiencia muy dolorosa. Sentimos vergüenza por los abusos cometidos por ministros sagrados, que deberían ser los más dignos de confianza", admitió.

"El abuso sexual es un pecado horrible, completamente opuesto y en contradicción con lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan", señaló, al reafirmar su determinación a que haya intransigencia contra los culpables, en línea con Benedicto XVI .

"Reitero hoy una vez más que la Iglesia, en todos los niveles, responderá con la aplicación de las más firmes medidas a todos aquellos que han traicionado su llamado y han abusado de los hijos de Dios", dijo, al destacar la responsabilidad primordial de los obispos, sacerdotes y religiosos de proteger a los chicos. "La Iglesia irrevocablemente y a todos los niveles pretende aplicar contra el abuso sexual de menores el principio de tolerancia cero", agregó.

Francisco también elogió el trabajo de la Comisión, que tiene un rol consultivo y que en los últimos tres años se reunió con víctimas y viajó por el mundo para divulgar entre los episcopados las mejores prácticas para la protección de menores. "Confío plenamente en que la Comisión seguirá siendo un lugar donde podamos escuchar con interés las voces de las víctimas y de los supervivientes. Porque tenemos mucho que aprender de ellos y de sus historias personales de coraje y perseverancia", dijo el Papa, en un aliento a la Comisión.

Más allá de la voluntad de Francisco, en los últimos meses el tema de la pedofilia volvió a estallar en la Iglesia católica y sacudir a su pontificado. El caso más resonante fue el del cardenal australiano George Pell, ex zar de las finanzas del Vaticano y miembro del G-9, el grupo de cardenales consultores del Papa, que en julio pasado debió dejar su cargo y volver a Australia, donde la justicia lo investiga por presuntos casos de abusos cometidos en su tierra.

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