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Muerte del rugbier: la defensa busca demostrar que Julieta Silva tiene graves problemas de visión

El informe podría provocar un cambio en la calificación del hecho por parte de la fiscal que lidera el caso

Jueves 21 de septiembre de 2017 • 15:26
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PARA LA NACION
Julieta Silva, la novia de Genaro Fortunato
Julieta Silva, la novia de Genaro Fortunato. Foto: Archivo

Las dudas y misterios por el fallecimiento de Genaro Fortunato (25), el rugbier mendocino atropellado por su novia, Julieta Silva (29), tras discutir a la salida de un boliche en San Rafael, comienzan a crecer con el correr de las horas. Una nueva prueba que se suma al expediente vuelve a poner sobre la mesa la hipótesis de que se trató de un accidente, no de una muerte intencional: la chica padece un grave trastorno visual que le habría impedido ver el cuerpo tendido en la calle.

De esta manera, la estrategia de la defensa de la chica, en manos de la abogada Florencia Garciarena, toma cada vez más fuerza y podría provocar un cambio en la calificación del hecho por parte de la fiscal que lidera el caso, Andrea Rossi, quien la imputó por "homicidio doblemente agravado por el vínculo de pareja y por alevosía".

En las últimas horas, según dio a conocer el Diario de San Rafael, se incorporó a la causa un certificado médico del oftalmólogo Martín Oliva donde se determina que Silva padece un alto grado de astigmatismo, superior a tres diatropías, lo que dificulta ocularmente enfocar objetos a media y larga distancia. El documento responde al momento en que la imputada renovó su licencia de conducir en enero pasado, con la indicación del uso excluyente de lentes. De todas maneras, resta esperar el resultado de la pericia oftalmológica que ordenó al Cuerpo Médico Forense.

Hasta ahora, la acusada de acabar con la vida del joven deportista del Club Belgrano Rugby de San Rafael, aseguró que luego de iniciar la marcha con su Fiat Idea, realizó la U y regresó a entregarle un celular a Genaro, pero que no vio su cuerpo tirado en la calle (no tenía los lentes) por lo que pensó que "había pisado un pozo", en medio de una noche con algo de lluvia y poco iluminada. El chico fue arrollado y murió por aplastamiento de cráneo.

Mientras, la mujer, madre de dos niños que se encuentran bajo el cuidado del padre, un empresario de librerías del sur provincial, pasa sus días en la penitenciaría de San Rafael, a la espera de que avance la causa en su contra, que la podría dejar tras las rejas de manera perpetua, aunque ahora se abre otra posibilidad.

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