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"Cuidar de un recién nacido nunca estuvo hecho para que lo haga la madre sola"

El Gobierno analiza enviar un proyecto al Congreso para extender las licencias por paternidad. ¿Por qué es una medida necesaria para lograr mayor igualdad en el ámbito social y laboral?

Viernes 22 de septiembre de 2017 • 00:00
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LA NACION
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"Es importante identificar lo fácil que es encontrar maneras de apoyar a las madres y vincularse con los recién nacidos"
"Es importante identificar lo fácil que es encontrar maneras de apoyar a las madres y vincularse con los recién nacidos". Foto: Shutterstock

Para las madres, son tres meses. Para las parejas, sólo dos días. Y de corrido. Si tu bebé nace un viernes, la persona que te acompañó durante todo el embarazo va a tener que trabajar el lunes. Esta situación no sólo es la base en la que la desigualdad entre mujeres y hombres se sienta en el ámbito laboral, sino es un bache enorme en la salud pública que afecta a todos los integrantes de las nuevas familias. El tema está en agenda: el Gobierno, en discusión con los sindicatos y los empresarios, analiza enviar un proyecto al Congreso para extender las licencias a 10 días para los padres.

"Hay toda una naturalización acerca de los cuidados del hogar y de sus familias que recae casi exclusivamente a las mujeres. Viene de un modelo histórico de organización económica y social que se supone que el varón es proveedor y la mujer, ama de casa", dijo a LA NACIÓN Eleonor Faur, doctora en Ciencias Sociales y autora de "El cuidado infantil en el siglo XXI". Para Faur, el mito de que las mujeres son mejores cuidadores se expresa en lo cotidiano. Gracias a una dinámica de organización social, se encargan del cuidado de la casa, de los chicos y de los mayores. Pero el problema es que ya no existe el modelo del hombre que sale a trabajar y la mujer que se queda en la casa.

"Las mujeres accedieron al mercado laboral, cambiaron la conformación familiar y las dinámicas sociales. Hay un desfase con la vida contemporánea y las necesidades familiares que la legislación laboral no entiende y no responde a políticas públicas con un enfoque en la igualdad de derechos", dijo Faur. Lejos de ayudar a las sociedades modernas, la ley refuerza la idea de que las mujeres son mejores cuidadoras a la vez que dice que los hombres no tienen responsabilidad en los cuidados. Una ley más equitativa podría acortar la brecha de desigualdad en el ámbito laboral y ayudar a las mujeres a lograr mejores puestos y mayor remuneración. "Las licencias podría hacer que los empleadores que piensan que contratar mujeres sale caro por la maternidad, ya no van a poder usar ese argumento para discriminar", explicó Faur.

Las licencias, una cuestión de salud pública

"Dar a luz y cuidar de un recién nacido no es algo que nunca estuvo hecho para hacer solo. La transición de la maternidad está hecha para hacerla en comunidad. Y nuestras sociedades modernas están hechas para que nuestra pareja esté en primer plano", dijo a LA NACIÓN Yael Borenzstein, una doula y enfermera. Sabe de lo que habla: las doulas son personas que ayudan y apoyan de manera física y emocional a una persona a la hora de parto y después de nacido el bebé.

Borensztein explicó que los primeros 5 días del parto son los más difíciles de la paternidad: todos están cansados, nadie está durmiendo y las emociones son impredecibles. "La madre está recuperándose del parto y entendiendo que este bebé es 100% dependiente de ella. Si el bebé nació por cesárea es más complejo porque se recupera de una cirugía importante".

El cambio hormonal que atraviesa una persona que acaba de parir es más vertiginoso que la pubertad y el embarazo, según la doula. Si bien nada cambió en su cuerpo, su pareja también está pasando por un cambio radical en su vida. "Estar solo en este tiempo parece imposible. Es un momento en el que procesan cómo ser buenos padres y cómo apoyar a sus parejas que parecen estar actuando como una persona completamente distinta a la que era".

Los papás no son niñeros

Dar la teta, como todo en la maternidad, no es algo que es inherente en las mujeres y forma parte de un largo proceso de aprendizaje. "Existe la idea equivocada de que como sólo la madre puede dar la teta, el otro padre es prescindible. Mucho del trabajo que hago con las parejas es sobre identificar lo fácil que es encontrar maneras de apoyar a las madres y vincularse con los recién nacidos que no incluye amamantar", dijo Borensztein.

La legislación laboral no responde a políticas públicas con un enfoque en la igualdad de derechos
La legislación laboral no responde a políticas públicas con un enfoque en la igualdad de derechos. Foto: Shutterstock

Hay maneras de pasar tiempo con un bebé y un momento fundamental son los cuidados, que también deben ser hechos por los padres. Las parejas pueden cambiar los pañales, sostenerlos o pasar tiempo con ellos para conocerlos. "Para los padres, es crucial ser parte de ese proceso para estimular y dar más confianza a la hora de tomar su nuevo rol. Esto se traduce en que hay que combatir la idea de que los papás son los 'niñeros', él está siendo el compañero de su pareja a la hora de cuidar al niño que trajeron al mundo. Estamos lastimando a los hombres al seguir reproduciendo esa idea", dijo la doula.

Mientras el trabajo de la madre es alimentar al bebé, el trabajo de las parejas es alimentar a la madre. Y asegurarse de que puedan darse una ducha, y que la cocina esté limpia, y estar ahí para decirle que lo hace muy bien, apoyarla y ayudarla cuando necesita contención emocional o ayuda profesional.

Es que cada vez más mujeres se animan a hablar sobre las presiones y las dificultades que atravesaron durante el puerperio. "Hay mucha presión y muy poco apoyo para las mujeres. Ellas tienen que aprender a ser madres y no respetarlo las presiona a sentirse o actuar de cierta manera. Solíamos vivir en comunidad, con abuelas, tías, hermanas y madres, podíamos ver y aprender con ejemplo. Pero la industrialización y urbanización de nuestras sociedades cambió todo, ahora nuestro espacio de contención más cercano termina siendo nuestra pareja", dijo Borensztein.

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