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Christian Lindner, el Macron alemán que se perfila como posible socio de Merkel

El candidato liberal, de 38 años, podría dar el salto con un buen resultado en las elecciones del próximo domingo

Jueves 21 de septiembre de 2017 • 14:41
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LA NACION

PARÍS.- En los afiches de campaña, Christian Lindner no tiene nada de un ministro de Relaciones Exteriores. Más bien se parece a un modelo de Lanvin. Sin embargo, un buen resultado de su partido, el liberal FDP, en las elecciones alemanas del 24 de septiembre, podría transformarlo en el jocker ideal de la canciller Angela Merkel en el momento de decidir su coalición de gobierno.

Calificado por muchos como el "Macron alemán", ese atractivo ex publicista de 38 años apostó todo a su imagen de joven tigre de la política. Y no se fijó en gastos: sus retratos en blanco y negro fueron realizados por Olaf Heine, el célebre fotógrafo de Sting, Iggy Pop, Rammsrein y Coldplay.

Omnipresente en Youtube, Lindner aparece en remera en el sofá de su casa, en la sala de baño afeitándose o a bordo de un avión, de regreso de vacaciones, mirando por la ventanilla.

"Todo eso muestra quién soy", resume la nueva estrella de la política alemana, que fue capaz de reconocer en twitter que desde hace años de hace injertos en el pelo. En todo caso, toda su campaña estuvo centrada en su persona: "Es el one-man-show de un hombre orquesta", se burla cierta prensa alemana.

Sin embargo, con Lindner los demócratas-liberales esperan regresar al Bundestag (parlamento) el 24 de septiembre próximo, de donde quedaron excluidos en 2013, por primera vez desde 1949. Con 10% de intenciones de voto, pretenden convertirse en la tercera fuerza política detrás del Partido Demócrata Cristiano (CDU) de la canciller y los social-demócratas (SPD) del principal adversario de Merkel, Martin Shulz.

En ese caso, como lo estipula la tradición, Lindner debería asumir el cargo de ministro de Relaciones Exteriores. Un puesto que coronaría los esfuerzos del joven dirigente para lograr el renacimiento del liberalismo alemán.

"Relanzamos el sistema informático del país con un aggionamento total", resume Lindner.

Sin él, es probable que los alemanes nunca más hubieran oído hablar de ese partido que dictaba en el pasado el ritmo de la política germana. Los liberales fueron durante mucho tiempo los "hacedores de cancilleres".

En 1982, permitieron la elección de Helmut Kohl al retirarle su apoyo al gobierno social-demócrata de Helmut Schmidt. Otro liberal emblemático, Hans-Dietrich Genscher, tuvo un papel clave en el proceso de reunificación a partir de 1989 como jefe de la diplomacia alemana, a pesar de haber abandonado la presidencia de su partido cuatro años antes.

Lindner entró en política a los 18 años e hizo una carrera fulminante en Renania del Norte-Westfalia, la región de su infancia. A los 19 años, mientras estudiaba ciencias políticas, derecho administrativo y filosofía en Bonn, fue el diputado regional más joven de su land. En esa época, para asentar su celebridad, decidió llegar cada día a la universidad conduciendo un rutilante Porche. Fanático liberal, Lindner no titubeó -sin embargo- en reclamar subvenciones públicas para crear su start-up, hoy desaparecida.

Elegido diputado federal en 2009, asumió las riendas del partido en 2013 después que su partido no reunió el 5% necesario para ingresar al Bundestag. Desde entonces, intenta cambiar la imagen clientelista del FDP. Lindner se declara adepto de un "liberalismo social", que alienta a aquellos que reciben ayudas públicas a encontrar pequeños trabajos complementarios.

Para desmarcarse del resto de sus adversarios partidos, defiende causas a contracorriente. Por ejemplo el mantenimiento del billete de 500 euros, que todos los países de la Unión Europea (UE) quieren eliminar porque -según afirman- permite el fraude fiscal y favorece las operaciones opacas. También explota la crisis de los refugiados para recuperar una parte de los electores que no se atreven a pasar a la extrema derecha en señal de protesta contra la política humanitaria de Merkel. Incluso prometió una comisión de investigación sobre la decisión de la canciller de abrir las fronteras en 2015.

¿Populista, Lindner? "No. Yo digo las cosas como son", responde.

En su programa figura la salida de Grecia de la zona euro, pero también un acercamiento con Vladimir Putin que pasaría -según él- por un reconocimiento "provisorio, pero duradero" de la anexión de Crimea. En las antípodas de Merkel, sus propuestas dejan a las cancillerías europeas dubitativas sobre la eventualidad de una coalición "negro-amarilla" (por el negro por la CDU y el amarillo del FDP). Su acceso podría marcar una derechización del Partido Liberal, tradicionalmente centrista, que podría arrastrar a la democracia cristiana de Merkel.

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